Prosa aprisa
Marlon le hace la chamba a
Eric Cisneros
Arturo Reyes Isidoro
Estoy a la espera de que el
Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI informe el resultado de la convocatoria
que lanzó el pasado 10 de julio para elaborar lo que decidieron llamar Acuerdo
Veracruz para la Gobernabilidad y el Desarrollo.
Dos días antes, en
conferencia de prensa, el presidente del CDE, Marlon Ramírez Marín, había dicho
que habría un lapso de treinta días para conocer los planteamientos de la
sociedad.
Por lo que expresó entonces,
movía su iniciativa el hecho de que el gobierno escuchara pero (aclaró la
diferencia) no atendiera a los ciudadanos, atención entendida como ofrecer
resultados; pretendía que hubiera un canal oficial que cumpliera esa tarea.
En esa ocasión dio un dato
que me llamó la atención: dijo que ya había recorrido 69 municipios de las diez
regiones en que está dividida la entidad, que habían analizado el Plan
Veracruzano de Desarrollo 2019-2024 y que no estaban incluidas muchas acciones
que la sociedad demanda.
El martes pasado por la noche
hablé con él y me actualizó la cifra de municipios visitados: lleva ya ochenta,
número que aumentará este fin de semana, en una segunda vuelta por la Huasteca,
porque visitará El Higo, Tempoal, Tampico Alto, Pueblo Viejo, Ozuluama, Cerro
Azul y Zacualpan.
Si bien ahora como dirigente
partidista y en tareas de contacto con la base de su partido, en realidad se
anda actualizando porque a su paso por la administración pública, donde fue
subsecretario de Gobierno, tuvo una radiografía completa del territorio
estatal, de sus actores políticos y de los problemas de la entidad.
Atribuyo al hecho de que fue
funcionario de la administración pública estatal el que se conduzca con mucha
urbanidad política con el gobierno cuitlahuista pues se preocupó por aclarar
que su iniciativa no busca llevar la contraria a las políticas de los gobiernos
federal y estatal como tampoco representa intereses exclusivamente del
tricolor.
Para él, lo que debe importar
al gobierno del Estado es que los ciudadanos, que en su mayoría le otorgaron su
confianza, tengan respuesta con resultados. “… entendemos que los recursos son finitos y las necesidades no
lo son, pero eso no quiere decir que no haya un canal para poder dar la
atención”.
Luego de reunirse con sectores
como el empresarial, barras y colegios de abogados, campesinos y productores
del campo, entre otros, ha dicho que le ha quedado clara la necesidad de
escuchar la voz de la sociedad a través de lo que él llama una mesa de
gobernabilidad donde se sumen voluntades para resolver problemas como el de la
inseguridad.
Cuando anunció la elaboración
del Acuerdo Veracruz, dijo que se proponía la realización de mesas de trabajo
en las que se analizarían diez puntos: sobre seguridad, desarrollo económico,
gobernabilidad, salud, desarrollo agropecuario, medio ambiente, educación y
tecnología, infraestructura, turismo, cultura y tradiciones.
Expresó que los planteamientos
que recibieran los iban hacer llegar al Congreso porque su partido no estaba en
contra de la administración, sino para enriquecer la agenda del gobierno para
poder dar resultados, en su caso a la gente que confía en el PRI.
“Lo que estamos buscando
es hacer un acuerdo en donde todas las instancias y todos los actores sociales
y políticos del Estado puedan plantear sus puntos de vista. Vemos que hay una visión
obtusa sesgada de una parte de la administración”.
Seguramente no faltará quien lo
critique por ofrecer su colaboración en lugar de criticar al gobierno, pero
desde mi punto de vista me parece una
oposición responsable que busca soluciones en lugar de sumarse a la guerra de
declaraciones verbales y mediáticas que inunda a diario los medios y que solo
causa ruido, distrae pero no resuelve; que sirve para ocultar los problemas de
fondo.
La tarea de reunirse con los
diversos sectores del Estado, de escucharlos y de buscar que los atiendan
dándoles respuestas es algo que debiera estar realizando todos los días y en
todo momento el secretario de Gobierno Eric Cisneros, pero ante su inactividad
en ese sentido debiera aprovecharse el trabajo del dirigente priista.
El martes pasado por la noche
me reuní con él para comentar sobre la situación interna de su partido y en
general sobre la situación política del Estado. Me quedó claro, por ejemplo, su
coordinación con la minibancada de su partido en el Congreso y de apoyar todo
lo que sea de beneficio para Veracruz y los veracruzanos.
Por invitación suya lo visité
en sus oficinas y pude encontrar caras conocidas, de militantes que se
mantienen fieles a sus siglas y colores, quienes me comentaron que Marlon los
ha llamado a trabajar pero además los escucha y los apoya, contrario a lo que
hicieron otros dirigentes.
El dirigente partidista acepta
que la tarea que tiene enfrente no es fácil, pero para nada da muestras de
conformidad menos de derrota. Está optimista, se ve seguro y afirma que luego
del desencanto que están teniendo muchos veracruzanos con la nueva
administración, espera que sus militantes no bajen los brazos y sigan luchando
por recuperar los espacios “que nos pertenecen”.
Caso Mixtla
El caso Mixtla de Altamirano
está totalmente politizado, quién lo duda.
Por eso resulta interesante la
detención del exsíndico Ricardo “N” presunto autor intelectual del asesinato de
la alcaldesa Maricela Vallejo Orea, crimen que desató una verdadera guerra de
acusaciones entre altos funcionarios del gobierno del Estado y el fiscal
general del Estado.
En los últimos días los
espacios en los medios han estado llenos de declaraciones más con efectos
políticos deseados que con aportaciones de pruebas que ayuden a clarificar los
hechos y a castigar a quien o quienes resulten responsables.
Por el bien de Veracruz, del
Estado de derecho, todos debieran apegarse en forma estricta a las pruebas que
aporte la Fiscalía y a lo que determine el juez que conoce del caso, porque la
guerra verbal solo sirve para distraer de los graves problemas que vive la
entidad y que requieren solución, como la inseguridad, las carencias en los
servicios de salud, el grave desempleo y la falta de empleos, la parálisis
económica, etcétera.
Los veracruzanos en su mayoría
se dan cuenta de que los protagonistas no buscan que se aplique la ley y que se
resuelva conforme a derecho sino que el caso se utilice para dañar al enemigo
político.
Veracruz no se merece que por
culpa de sus pleitos se politicen los asuntos judiciales y las autoridades se
distraigan y desatiendan lo verdaderamente importante y prioritario: lograr el
bienestar de toda la población.

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