Prosa aprisa
Las consecuencias en Veracruz
Arturo Reyes Isidoro
Estupefacto, cuando vi anoche
antes de las ocho por televisión la conferencia de prensa que ofreció el
Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, anunciando la
detención de Elba Esther Gordillo por el delito de operaciones con recursos de
procedente ilícita por al menos 2 mil millones de pesos, me transporté a aquel
10 de enero de 1989 cuando el gobierno entrante del entonces presidente Carlos
Salinas de Gortari aprehendió a Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, hasta
entonces poderoso dirigente petrolero del país, con lo que acabó con todo un
imperio de corrupción y un cacicazgo que se había convertido en un poder tras
el poder.
Dos días antes de que cumpliera
67 años, La Quina fue aprehendido con lujo de violencia en su casa en Ciudad
Madero, Tamaulipas, cuando todavía dormía. Entonces, elementos del Ejército y
de la policía federal le “encontraron” un verdadero arsenal como para armar a
todo un ejército, suficiente para
ponerlo tras las rejas. Desde entonces, siempre se dijo que las armas le habían
sido sembradas y que la aprehensión era un recurso de Salinas para legitimarse
ante el pueblo mexicano pues había la duda de que quien realmente había ganado
la elección había sido el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, pero que
también era un acto de venganza política porque el líder petrolero había
apoyado abiertamente al candidato de izquierda ordenando a todos los
trabajadores petroleros a votar por él.
Esa versión la confirmaría el
propio dirigente cetemista Fidel Velázquez a un funcionario de la embajada
norteamericana, lo que se conoció al desclasificar documentos, años después, el
gobierno de los Estados Unidos. Salinas tenía apenas un mes en la Presidencia
cuando actuó.
Veinticuatro años después, el
pueblo mexicano vive otro episodio parecido, aunque con un fondo distinto. No
hay duda de que Enrique Peña Nieto ganó la elección por mayoría, sin desestimar
los señalamientos de la oposición de que hubo anomalías, y no hay duda de que
Elba Esther Gordillo estaba enriquecida ilícitamente, ejercía un cacicazgo, se
había adueñado del manejo de la política educativa del país, había doblegado a
presidentes de la república y a gobernadores para lo cual incluso creó un
partido político e imponía candidatos y autoridades, se había convertido en
otro poder tras el poder y jugaba pulsos y retaba al poder legalmente
constituido. Se acabó. Se acabó cuando el mismo sistema que la procreó quiso,
porque la toleró por mucho tiempo, lo mismo el sistema priista que el sistema
panista.
Pero es muy temprano para conocer
la verdadera causa o la causa principal, porque hay muchos filones para
especular. Aparentemente por ahora, Peña Nieto lo habría hecho porque ella y su
sindicato constituían el principal obstáculo para la modernización y el avance
del país a partir de la política educativa, de una nueva política educativa
planteada a partir de la Promulgación de la Reforma Constitucional en la
materia que horas antes, un día antes, había firmado el Presidente en un acto
celebrado en Palacio Nacional. En una de esas, por poco y aprehenden ahí a la
chiapaneca si hubiera asistido al acto.
Sorprende la meticulosidad con
que se informó ayer a la prensa sobre la causa de la aprehensión. La gráfica
que se presentó no deja ninguna duda de que el caso se vino trabajando desde
mucho tiempo atrás, de que se investigó a fondo, de que se confrontó
información, de que se pidieron informes y colaboración a gobiernos e
instituciones bancarias del extranjero y del país. Se ve que no quisieron dejar
cabos sueltos, que no se sospechara que
no se está actuando dentro de la legalidad, que la acusación estuviera
sólidamente sustentada.
De acuerdo al diario Reforma, anoche mismo, a poco de darse
el anuncio, hubo una reunión del secretario de Gobernación, Miguel Osorio
Chong, con gobernadores de la república, incluido el de Veracruz, Javier Duarte
de Ochoa. Es de pensarse que fue para tratar el tema y para prever las
consecuencias y, por lo tanto, el manejo con las huestes sentistas, para cuidar
que no se rompa el orden y para, se supone, tomar de una vez por todas el
control de la política educativa en cada entidad como lo ha tomado el gobierno
federal.
Si así fue, entonces no
estaríamos lejos del fin de los profesores comisionados, aviadores, que son
toda una legión, y de todas las canonjías que al final de cuentas le cuestan a
los contribuyentes.
Por extensión, en el caso de
Veracruz y seguramente de los estados donde este año habrá elecciones, la
detención de Elba Esther Gordillo, el fin de su imperio, puede modificar
también las circunstancias y quitar presión a los gobernadores en su alianza
con la señora Gordillo y su partido el Panal, que seguramente si bien se
cuidará de mantener esa organización para no perder los votos que representa,
puede que se cambien las condiciones y las plazas que consideraba suyas, como
la de Martínez de la Torre, donde hasta ahora está previsto postular al todavía
diputado local Ernesto Callejas Briones, por presión de la Gordillo, aunque es
evidente que tiene un gran arrastre el ingeniero Eduardo Sánchez Macías,
director general de la cadena de periódicos El Heraldo.
Si hubiera la instrucción de
aprovechar la detención de la Gordillo para hacer una limpia y acabar con toda
la estructura de poder que creó en todo el país, entonces estaría en duda
también la llegada del cacique sindical magisterial Juan Nicolas Callejas
Arroyo al Congreso local y al liderazgo de la próxima diputación local priista,
con lo que también se impediría que siguiera imponiendo candidatos impopulares
y perdedores como lo pretende hacer en Misantla donde se empeña en que su
hermano Ricardo, quien es del sur del estado, vaya como candidato a presidente
municipal aunque su derrota esté cantada si por la oposición juega Gustavo Moreno
Ramos.
En general, habrá que estar
pendientes. No sería raro que a consecuencia de todo lo ocurrido este martes,
el gobernador Javier Duarte de Ochoa aprovechara para hacer algún anuncio o
declaración que modificara o actualizara su política y la estructura educativa
del estado. No sería raro.
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