Prosa aprisa
Tomás va y abre fuego
Arturo Reyes Isidoro
Recordé en “Prosa aprisa” del jueves pasado que en el año de 1981 el
entonces presidente José López Portillo se aprestaba a decidir quién sería su
sucesor en 1982. Había ido descartando aspirantes de entre los más próximos a
su equipo y las circunstancias que vivía el país no le dejaron más que dos
opciones: si el país requería de un personaje con experiencia política optaría
por el entonces dirigente nacional del PRI, Javier García Paniagua, pero si había
necesidad de alguien que pudiera sortear las dificultades financieras por la
crítica situación que se vivía por los errores de su administración, la
candidatura sería para su secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de
la Madrid Hurtado, formado en el Banco de México. La circunstancia por el
desastre económico y financiero con el que terminaba la administración federal
hizo que el elegido fuera De la Madrid.
A tres meses y medio de que arranque legalmente el proceso sucesorio que
culminará con el relevo de Javier Duarte de Ochoa, nadie del PRI en el estado
duda que será el presidente Enrique Peña Nieto, como jefe político del priismo
nacional, quien diga la última palabra sobre quién deberá ser el abanderado
tricolor.
También narré el jueves pasado que durante una visita al Mercado La
Rotonda en Xalapa el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla, aspirante a
la candidatura priista, declaró que en Veracruz existe un serio problema de
carácter financiero, económico y administrativo que está repercutiendo
negativamente en todas las áreas, pero que una vez resuelto se van a obtener repercusiones positivas
en los rubros de seguridad, combate a la pobreza, obra pública y dotación de
servicios. Planteó entonces: “Por eso la ciudadanía tiene que empezar a pensar
qué tipo de perfil de Gobernador necesita. Creo que si el problema es
financiero y económico del estado, para
resolver este déficit estructural mensual, anual, se requiere gente
precisamente con ese perfil y proyección”.
La
propuesta de Pepe iría en el sentido con el que decidió su relevo López
Portillo, esto es, aplicar para la enfermedad la medicina apropiada, lo que se
entendería como que la circunstancia que vive Veracruz urge que llegue al
gobierno alguien que ponga orden en la administración, un político que sea
además experto en finanzas y economía. Se entiende que el senador oriundo de
Perote se incluiría dentro del perfil necesario pues es licenciado en
Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México
(ITAM) e hizo una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia en los Estados
Unidos, amén de que actualmente preside la comisión de Hacienda y Crédito
Público del Senado de la República.
Pero
en las reuniones a que invita con cierta periodicidad a algunos columnistas,
Yunes Zorrilla ha mencionado a otro político veracruzano que, a su juicio,
tiene también el perfil necesario para encarar con éxito la grave situación
económica y financiera que padece la Hacienda pública estatal: a Tomás Ruiz González,
exsecretario de Finanzas y Planeación del Gobierno del Estado, actualmente
secretario de Infraestructura y Obras Públicas.
Si
en efecto el enfoque que maneja Pepe fuera el que tomará en cuenta el
presidente Peña Nieto a la hora de decidir, Tomás tiene todos los galardones
necesarios para ser considerado seriamente: además de abogado egresado de la
Escuela Libre de Derecho, cursó un diplomado en Finanzas en el ITAM, y una
maestría en Economía Política Internacional igualmente en la Universidad de Columbia
–como Pepe–, fue director general de Banca Múltiple en la Secretaría de Hacienda
y Crédito Público en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y en el de
Ernesto Zedillo el angelito no sólo fue Procurador Fiscal de la Federación sino
también Subsecretario de Ingresos además de primer presidente del Sistema de
Administración Tributaria (SAT), además de que en el gobierno de Vicente Fox
fue director general de Banobras y de la Lotería Nacional, entre un largo
currículum que lo adorna.
