Prosa aprisa
Ayer, ¡uf!,
un buen día para Duarte
Arturo Reyes Isidoro
A pesar de que Javier Duarte de Ochoa fue alumno de Fidel Herrera Beltrán,
el ex gobernador Miguel Alemán Velasco cree que hay una marcada diferencia
entre ambos “porque son estilos distintos”. Así lo declaró el año pasado en una
larga entrevista a la reportera Peniley Ramírez, de la agencia informativa
Imagen del Golfo, a quien además dijo que con la actual administración se
estaba empezando a vivir “una época de orden en muchos sentidos”, esto en
referencia a la crisis financiera que se heredó y que dejó en difícil situación
al nuevo gobierno.
Este estilo distinto se advierte más ahora, con el paso de los meses,
cuando el joven gobernante, en horas aciagas para Veracruz por los sucesos negativos
que han venido teniendo lugar, busca el
calor, el cobijo y lo encuentra en el ex gobernador Alemán Velasco, no así en
su inmediato antecesor, maestro y ex protector Fidel Herrera Beltrán, acaso por
las circunstancias políticas que mantienen a éste sin poder asomar la cabeza so
riesgo de que la pierda.
Duarte estuvo ayer en la sede de la Fundación Miguel Alemán, A. C., en la
Ciudad de México, donde se recordó el 29 aniversario luctuoso del ex presidente
Miguel Alemán Valdés. Dos fotografías lo muestran con una sonrisa, con una
tranquilidad y con una serenidad que seguramente deben servirle de alivio y
para retomar ánimos, una donde se saluda de mano, sonrientes ambos, con Alemán
Velasco, y otra al lado, sonrientes también, de la señora Christiane Magnani de
Alemán, tan amistosa, cariñosa y generosa como es ella.
Cuánta falta le hace ahora al gobernador de Veracruz este tipo de
respaldos, estos apapachos, sobre todo de personajes de tal peso, pues de paso
proyectan otra imagen, una imagen positiva para su persona y para el estado, ya
que muestran la confianza en él de un hombre y de una mujer triuinfadores, con
una gran participación e influencia en el mundo empresarial, político y
cultural de México, que tiene efecto multiplicador en el estado y en el país.
Llama la atención lo paradójico de que reciba una invitación de una
institución atrás de la cual está un antecesor suyo, con quien se puede
retratar y lucir la gráfica en los medios, así como con su esposa, pero que no
pueda reunirse ni retratarse para salir en público con quien lo dejó en el
cargo, pues ello le significaría una lluvia de críticas, reproches,
descalificaciones y especulaciones, además del riesgo de caer en el ostracismo
político si es que fuera cierto que el candidato Enrique Peña Nieto no quiere
saber nada del nativo de Nopaltepec.
Pero llama la atención también porque acude con un político que tiene
marcadas diferencias con quien lo sucedió en el cargo, como quedó patente en la
entrevista a Peniley Ramírez, concedida en el Distrito Federal, donde Alemán
Velasco no se impuso límites para enjuiciar severamente a Fidel Herrera Beltrán
gobernador, tanto por la situación de inseguridad como por la deuda económica
que heredó, a quien comparó con Luis Echeverría por su estilo populista para
gobernar; diferencias que hizo a un lado Duarte, sin importarle si podrían molestar a su ex
tutor, con lo que de nuevo marcó muy claramente su independencia para actuar
como cuando aceptó que se ha reunido con el acérrimo enemigo de su antecesor,
Miguel Ángel Yunes Linares, pero a quien además llenó de reconocimientos en una
entrevista concedida a la colega Elia Melchi, del diario Notiver.
