Prosa aprisa
Nueve buscan cuidar el dinero del pueblo
Arturo Reyes Isidoro
Como
pocas veces, o creo que como nunca antes, el interés por dirigir el Órgano de
Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) ha movido a nueve
veracruzanos (pueden registrarse más, o pueden ser menos si alguno desiste),
incluido el actual titular Lorenzo Antonio Portilla Vásquez, a inscribirse en
el proceso, que comenzó ayer martes y que concluirá el 26 de septiembre cuando
el Congreso del Estado a través de su Comisión de Vigilancia otorgue el nuevo
nombramiento e instale formalmente al nuevo auditor en jefe.
El Órgano de Fiscalización Superior es un
organismo autónomo del Estado dotado de personalidad jurídica y patrimonio
propios, autonomía técnica, presupuestal y de gestión, que apoya al Congreso
del Estado en el desempeño de su función de fiscalización superior. Tiene
sustentos legales.
Los nueve aspirantes son René Mariani Ochoa,
Iván López Fernández, Sergio Vásquez Jiménez, Víctor Molina Barrón, Arturo
Rivera Hernández, José Eufracio Lira, Raúl Morales Flandes, Javier Cruz Salas y
el ya mencionado Portilla Vásquez. Está por verse si todos se inscriben
finalmente antes del 2 de septiembre que tienen como fecha límite para hacerlo,
y si cumplen con los requisitos de la convocatoria.
Es importante que tantos deseen cuidar el
patrimonio de los veracruzanos, el buen uso de los recursos del erario. Eso
habla bien del creciente interés por participar en los asuntos públicos que
atañen a todos los veracruzanos, en especial este, enfocado a combatir la
corrupción. Todos son dignos de respeto aunque algunos sean objeto de
señalamientos pero, que se sepa, no han sido imputados por autoridad
ministerial alguna.
De esos nueve, o del número total que se
registren, a la final solo llegarán tres, tercia de la que saldrá el nuevo
titular.
Con la emisión de la convocatoria se descartó
la reelección en automático de Lorenzo Antonio Portilla Vásquez, pero eso no le
impide que se registre para aspirar a un nuevo periodo, o sea, no puede ser
reelegido pero sí designado para una nueva gestión más.
El ORFIS, pues, es un organismo autónomo pero
su dirección está en manos de los doce diputados que forman la Comisión de
Vigilancia. Creo que será determinante la tarea que realicen el presidente y la
secretaria de la Comisión, Eric Domínguez Vázquez y Mónica Robles Barajas.
Conozco y he tratado a algunos de los
aspirantes. A otros no. Unos, más que otros tienen simpatizantes, de estos
algunos movidos por algún interés personal en que quede su gallo; unos tienen
más méritos y experiencia que otros e incluso son más conocidos porque han
estado ya en la función pública y expuestos a los medios.
Hasta ahora no se sabe que el gobernador
Cuitláhuac García Jiménez tenga interés en especial por alguno, aunque creo que
un factor que determinará el resultado serán las circunstancias políticas
circunscritas ahora al exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares y su proyecto de
llevar a la gubernatura a su hijo del mismo nombre.
No es secreto el pleito político devenido en
personal del presidente Andrés Manuel López Obrador con el gobernante panista
al que culpa incluso de haber dejado al fiscal general del Estado.
Necesariamente la riña se extiende a todo el morenismo, que incluye al
gobernador del Estado. Ellos saben bien que un regreso al Palacio de Gobierno
del grupo yunista azul traería aparejada una persecución contra ellos.
Ahí entra la circunstancia. Doy por hecho, por
la información que tengo, que van a intentar frenarlo e impedir su crecimiento
por todos los medios, uno de ellos a través de la inhabilitación legal de los
más que se pueda de su grupo con base en denuncias sustentadas con pruebas por
el ejercicio indebido del servicio público. Pretenden impedir que gane
posiciones en las elecciones intermedias de 2021.
El tiempo lo tienen encima, necesitan actuar
ya, tener pruebas, denuncias sólidas, y quien las ha hecho, las ha presentado y
tiene abiertas otras carpetas de investigación es el actual titular del ORFIS.
Seguramente los diputados de MORENA y sus
aliados evaluarán la conveniencia de sostener a quien, desde el terreno
técnico-legal, les puede resultar el mejor aliado que los ayude, así sea
tangencialmente, contra su enemigo y a evitar las consecuencias personales y
políticas que pagarían por no haber actuado a tiempo, como en su momento no lo
hizo el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez
Cazarín, en el caso del fiscal Winckler.
Me llama la atención que aunque en meses
anteriores algunos diputados morenistas habían hablado de la necesidad de un
cambio de auditor superior, en la convocatoria que se acaba de emitir dejaron
abierto el camino para que Portilla Vásquez se inscriba al no ponerle ninguna
traba, es decir, le despejaron el camino de entrada.
Pero la ruleta de nombres y aspirantes ha
comenzado a girar y en tanto no se diga la última palabra todos tienen
posibilidades de ser el nuevo titular.
Condenable, la
censura
Quien conoce la oficina del secretario de
Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, sabe perfectamente bien que a través
de varios monitores, de cámaras que registran todos los movimientos dentro y
fuera del edificio de la dependencia, se da cuenta quién llega a la recepción para
tratar de ingresar por algún asunto que quiera tratar.
Por eso, él bien supo que abajo estaban las
reporteras Noemí Valdez y Gabriela Rasgado, de Notiver y del Grupo Oliva Radio, respectivamente, para tratar de
cubrir la conferencia de prensa que iba a dar, pero ordenó que no pasaran. Las
censuró, con ellas también a sus medios y en general coartó el derecho a la
información.
Su acción, a todas luces reprobable y
condenable, desdice las repetidas declaraciones del gobernador Cuitláhuac
García Jiménez de que en su administración no hay censura contra ningún medio y
que está garantizada la libertad de expresión.
A mis compañeras les expreso mi solidaridad y
todo mi respaldo a su trabajo, así como a sus medios (en Notiver me consideran de casa, mi casa). En este espacio dejo
constancia de mi protesta por acto que atenta también contra el derecho de los
veracruzanos a estar informados.
La acción del secretario no puede entenderse
más que como otra forma de agresión contra un periodista veracruzano, en este
caso dos reporteras.

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