Prosa
aprisa
La familia
está de acuerdo
Arturo Reyes Isidoro
La llamada lo pilló en un mall de Nueva York. ¿¡Dónde andas!?
¿¡Qué haces!? Estoy en Nueva York, atendiendo algunos asuntos. Pues vente en
chinga que la militancia te está reclamando. Quiere que seas su candidato a
diputado. Los sectores del partido han recogido su clamor y no tienen ninguna
objeción. La familia está de acuerdo. Hay que afinar algunos detalles. David
Velasco Chedraui no lo pensó dos veces. Pagó lo que había comprado, se dirigió
presto al hotel, liquidó la cuenta y tomó el primer avión que salía para
México, en donde transbordó y en un vuelo doméstico llegó al aeropuerto
Heriberto Jara del puerto de Veracruz, y de ahí, pa’ la capital del estado. Se
acababa de construir una candidatura al estilo del PRI. Será el precandidato y
luego el candidato tricolor ha diputado local por el distrito de Xalapa Rural.
Luego de que dejó la alcaldía de
Xalapa, en diciembre de 2010, David fue invitado por el actual gobierno del
estado a ser el Secretario Técnico del Fideicomiso Público de Administración y
de Inversión para el Desarrollo de la Infraestructura y Equipamiento Deportivo
para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, cargo que se hizo
oficial en mayo de 2011 aunque él había entrado en funciones desde enero
anterior cuando asistió entonces a San Juan de Puerto Rico a una junta de la Comisión Especial de Evaluación
del Programa Deportivo de Competencia para los XXII Juegos Centroamericanos y
del Caribe Veracruz 2014. Eran días difíciles para la administración estatal
porque había heredado una deuda cuantiosa y no había dinero. Entonces, Velasco
Chedraui viajó con sus propios medios y ya en funciones terminó desencantándose
porque no le llegaban los recursos. En noviembre de ese mismo año alistó
maletas y termino yéndose.
Ahora, a un año de que oficialmente fue relevado (Dionisio Pérez
Jácome asumió la dirección del Comité Organizador de los Juegos el 13 de
febrero de 2012), el sistema priista lo rescata, lo necesita y lo proyecta.
Velasco Chedraui cosechará lo que sembró. Al igual que su antecesor en
la alcaldía de Xalapa, Ricardo Ahued Bardahuil, empresario también como él y
surgido de la sociedad civil, no hizo mal papel como presidente municipal y
dejó buenos recuerdos en muchos sectores, en especial en uno que ahora le será
de vital importancia: el de los colonos. Muchos recuerdan todavía que cuando
David visitaba las colonias en plan de trabajo, luego de que terminaban las
actividades oficiales, siempre, siempre, fuera de protocolo, sin importar su
apellido, su alcurnia y su alta representación, se quedaba a convivir con
familias, con vecinos, le entraba a los tacos, a las tortas, a la botanas, a
los chescos. Se conducía, pues, con gran sencillez. Irá ahora por la ganancia.
Poco antes de que entregara la alcaldía, comimos por el rumbo de
Coatepec. Lo encontré sereno, contento por lo que había logrado, porque había
conducido su administración con mucho orden (él, por ejemplo, fue previsor,
seguramente como empresario que es, y nunca tuvo problemas por falta de
recursos, ni para pagar los aumentos de sueldo que se pactaban con el sindicato
de trabajadores, ni para pagar el aguinaldo cada fin de año, ni para otros
imprevistos) y, por lo que fue surgiendo en la charla, supe que le hacía gracia
que lo mencionaran como posible secretario de Desarrollo Económico en el
gobierno que estaba por entrar en funciones; no le desagradaba la idea. No se
le dio.
A David Velasco Chedraui su paso por la alcaldía de Xalapa le despertó
el gusanito de la política. Me confesó que le había gustado la experiencia y
que había hecho muchas relaciones dentro y fuera del estado e incluso del país,
y que si se le presentaba la oportunidad sí continuaría. Ahora le llega de
nuevo. Acuerpará, en el distrito rural, al precandidato y luego candidato a la
alcaldía, Américo Zúñiga Martínez.
En el PRI ha llegado, para muchos, la hora del contento, de la
sorpresa, del agradecimiento, pero, para otros, también la del desencanto, de
la frustración, del berrinche, del reclamo, de la protesta, del llanto para las
mujeres. Las circunstancias empiezan a hacer lo suyo. El surgimiento del PRAN
(PRD-PAN), los resultados de las encuestas, las directrices del Comité
Ejecutivo Nacional y la preocupación que
han decidido tomar los responsables priistas en el estado de no arriesgar y
jugar a la segura, empiezan a dejar el camino electoral sembrado de cadáveres
políticos, de aspirantes y suspirantes. Es el caso concreto de la regidora del
Ayuntamiento de Xalapa, Corintia Cruz Oregón, a quien algunos ya daban como
segura candidata a diputada local por el distrito rural de la capital. A lo
mejor le ofrecen la suplencia. A ella la derrotaron las encuestas. Pero no es
el único caso.
Lo que es la política. En cambio, hay personajes a los que se les
pide, se les vuelve a pedir, se les trata de convencer, me imagino que casi se
les ruega, se les suplica, que acepten ser candidatos del tricolor a un cargo
de representación popular. Y no ceden. Es el caso concreto de Gerardo Buganza
Salmerón, quien sería el único que disputaría con posibilidad de éxito la
alcaldía de Córdoba al panista Tomás Ríos, y el de Ricardo Ahued Bardahuil,
quien ganaría sin problemas la diputación local por Xalapa Urbano.
En vida, el inolvidable maestro, ex alcalde, ex diputado local y
federal, ex procurador, ex magistrado, Pericles Namorado Urrutia me platicaba
que muchas veces él tuvo deseos de ser candidato a diversos cargos y no pudo.
“Y con el paso del tiempo, yo estaba sentado a la puerta de mi casa, en Tuxpan,
tranquilo, sin necesitar nada, y hasta ahí llegaban a decirme que por favor
aceptara yo ser candidato. Imagínate”. Así es. Unos quieren pero no pueden y
otros pueden pero no quieren.
(De Ahued, no se dan por vencidos quienes lo andan enamorando para que
vuelva. No me extrañaría que luego de horas y horas de desvelo, de ramos de
flores, de cartitas perfumadas y de serenatas políticas al pie de su ventana,
lograran que diera el tan ansiado sí.)
Caso especial es el de Juan Manuel del Castillo, quien en diciembre pasado
dejó la secretaría particular de la oficina del gobernador para ir a picar
piedra a Córdoba, con la encomienda de que trabajara duro para ver si podría
enfilarse como candidato a acalde o a diputado local. Las circunstancias no se
le han dado. Pero la disciplina y la lealtad a su jefe político le serán
reconocidas reincorporándolo a un área estratégica del gobierno del estado,
según ha trascendido. A decir de quienes
están enterados, no es un mal elemento y aprovecharán su experiencia que
adquirió a su paso por la particular.
En el PRI empiezan a definirse ya posiciones casi seguras, a hacerse
efectivas las alianzas con otros partidos y organizaciones, a repartirse
candidaturas. En 18 días comenzarán las precampañas. Para entonces tendrá ya
sus listas casi afinadas.
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