Prosa aprisa
El cierre de un ciclo político
Arturo Reyes Isidoro
El 17 de agosto del 2012,
publiqué: “Recién había asumido el cargo, en un prolongadísimo desayuno Enrique
(Ampudia Mello) me comentó, o así le entendí, que su pretensión no era venir a
echar raíces a Xalapa, a Veracruz, a quedarse a vivir para siempre, sino a
servir por el tiempo que fuera necesario; tampoco estaba –o está– entre sus
pretensiones venir a ocupar el cargo de otro (me habló muy bien del Secretario
de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón), a desplazar a nadie, sino sólo a
responder, a ofrecer resultados y a servir al gobernador Duarte de Ochoa, a
quien le está agradecido y reconocido por la confianza que le otorgó”.
Si la información es correcta y
no hay cambio de aquí a la fecha, todo indica que el Subsecretario de Gobierno,
Enrique Ampudia Mello, cerrará su ciclo de su vida pública en Veracruz en dos
meses más. Estaría haciendo, o ya tiene hechas, maletas para regresar al
Distrito Federal apenas pasen las elecciones del 7 de julio. Se reincorporaría
al equipo de trabajo de su jefe y amigo, Miguel Osorio Chong, secretario de
Gobernación, de cuyo lado salió durante la transición de gobierno en julio del
año pasado para venir a Veracruz atendiendo una indicación que le dieron.
En realidad, que se sepa, Ampudia
nunca ha perdido contacto con su base y cuando es necesario viaja al D. F.,
pero siempre cuidando mucho las formas: no lo hace sin informar de ello a su
superior, el Ejecutivo del estado, así como el motivo de su desplazamiento.
(La versión es que en desde meses
atrás habría pretendido irse, pero le pidieron que aguantara –“Aguanta
Rosario”, le dijo Peña Nieto a la titular la Sedesol, en ya célebre frase.
Además de que ahora ya hay un representante oficial de la Secretaría de Gobernación
en el estado, Alberto Amador Leal.)
El pasado 11
de marzo, el periodista Raymundo Jiménez comentó en su columna Al Pie de la
Letra (“Los idus de marzo”) que había caído como “bomba” entre algunos altos
funcionarios del gabinete duartista el sorpresivo retorno político del ex
gobernador Fidel Herrera Beltrán.
Aquel retorno
ocurrió la tarde del miércoles 6 de febrero, en una comida privada en la Casa
Veracruz “donde departió con su sucesor Javier Duarte de Ochoa, el grupo de
diputados locales del PRI y el dirigente estatal priista Erick Lagos
Hernández”.
El bombazo
fue porque, explicó el colega, esos altos funcionarios, el secretario y el
subsecretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón y Enrique Ampudia Mello, “ignoraban
el motivo de dicha reunión… quienes se enteraron de la presencia del ex
mandatario por una fotografía que circuló unas horas después en algunos
portales de internet”.
“Posteriormente
trascendería que en esa reunión el ex gobernador habría sido invitado para
participar en la elección local de julio próximo como candidato de
representación proporcional a la diputación local. Es de suponerse que Herrera
vendrá a hacer también campaña electoral con el resto de los candidatos de su
partido y que operará políticamente de manera coordinada con el gobernador
Duarte de Ochoa y el dirigente priista Lagos Hernández”.
Una versión
más completa de aquella “bomba” es que, en efecto, Ampudia Mello comía con
algunos periodistas cuando le fue mostrada la fotografía de la reunión en la
Casa Veracruz. Repuesto de la sorpresa, apenas terminado su convivio, se fue
directo a la Secretaría de Gobierno y entró saludando con un “Gerardo (Buganza
Salmerón), ¿sabías tú algo de esto? ¿Te informaron de esta reunión?”. También,
sorprendido, Buganza habría dicho que no, que era la primera noticia que tenía
de ello. Se encerraron y quién sabe qué comentaron.
Pero se sabe
que no fue la única reunión de la que no se les informó ni se les convocó y se
les excluyó: también de las de Boca del Río, que han sido motivo de un escándalo
mayúsculo porque fueron videograbadas durante seis meses para Miguel Ángel
Yunes Linares, según publicó Sergio Aguayo en Reforma el pasado 24 de abril, en un artículo que tituló
“Preocupémonos”.
Lo que son
las circunstancias políticas y del tiempo: hoy, el hecho de que se hiciera a un
lado a los titulares de las oficinas operadoras políticas del Gobierno (el “dos”
y el “tres” se les llama en el argot político), no sólo los ha puesto a salvo
del escándalo y todas sus consecuencias, sino que los posiciona para operar con
toda solvencia y autoridad a favor del gobierno de Javier Duarte de Ochoa
cuando éste más los necesita y lo necesita.
Esto es, en
pleno proceso electoral y ante un grave problema de tipo electoral, no verse
involucrados en una estructura operativa paralela, ajenos a toda sospecha, les
permite la aprobación del altiplano, pero ser también interlocutores válidos
con los actores políticos de todas las formaciones y participar en la vida
pública del estado cubriendo a su jefe el Gobernador sin temor al acoso de la
prensa ni a algún reclamo o reproche ciudadano o de alguien de la oposición,
que es lo que han estado haciendo.
El viernes
pasado por la tarde pude observar a Ampudia actuar con toda tranquilidad, con
mucha seguridad, representar con toda autoridad y dignidad al gobernador Javier
Duarte de Ochoa en la inauguración de la Feria Internacional del Libro
Universitario (me gustó el párrafo de su intervención cuando dijo: “En una sociedad lectora se respeta y
propicia la autonomía, la diversidad y la pluralidad, que no quiere decir
únicamente la proliferación de voces diferentes, sino que haya diálogos
fructíferos entre ellas, siempre privilegiando ideas, principios y valores por
sobre intereses y conveniencias particulares”).
Ese día, el Subsecretario –lo estuve observando durante la ceremonia–,
mientras en la administración estatal enfrentaban un vendaval político, él se
veía relajado y durante toda la ceremonia sonrió, proyectó la imagen de un
gobierno no en crisis sino en pleno trabajo y en comunión con todas las
expresiones de la vida pública del estado, algo importante sobre todo ante una
comunidad exigente como es la académica y universitaria, de lectores.
Ahora, parece ser que su ciclo en Veracruz está por concluir, o él ha
decido que debe concluir ya.
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