Prosa aprisa
Marlon
falló con Anilú y se fue
Arturo Reyes Isidoro
El diario Notiver
manejó ayer en exclusiva en su primera plana que el subsecretario de Gobierno,
Marlon Ramírez Marín “¡Cae por el carolinazo!” y ofreció dar detalles este
viernes. En su columna “Sale y Vale” se dijo que “En las próximas horas” se
sabría de su salida y “que en una muestra de vergüenza y honestidad presentó
anoche su renuncia al gobernador…”.
En efecto, Marlon había dicho que si perdía Anilú
presentaría su renuncia. Y es que días antes de la elección, cuando los
dirigentes del PRI estatal fueron a informar al gobernador Javier Duarte y a
entregarle las encuestas, que coincidían con otra que había realizado el portal
RadioVer.com de Juan Antonio Nemi Dib, que mostraban que Anilú estaba hasta
abajo, Marlon dijo que estaban mal, que la candidata iba bien tanto que si
perdían presentaría su renuncia. Ingram Vallines se confió y perdió. Marlon se
fue antenoche, la noche del miércoles.
Acaso a eso se refiere la columna periodística del
diario jarocho cuando cita que fue “en una muestra de vergüenza y honestidad”.
Seguramente el subsecretario de Gobierno fiel a su ofrecimiento fue y presentó
su renuncia. Y se la aceptaron. A eso se añade que el equipo de la candidata
perdedora lo acusa de que les jugó rudo, de que no los ayudó, y afirman que
llevaron las pruebas a la Casa Veracruz.
Pero en el CDE del PRI habían recibido también la
queja y el desencanto de los empresarios del puerto con Anilú por la cercanía
que empezó a mostrar con la candidata por Boca del Río, Carolina Gudiño Corro
(Fidel Herrera Beltrán), con quien empezó a aparecer en público y en imágenes
en los medios. Fue determinante para la derrota, tanto por la mala imagen de la
exalcaldesa del puerto por su mala gestión como presidenta municipal como por
el padrinazgo de su tutor político el exgobernador, por el desastre que dejó en
la administración pública estatal y la molestia que hay con él por parte de los
hombres de empresa.
Como dicen los peritos, su derrota era mortal por
necesidad.
Austera, la
comida ayer con el Gobernador
Como lo mandan los tiempos de dificultad económica que
se viven en el Gobierno del Estado, el distintivo de la comida que ofreció ayer
el gobernador Javier Duarte de Ochoa en la Casa Veracruz a un grupo de
periodistas del estado fue la austeridad.
Lejos quedaron aquellos tiempos de comelitonas
fastuosas que los de mi generación vivimos, por ejemplo, en tiempos del
gobernador Rafael Hernández Ochoa, cuando incluso corrían los vinos y licores a
raudales y había hasta para saciarse con ricas viandas reflejo de los años de
Jauja que se vivían.
Esas celebraciones vinieron a menos con el paso del
tiempo y, según mi punto de vista, debieran quedar reducidas a lo de ayer: una
comida sencilla pero sabrosa (sopa de frijol, arroz y una ración de pescado en
salsa verde o un envuelto de barbacoa) y nada de licor, que el objetivo
principal es, como dijo Duarte, el acercamiento, amén de que lo que se gasta
finalmente son recursos públicos, esto es, de los contribuyentes.
Duarte refrendó su amistad con los propietarios,
concesionarios y directivos de medios, así como con algunos columnistas
invitados –había 89 cubiertos para igual número de comensales, aunque quedaron
algunas sillas vacías– y les dijo que quiere trabajar “cerca de ustedes, al
lado de ustedes… de la mano de ustedes”.
Palabras sencillas, discurso corto en el que habló de
las nuevas formas de comunicación, de lo que pretende en lo que le resta de su
gobierno, de la ratificación de la Suprema Corte a la gubernatura de dos años,
del proceso electoral que recién terminó, y que quiere cerrar su gobierno “a
tambor batiente”.
Dijo que la reunión era para “darles la mano y un
abrazo fraterno y agradecerles su asistencia”. Luego invitó a tomarse una foto
del recuerdo, y ya.
Algo que me llamó la atención fue que el gobernador
dijo que ha cambiado la manera de comunicarnos, habló de la brecha digital con
las pasadas generaciones, de las redes sociales, de la comunicación en tiempo
real gracias a la Internet, en fin, se ve está al día con la era digital.
Pero, oh la fuerza de la costumbre de la que hablaba
Montaigne, a sus asesores y colaboradores del área todavía no les llegan esos
tiempos de cambio, actúan con la mentalidad del pasado, análoga (antes se decía
cuadrada), y en la mesa principal sentaron a compañeros muy respetados pero
sólo de medios tradicionales –prensa escrita en papel, radio y televisión–, no
así de los medios hoy por hoy igual o más influyentes y con una gran penetración como
son los digitales.
El único discurso fue el del gobernador –dijo que
precisamente por las nuevas formas de comunicación el gobierno debe ser más
tolerante–, el convivio fue a la vista de todos, no había nada que ocultar, por
eso también le fallaron sus colaboradores que no tuvieron el tacto para sugerir
que no obligaran a los invitados a dejar sus teléfonos celulares a la entrada,
pues no se iba a tratar de una reunión de mapaches cuyas trapacerías nadie
debía saber y que alguien podía grabar o filmar. Hubo molestia. Así no ayudan
al gobernador.
Finalmente, fue el penúltimo convivio del gobernador
Duarte con un grupo representativo de la prensa y el clima fue cordial, el
gobernador, en efecto, les dio la mano y abrazo fraterno a todos. A su lado
siempre, cordial, el coordinador de Comunicación Social, Juan Octavio Pavón
González.
Me equivoqué
con Fidel: Miguel Alemán
Lo publicó ayer Maquiavelo (alter ego de José Pablo
Robles Martínez): “Era el político veracruzano que mejor
conocía al estado, afirma el exgobernador Miguel Alemán.
Reconozco que me equivoqué al nombrar a
Fidel Herrera Beltrán como mi sucesor.
Le dejé a Fidel todo listo para
convertir a la entidad veracruzana en el granero del país y convertir al estado
en el principal exportador de productos agrícolas. Se dejaron las instalaciones
adecuadas y al equipo de expertos en ese ramo para transformar el futuro de
Veracruz, apunta de manera enfática durante el curso de una plática privada el
exmandatario veracruzano.
Herrera Beltrán conocía cada sitio y
los personajes de cada lugar del territorio veracruzano. No sé qué le pasó pero
fue un mal gobernante.
Con la gubernatura de dos años, estoy
en total desacuerdo con Javier Duarte, será un costosísimo error. No se podrá
cambiar nada en un período tan corto de la grave situación financiera y del
desempleo existente. Afirma de manera categórica el destacado empresario, que
regresaba de un merecido reconocimiento de la ciudad de Nueva York, por su
fecunda labor altruista que había desarrollado a lo largo de su vida.
Actualmente se encuentra escribiendo la
segunda parte de su libro “Si el águila hablara”. Será lo que la “serpiente
dijo”. Se trata de una narrativa objetiva de los gobiernos de Vicente Fox,
Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
En ocasiones mi esposa Christiane Magnani
me advierte preocupada cuando lee ciertos párrafos de lo que va a tratar esa
próxima novela.
–No te atrevas, Miguel, estás muy duro
y crítico, lo que estás escribiendo.
–No creo que se molesten, si es
la verdad. Tengo mis fuentes y apareció en su tiempo en los periódicos de esa
época.
La sencillez de Miguel Alemán es su
atributo. Desayunando gordas y picadas en las instalaciones de esta empresa
editorial”.
Desayuno con
Erik
Fuimos a un desayuno con el secretario de Desarrollo
Económico y Pesquero, Erik Porres Blesa, quien después de su boda el sábado 30
de mayo en lugar de irse de luna de miel regresó responsablemente a trabajar
para apoyar a su amigo Javier Duarte. “Ya habrá tiempo para el viaje”, nos
dijo.
Ni suda ni se
acongoja
Coincidimos en el mismo restaurante con el senador
José Francisco Yunes Zorrilla. El hombre, por lo que se ve, ni suda ni se
acongoja. Entró, fue bien recibido por los comensales. Saludó a todos y se vio
muy tranquilo y relajado. Espera los tiempos. Él practica aquello de que para
qué tratar de adivinar lo que va a ser.

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