Por lo demás, con su gesto amistoso de ayer, además de por su
responsabilidad institucional porque el cargo lo obliga, Javier Duarte de Ochoa
no fue más que correspondiente con Miguel Alemán Velasco, quien desde la
convención en que fue elegido candidato le expresó públicamente su apoyo y
respaldo, y ya en el gobierno, junto con su hijo Miguel Alemán Magnani, en
marzo de 2011, lo recibieron también en la sede de la Fundación Miguel Alemán,
A. C., para como empresarios respaldarlo en la atracción de inversiones y en la
generación de empleos, y luego, en septiembre de ese mismo año el mismo ex
gobernador vino a Palacio de Gobierno para firmar con el Gobierno del Estado, a
nombre de la institución que lleva el nombre de su padre, un convenio de
colaboración para el apoyo a la excelencia turística y la concertación de
acciones en materia de cultura.
Dentro de todo, ¡uf!, un buen día para Duarte, quien hoy será anfitrión del
candidato presidencial de su partido Enrique Peña Nieto y seguramente rogará
para que se repita y que nada empañe la visita de su importante huésped.
Don Ingenuo Rementería del
Puerto
Conmueve la declaración, porque lo muestra todo un ingenuo consumado, del
candidato panista al Senado, Julen Rementería del Puerto, quien apenas vino a
descubrir que “está clarísimo que Madero (Pablo Emilio, el dirigente nacional
blanquiazul) está a favor de los Yunes (Fernando y Miguel padre) y en mi
contra”. Por favor, señor Rementería, con esa ingenuidad como quiere que uno
vote por usted. ¡Nunca lo han querido en
el CEN! ¿Qué ya no se acuerda que cuando procedió la primera impugnación del
Pipo Vázquez Cuevas a usted de plano lo echaron de la segunda fórmula y
nombraron entonces como candidata a Gloria Olivares Pérez, a quien gracias a
que declinó está usted en el lugar en el que está? ¿Por qué entonces aceptó y
no impugnó encabezar la segunda fórmula? ¿Qué no se da cuenta que la señora
Josefina Vázquez Mota solo vino a sobarle el lomo por el trancazo que le van a
volver a dar cuando proceda la recontraimpugnación que han hecho el ChiqueFer y
Pablo Emilio Madero? ¡Por favor, señor Rementería!
El efecto Héctor-Pepe Yunes
Héctor Yunes Landa, bien. Ayer desayunó con los locatarios del mercado San
José, en Xalapa, un populoso centro de abasto. Además de que se ve bien y es
bueno para su causa el contacto y el convivio con ese tipo de sectores de la
población, normalmente olvidados de las autoridades municipales y de los
políticos, es significativo que piense y actúe en equipo, pues como siempre lo
hace desde que arrancó su campaña, habla por él pero también por su compañero
de partido, el candidato de la primera fórmula priista José Yunes Zorrilla,
pero igual por el candidato presidencial Enrique Peña Nieto. Lo que son las
cosas. En un inicio se pensó que los candidatos a senadores y a diputados
federales del tricolor resultarían beneficiados con el efecto Peña Nieto, es
decir, con el arrastre del mexiquense, pero ahora, tal como están las cosas en
el estado, podría resultar al revés, que el copetudo se beneficie del efecto
Héctor-Pepe Yunes, uno landa otro Zorrilla, pues éstos están que no creen en
nadie ni se confían y realizan buenas campañas, concurridas, participativas, de
contacto personal con los ciudadanos, a los que escuchan y les van dando
respuestas a sus planteamientos. En el caso de Héctor, sin duda saca a relucir
su oficio político y se duda que él y Pepe sufran algún descalabro.
Otro que no se confía y tiene bien puestas las pilas es el candidato a
diputado federal por Coatepec-Perote, Fernando Charleston Jr., un joven que
vive su primera experiencia política electoral. Ayer, pese a las condiciones
climáticas adversas, visitó veinte comunidades rurales del municipio de
Tlacolulan, donde el electorado responde positivamente gracias al buen trabajo
del presidente municipal Vitalino Hernández. Lo apunto porque tengo testimonios
directos del trabajo proselitista que viene realizando, y hay que
reconocérselo.
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