Prosa aprisa
Ánimo
y entusiasmo a flor de piel
Arturo Reyes Isidoro
Con el show que se armó por el fallo del
Tribunal Electoral del Estado de Veracruz (TEEV), que reventó la coalición
“Gran alianza por ti”, el gobernador Javier Duarte de Ochoa, aparte de deslindarse
totalmente de la resolución, dijo algo que es muy cierto: que lo sucedido forma
parte ya del folclor “de una elección donde el ánimo y el entusiasmo están a
flor de piel”.
Quiérase que no, es cierto. De arranque, el
espectáculo promete. Para quienes vemos los toros desde la barrera, el primer
acto ha resultado muy, pero muy entretenido. El reparto es bueno, los actores
han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos. Mientras se cierra el
telón, los aplausos son merecidos. Ya vendrá la segunda parte. Por ahora,
intermedio y, primera llamada, primera.
¿Se imaginan ustedes cuando aparezcan en escena
Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares? Será entonces el clímax.
Pero hubo otra cosa que me llamó la atención de
lo que dijo el gobernador Duarte en la larga entrevista que le hicieron los
reporteros en el antiguo hospital de San Carlos, en el acto con motivo del Día
del Ejército en el puerto jarocho (por un lapsus dije en columna anterior que
había sido en Perote).
“¿Qué estimo? Que posteriormente vienen las
candidaturas, y sin duda va a haber conflictos intrapartidistas, siempre ha
habido. Cuando hay designación de candidaturas y otro no es favorecido, también
presentan juicios ante la instancia judicial, y en algunos casos prosperan, y
en algunos casos… inclusive me ha tocado ver cómo a la mitad de una elección se
cambia el candidato porque otro tenía un mejor derecho. Al menos eso está establecido
en la propia legalidad”.
No le falta razón. Me atrevería a pensar que
como jefe político de su partido y de toda su militancia, ya vive el oleaje,
ahora todavía suave, de la inconformidad, de la protesta, de la rebeldía
militante. Conforme se acerquen las fechas fatales, sobre todo del registro de
candidaturas y luego de la celebración de las convenciones donde deberán ser
validadas esas candidaturas, entonces el oleaje se desatará fuerte, con olas de
muchos metros de altura.
De que va a haber conflictos intrapartidistas,
los va a haber. En todos los partidos, en todas las coaliciones. Nadie quedará
a salvo. Eso sucede cada cuatro años. Sobre todo en los procesos municipales,
la inconformidad está a flor de piel y el ánimo y el entusiasmo se desbordan
hasta llegar a la violencia. Así ha sido y nada raro sería que se dieran
algunos casos.
Incluso se daban cuando el PRI prácticamente
era partido único y el presidencialismo era autoritario, vertical, represor.
Todavía por ahí andamos algunos cuantos jóvenes reporteros de aquélla época,
del siglo pasado, que vimos cómo el priismo se desbordaba y se llegaron a
quemar palacios municipales (como en Pánuco o en Las Choapas) o fueron tomados
otros en forma violenta (como en Misantla o en Acayucan).
Frente a eso, esto que está pasando ahora no se
reduce más que a unas cuantas cachetadas guajoloteras. Puro espantapájaro.
Pero algo que, creo, no se debe perder de vista
en ningún momento, o por lo menos no lo deben perder de vista los aspirantes
priistas, es eso que dijo Duarte de Ochoa de que “inclusive me ha tocado ver
cómo a la mitad de una elección se cambia el candidato porque otro tenía un
mejor derecho”.
¿Qué quiso decir? ¿Es que aprovechó el tema y
la entrevista para enviar un mensaje a sus correligionarios?
En una cena, noches atrás, en la Casa Veracruz,
le platiqué un caso que se dio en Acayucan cuando el priismo de entonces había
decidido que el candidato a la presidencia municipal fuera un señor llamado
Francisco Cordero, mejor conocido como “Pancho” Cordero. El día de la
convención, un domingo caluroso, las “fuerzas vivas” lo fueron a buscar hasta su
domicilio para llevarlo entre vítores, pancartas, cohetes y la banda de música
de Sayula hasta el cine declarado recinto oficial para la celebración de la
asamblea. El buen hombre iba entre empujones, pero disfrutaba el momento. Y fue
precisamente cuando iba a trasponer la puerta de entrada que llegó un emisario
a comunicarle que el “partido” había decidido de último momento que siempre no
sería él. Y no fue. El ex presidente Miguel Alemán Valdés, dueño de la plaza,
había decidido otra cosa (el señor Cordero, se apagó para siempre; nunca volvió
a ser el mismo).
El gobernador convino que, en efecto, estas
cosas suceden. Que cambios se pueden dar, lo que me hizo pensar que nadie
estará seguro como candidato hasta que no esté seguro y que el jefe político
del PRI en el estado sabe muy bien que las circunstancias también juegan y que
su partido, si se llegara a dar el caso y fuera necesario, cambiará jinete a
mitad del río si ve que el jinete no puede con el potro y está a punto de
caerse. ¿Le volverá tocar ver cómo a la mitad de una elección se cambia el
candidato porque otro tiene un mejor derecho?
El entonces gobernador Miguel Alemán Velasco lo
decía con otras palabras. Hablaba de la carreta y las calabazas. Decía que una
carreta arrancaba llena de calabazas, que unas se caían solas, que otras se
pudrían y que otras se lograban colocar y eran las que llegaban al destino.
En política, nada hay para siempre. En la
política inmediata, tampoco. De buena fuente, se han estado manejando nombres
de posibles, de viables candidatos y candidatas tanto a diputados locales como
a presidentes municipales. Incluso de la salida de secretarios de despacho del
gabinete estatal. Pero las circunstancias estarían haciendo lo suyo y esto
último podría no darse. Podría reconsiderarse. Aunque, sin duda, lo que se va a
dar, se va a dar.
Por lo pronto, para seguir con el jelengue,
ahora se habla de la posibilidad de que este sábado reaparezca en
Coatzacoalcos, en el Carnaval de ese puerto, el ex gobernador Fidel Herrera
Beltrán, quien acompañaría al gobernador Javier Duarte de Ochoa, con Marcos
Theurel Cotero como anfitrión.
Previamente, este jueves, puede darse la
casualidad de que a las once de la mañana se encuentren por sorpresa en el Café
Colonial de Coatzacoalcos el dirigente estatal del PRI, Erick Lagos Hernández,
y el recién reconvertido priista ex alcalde y ex diputado federal Rafael García
Bringas. Los dos programaron ir a esa ahora ahí, pero ninguno sabe que va a
estar el otro. Así que, ssshhht, por favor, no se los digan. Cuando se vean van
hasta brincar de sorpresa.
Significativa ayer la representación del
subsecretario Enrique Ampudia Mello, a nombre del gobernador Javier Duarte de
Ochoa, en el informe del diputado local Américo Zúñiga Martínez. Significativa
también la presencia de los ex alcaldes Ricardo Ahued Bardahuil y David Velasco
Chedraui.
No hay comentarios:
Publicar un comentario