Prosa aprisa
El panismo, en vías de
fortalecer su unidad
Arturo Reyes Isidoro
Sin decir
agua va, ayer domingo por la tarde en un salón del Fraccionamiento Costa de Oro
de Boca del Río, el PAN estatal dio un paso en firme en busca de fortalecer su
unidad interna perfilando a Joaquín Guzmán Avilés como su próximo dirigente.
Representativos
panistas de todo el estado, encabezados por los diputados locales Bingen
Rementería Molina y Omar Miranda Romero acudieron a una “reunión de amigos”
(porque la campaña para renovar la dirigencia todavía no comienza) donde de
hecho se le sumaron ya.
Los nuevos
adherentes a la causa guzmanista dijeron que ven al tantoyuquense como la mejor
opción para fortalecer su unidad, porque trae el compromiso de convocar a
todos, Pepe Mancha y los yunistas boqueños incluidos, sin excluir a nadie.
Acudieron
unas cien personas desde regidores, síndicos y alcaldes, líderes de la
estructura partidista, hasta consejeros y exconsejeros nacionales así como de
la comisión política permanente nacional.
Hablaron de
rescatar el Estado ante lo que calificaron como un muy mal gobierno de Morena y
dijeron que buscarán postular a los mejores candidatos a cargos de
representación popular en 2021, que serán elegidos como candidatos en procesos
democráticos internos.
La causa
guzmanista está fortalecida con la integración del también diputado local
Enrique Cambranis Torres, de los panistas doctrinarios que quedan, fiel a los
principios del PAN y al pensamiento del fundador de ese partido Manuel Gómez
Morín, así como de la diputada Nora Lagunes Jáuregui, expresión juvenil del
panismo estatal.
Si logran la
unidad que pretenden y la mantienen por encima de todo, los panistas serán
actores de primer reparto en los comicios de 2021.
AMLO tiene otros datos sobre inseguridad
El viernes
pasado a temprana hora, apenas terminada la conferencia mañanera del presidente
Andrés Manuel López Obrador, el secretario de Seguridad Pública de Veracruz,
Hugo Gutiérrez Maldonado, debió haber presentado su renuncia al cargo con
carácter de irrevocable.
Lo debió
haber hecho por dos razones: porque indirectamente AMLO reprobó su trabajo, y
para poner a salvo la imagen de su jefe directo el gobernador Cuitláhuac García
Jiménez.
Ese día, en
Durango, el tabasqueño incluyó a Veracruz entre los diez estado “muy
complicados” en donde se tienen más problemas de inseguridad, donde “hay más
incidencia delictiva”. Equiparó a nuestra entidad con las de Jalisco,
Michoacán, Guerrero y Guanajuato.
Ubicó al
Estado en el deshonrosísimo top ten (los
diez mejores, aunque en este caso habría que traducirlo como los diez peores)
de los estados del país en casos de inseguridad y violencia. El presidente dijo
que sabe “bien lo que está sucediendo” y aseguró que no está cruzado de brazos
y que está actuando.
Apenas un día
antes, en Córdoba, durante la llamada Mesa de Coordinación para la Construcción
de la Paz (reunión de seguridad) el gobernador había informado que de diciembre
a junio se redujo en 19 por ciento el índice delictivo.
Ahí, el señor
Gutiérrez Maldonado presumió un informe “de
acciones y resultados” en materia de seguridad y dijo que la estrategia en la
lucha contra la delincuencia se fortalece con la coordinación entre las fuerzas
federales y locales a fin de preservar la paz en las regiones del estado.
Por
lo dicho al día siguiente por el presidente quedó claro que López Obrador, ahora
sí, tiene otros datos. Además, lo avalaron los hallazgos, un día antes, el
jueves 8, de 15 bolsas negras con restos humanos en Maltrata que
correspondieron a los cuerpos de cuatro jóvenes, más cinco ejecutados en Vega
de Alatorre, más la localización del cadáver de un agente de Tránsito, más
muertos violentos en diferentes puntos del territorio estatal.
No maquilla ni oculta la realidad
AMLO, pues,
no quiso ni maquillar ni ocultar la realidad del clima de inseguridad y
violencia que se vive en la entidad; no se hizo de la vista gorda y,
seguramente preocupante para el gobernador, lo contradijo y lo desmintió así
como a su secretario de Seguridad Pública. Y no le echó la culpa al fiscal.
El reguero de
cadáveres que aparece todos los días y a todas horas, de lo que puntualmente
viene dando cuenta la prensa de las diferentes, regiones desmiente las cifras
oficiales.
Al inicio del
actual gobierno se le echaba la culpa a la administración anterior y se
apostaba por la Guardia Nacional; se decía que con la llegada del nuevo cuerpo
de seguridad el problema acabaría, pero nueve meses después la responsabilidad
total es del gobierno cuitlahuista y llegó la Guardia a diferentes regiones y
la situación no mejora sino que ha empeorado.
Se supone que
existe una estrategia para combatir a la delincuencia y devolver la paz y la
tranquilidad a los veracruzanos, pero si es que la hay los hechos demuestran
que ha sido un total fracaso. Los cuerpos policíacos de Veracruz y los
federales que actúan en el Estado están totalmente rebasados, no pueden. Su
trabajo lo ha reprobado el presidente.
Pero si por
el lado de la seguridad el fracaso es manifiesto, se debe cuidar el aspecto
político: el gobernador nunca se equivoca, aunque se equivoque.
Gutiérrez Maldonado debió asumir la responsabilidad
En la
ortodoxia, en las prácticas del priismo, que tienen plena vigencia, lo que
hubiera procedido era que Gutiérrez Maldonado hubiera renunciado y aceptado su
incapacidad para resolver o al menos disminuir el problema, hubiera salido a
declarar que se equivocó en los reportes e informes que entregó al gobernador
en los que este se basó para afirmar que han disminuido los índices delictivos,
y hubiera dicho que el Ejecutivo ha hecho bien las cosas pero que le han
fallado sus colaboradores, etcétera, etcétera.
Pero el
secretario de Seguridad guardó silencio, no salió a asumir su responsabilidad
ni a poner a salvo la imagen de su jefe; se aferra a la nómina, y al hacer como
que la virgen le habla dejó solo a Cuitláhuac como único responsable, listo
para que sus enemigos y malquerientes, que los tiene en cantidades
industriales, lo tundan lo mismo en los medios que en las redes.
Con toda
razón, un prominente político veracruzano que pasó por diferentes cargos de
elección popular y de la administración estatal, que se mueve entre el Estado y
la Ciudad de México, que ha estado en la oposición, que está bastante bien
informado en altos niveles políticos, se comunicó conmigo la noche del jueves
en reacción a la columna que titulé “Cuitláhuac, ¿agarra vuelo?”, para decirme
que a Cuitláhuac lo ve solo, que cada vez está más y más débil y que en el
altiplano lo consideran como un gran fracaso (de paso me comentó que a Eric
Cisneros lo traen cerca de la “promoción”).
Así, pues,
López Obrador ya atrajo hacia sí la voz sobre la seguridad e inseguridad en
Veracruz y se las quitó a las autoridades estatales, pues no creo que salgan a
contradecirlo y a insistir en que han bajado los índices de inseguridad, aunque
son tan inexpertos y no aprenden, no leen ni entienden los mensajes del
presidente, que son capaces de hacerlo.
Prefieren huir de la entidad
Es engañoso
decir que han bajado los índices de inseguridad. Lo que pasa es que las
víctimas no denuncian porque desconfían de las autoridades. Ya lo he comentado.
La semana
pasada, el médico Salvador Sánchez Díaz, de Minatitlán, a través de las redes
sociales, ante la imposibilidad de hacerlo personalmente, se despidió de sus
pacientes.
A la
distancia, les anunció que había tenido que emigrar de su tierra natal debido a
hostigamiento y extorsión por grupos de delincuentes locales “que se hacen
pasar por miembros de la delincuencia organizada”.
Se quejó: “A
pesar de la solicitud de auxilio a las autoridades, no encontré el eco
necesario y ello ponía en alto riesgo mi integridad y la de mi familia, por lo
que no tuve otra opción que poner distancia de por medio”. No es el único médico
que lo ha hecho en el sur del Estado.
Según el
presidente, sabe bien lo que está sucediendo. Ya veremos qué solución efectiva
ofrece, si es que lo hace. De él se espera ahora, porque en el nivel estatal,
la credibilidad respecto a las autoridades está por los suelos. No ha sido la
oposición, no ha sido la prensa la que ha hablado de lo complicada que está la
situación en el Estado por la inseguridad: ha sido el propio presidente, de
Morena.


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