Pero
ése no es todo su plus. Habría que recordar que en 2004 el entonces gobernador
Miguel Alemán Velasco lo llegó a considerar su carta fuerte para sucederlo,
tanto que lo alentó a mostrarse ante el electorado acuerpado entonces por
políticos locales como Marcelo Montiel y Juan Antonio Nemi Dib, además de que
muy discretamente el PRI estatal le empezó a abrir espacio con fines
futuristas. Finalmente Alemán optó por Fidel Herrera Beltrán, de lo que ahora
se arrepiente.
Pero
lo que me ha dejado sorprendido fue haber escuchado el pasado fin de semana, de
una fuente para mí insospechada, que el gobernador Javier Duarte de Ochoa lo
alienta para que busque la gubernatura de dos años y que ya le dio luz verde
para que se empiece a mostrar ante los electores, lo que comenzará a hacer este
lunes en Coatzacoalcos cuando ofrezca una conferencia de prensa para hacer un
importante anuncio sobre el Túnel Sumergido del río Coatzacoalcos y se reúna
con representantes de las cámaras empresariales. A Tomás, pues, se le comenzará
a ver por todo el estado, aunque sin romper los tiempos políticos formales y
legales: sus recorridos tendrán que ver sólo con los temas de la Secretaría a
su cargo. Pero hoy abre fuego.
¿Tomas
Ruiz González entonces para la gubernatura de dos años, pone orden y limpia la
casa, y Pepe Yunes Zorrilla para la de seis? O ¿Tomás el plan B si el plan A,
Pepe, por la circunstancia que se quiera, no va?
Así
las cosas, el panorama sucesorio estaría tomando otro giro con un actor
político que hasta ahora no ha sido considerado seriamente, si bien se le había
mencionado (al menos en esta columna), quien además conjuntaría tanto a Pepe
como a Duarte, además de al exgobernador Alemán, el veracruzano más cercano al
presidente Peña Nieto, bien visto por Luis Videgaray el poderoso secretario de
Hacienda y con un perfil ad hoc para
la crisis económica y financiera que vive Veracruz.
Pepe
está acertado en su apreciación sobre Tomás (se sabe que los dos se reúnen con
Videgaray): el jueves pasado anunció que el Gobierno de la República transferirá
recursos presupuestarios por el orden de
casi 300 millones de pesos al estado para ser aplicados en materia de
construcción y modernización de caminos rurales y carreteras alimentadoras
(Juan Rodríguez Clara-Santa Rosa; Chavarrillo-Monte Obscuro-Palmar Estación;
Las Vigas-Jonotal-Piedra Parada; Cerrillo de Díaz-Ojo Zarco; Xometla-El Paso-La
Ciénega; Tenextepec-El Escobillo; Xico-Tonalco; Pánuco-Minera-Autlán-Ochoa;
Tenixtepec-Cuiyachapa y Altotonga-La Ventanilla, entre otros).
Ese
día se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Convenio de
Coordinación en el que se anuncia la reasignación de recursos por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
(SCT) para la entidad. O sea, ya dio muestras de lo que puede hacer para la
alicaída economía del estado con sus relaciones. Hasta ahora el único que había
estado bajando recursos federales era el senador Yunes Zorrilla.
Ante
el anterior panorama, ¿Duarte está encartando otra baraja porque ve el riesgo
de que la que trae ahora en la persona del senador Héctor Yunes Landa no llegue
lejos?, o ¿alguien lo alertó de lo que podría venir y se ha adelantado para
reclamar la tutoría?
El gobierno, paralizado
La
gravedad de la situación por la que atraviesa el Gobierno del Estado se ve
reflejada en la página web de la Coordinación General de Comunicación Social.
Salvo la atención a una afectación menor por lluvias en Córdoba y Tomatlán,
ayer no se manejó un solo boletín de alguna acción de alguna dependencia
oficial. Nada. Hay inanición. Está paralizado el Gobierno.
Que Silva sí va
Un
operador autorizado del equipo de Alberto Silva Ramos me dijo ayer que se
sacaron de contexto sus palabras: que sí
buscará la gubernatura de dos años y que lo que dijo fue que por ahora se
dedicará a su tarea legislativa porque todavía no son los tiempos.

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