Prosa aprisa
Hoy, el
resultado de Mitofsky
Arturo Reyes Isidoro
Aparte de Isabel Orayén y de Gabriel Quadri, cuyo éxito es indiscutible,
¿quién de entre Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López
Obrador ganó realmente el debate o sacó más provecho de él; salió beneficiado;
a quién le sirvió más; a cuál de los tres le resultó mejor su estrategia?
Estrategas de campaña trataron de dar un “spin” al post debate (algo así
como venderle al electorado la idea de que el candidato que se presentó es el
idóneo para resolver sus necesidades, necesidades la mayor parte de las veces creadas
mediante una estrategia; Elmer Wheeler, famoso asesor de ventas dice: “No
obligue a la gente a beber, haga que tengan sed”) y algunos medios hicieron
sondeos de inmediato y dieron sus propios ganadores, así, por ejemplo, El Universal dio como vencedor a Enrique
Peña Nieto, Reforma a Josefina
Vázquez Mota y María de las Heras a Andrés Manuel López Obrador y, en general,
como tituló Joaquín López Dóriga su columna “En Privado” del 8 de mayo, cada
quien su ganador.
Uno de los gurús de las encuestas en México, todavía el buque insignia en
ese campo aunque ahora ya tiene mucha competencia, Roy Campos, de Consulta
Mitofsky, dijo previamente al debate del domingo, a Trinidad Ferreiro del
Observatorio y Monitoreo Ciudadano de Medios, A. C., que el debate lo gana
aquel que logra aumentar el número de simpatizantes e intención del voto y, al
mismo tiempo, disminuye el de sus opositores. El objetivo es el mismo que en
toda la campaña: conquistar votantes. Señaló entonces que para los candidatos
que van a la zaga, el debate era una oportunidad de mostrarse mejor que los
demás, exhibir debilidades de los contrarios, cambiar las percepciones
ciudadanas. Afirmó que los debates no pretenden comunicar al ciudadano lo que
quiere saber sino que son momentos en la estrategia en los que se busca dar
golpes y evitar golpes.
Esto último quedó plenamente demostrado cuando el único que respondió a las
preguntas, que se supone fueron resultado de una interpretación de lo que el
ciudadano quería saber, fue Quadri, y de ahí su éxito total, porque los otros
tres también cumplieron, al pie de la letra, con el apuntamiento de Roy Campos:
no pretendieron comunicar soluciones sino atacarse, descalificarse y
defenderse.
Pero, anticipándose también al ejercicio de medición que hicieron los
medios la noche del mismo domingo, Campos, en un intercambio de opiniones vía
twitter, dijo que eso medía solo el pulso de sus lectores. “Sí, todos llegan de
un color y salen diciendo que ese color ganó. En realidad no ganó nada, ya lo
tenía antes”.
Pero ya alargué el comentario para decir que Roy Campos dará a conocer este
viernes lo que él considera que mide mejor el efecto del debate en la
población, el resultado de una encuesta, su encuesta, que arrojará la medición
no solo de la influencia del debate per
se sino la de las televisoras, las notas, las pláticas, los debates sobre
el debate, el efecto final que ha quedado en los ciudadanos; un ejercicio del
que habrá que estar pendientes pues si bien no significará que la elección esté
decidida, sin duda influirá en la percepción ciudadana sobre todo en los
indecisos que pueden inclinar el resultado final del próximo 1 de julio.
Por lo pronto, en la medición diaria que viene haciendo el diario Milenio, van dos días seguidos ya,
miércoles y jueves, en que El Peje amanece en segundo lugar y Josefina en
tercero, y Quadri sigue subiendo aunque todavía muy lejos de los demás. Sobre
el particular, Ciro Gómez Leyva, en su columna “La historia en breve”, que
publica en ese mismo periódico, comentó ayer: “«Peña sale a cuidar su ventaja de 20 puntos», tituló MILENIO la edición del domingo.
El candidato del PRI amanecía el día del debate con una ventaja de 20 puntos
sobre Josefina Vázquez Mota y de 23 sobre Andrés Manuel López Obrador. Medidas
ya las intenciones del voto el lunes, martes y miércoles, GEA/ISA marca que la
delantera de Enrique Peña Nieto se amplió 21 puntos. Los números marcan, pues,
que ganó el primer debate”.
La noche del domingo mismo, comenté en “Prosa aprisa” con fecha del lunes
(“Para mí, Quadri”): “Peña Nieto, por lo menos demostró que no le es
indispensable el libreto ni el teleprómpter”. Un día después, el propio Peña
Nieto salió a declarar que “se rompieron varios mitos y leyendas”, entre ellos
que no podía hablar en público sin la ayuda del teleprómpter. Esa es ya una
ventaja que lleva para el próximo, segundo y último debate el próximo 10 de
junio en Guadalajara. Ese fue un buen punto que ganó; se sacudió esa sombra.
¿Pero por qué viene Peña Nieto el próximo martes al estado? ¿Por qué
celebrar el Día del Maestro, dentro de su campaña, en Veracruz? ¿Por qué no en
el Distrito Federal o en el Estado de México, su estado, donde es significativo
el número de maestros, o en Chiapas, la tierra de Elba Esther Gordillo? Una
visita así no es fruto de la casualidad, porque se les ocurra a los
responsables de su agenda. Sin duda viene a tratar de fortalecer su candidatura
ante los profesores veracruzanos, también un número significativo, quienes en
la pasada elección a la gubernatura estatal, con su lideresa la Gordillo al
frente y aliada con el candidato panista Miguel Ángel Yunes Linares, ayudaron
al PAN a alcanzar poco más de un millón 300 mil votos, cifra récord para un
candidato de oposición.
Y es qué hay temor de que los mentores, ahora más convencidos después del
debate, voten mayoritariamente por Quadri, para asegurar la permanencia del
partido de Elba Esther Gordillo, restándole votos al PRI y fortaleciendo con
ello sobre todo a Andrés Manuel López Obrador, quien mantiene su voto duro en
la entidad con el riesgo de que se le sumen los indecisos, pero también porque
en el cuartel de campaña del mexiquense no acaban de estar convencidos de que
en Veracruz se tenga resuelto cómo le van a hacer para alcanzar el número de
votos que se le han ofrecido o que ellos están exigiendo. Van a tratar de
explotar la memoria de Alfonso Arroyo Flores, su dirigente en el siglo pasado
quien murió en un motel de Banderilla, por eso el acto en Misantla, por eso
viene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario