Prosa
aprisa
El homenaje,
ayer, de Duarte a Alemán
Arturo Reyes Isidoro
En la coyuntura actual por la que
atraviesa el gobernador Javier Duarte de Ochoa, la de ayer fue una decisión de
lo más atinada y oportuna para él y su administración: haber encabezado
personalmente el acto luctuoso por el 30 aniversario del fallecimiento del
presidente Miguel Alemán Valdés.
Políticamente fue correcto que no
se conformara con enviar a un representante ante el monumento en honor al
hombre de Sayula, que está por el rumbo de la antigua estación del ferrocarril
en Xalapa, y que en su mensaje exaltara la figura del llamado “Cachorro de la
Revolución”, pero también la del presidente Enrique Peña Nieto.
Haber honrado personalmente al también
llamado “Míster amigo” seguramente abonará a la buena relación con el ex
gobernador Miguel Alemán Velasco, hijo del homenajeado, un político y
empresario que no sólo se mantiene activo en la vida pública del país, sino que
influye con sus opiniones en el mundo empresarial, pero, sobre todo, en el
presidente Enrique Peña Nieto.
(Si se recuerda bien, durante su
gobierno, Alemán Velasco instituyó en el año 2002 las “Alianzas para el
Crecimiento”, que se celebraron en el World Trade Center de Boca del Río y que
derivaron en lo que ahora se llama “México Cumbre de Negocios”, un foro de
proyección internacional con la participación de personalidades destacadas de
todo el mundo al que no quiso darle continuidad Fidel Herrera Beltrán cuando
llegó al gobierno en 2004, pero que por su importancia, gustoso se lo llevó
para Toluca el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto,
quien no sólo tiene respeto por el veracruzano, sino que cree en su visión
empresarial y lo escucha, y lo consulta también sobre la vida política de
Veracruz.)
Digo que en la coyuntura actual
fue atinada y oportuna la presencia de Duarte porque necesita restaurar el
tejido político y social con todos los veracruzanos, pero más con personajes de
prestigio y reconocimiento que lo ayuden a corregir el rumbo, perdido por culpa
de improvisados que lo rodean y de los que debe sacudirse porque le hacen daño.
En las hemerotecas están los
testimonios de que tan pronto como obtuvo la gubernatura en las urnas y luego cuando
comenzó su gestión, del primer ex gobernador que recibió todo su apoyo y
comprensión Duarte de Ochoa fue de Miguel Alemán Velasco.
Apenas días después de que los
veracruzanos lo llevaron al triunfo, el 31 de julio de 2010 el ex gobernador
Alemán lo recibió en la casa-oficina-museo de la Fundación Miguel Alemán en la
capital del país, donde intercambiaron puntos de vista y sentaron las bases de
la que se esperaba fuera una buena y fructífera relación que redundaría en bien
de Veracruz y de los veracruzanos.
Meses después, incluso Alemán
Velasco le echó muchas flores en una entrevista exclusiva que concedió a
Peniley Ramírez, corresponsal en el Distrito Federal de la Agencia Imagen del
Golfo, pues lo comparó con el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, al que
entonces puso como reata de cochino.
“Con la actual administración
‘estamos viviendo una época de orden en muchos sentidos’. A pesar de que Duarte
era alumno de Fidel, cree que se ha marcado una diferencia porque ‘son estilos
distintos. Los dos son buenos políticos, pero Duarte es otra generación, otro
modo de gobernar, firme, pero sin mucho ruido’”.
Ese ánimo de amistad y
colaboración se ratificó el 30 de septiembre de 2011 cuando Alemán Velasco
viajó a Xalapa para firmar con el gobernador Duarte en Palacio de Gobierno un
Convenio de Colaboración para el apoyo a la Experiencia Turística y la
Concertación de Acciones en Materia de Cultura, del que nunca se volvió a saber
más.
El gobernador, al darle la
bienvenida en aquella ocasión, dijo que era un honor recibir a “Miguel Alemán
Velasco, hombre querido y admirado en todo Veracruz, especialmente hacerlo en
estas mismas oficinas en donde durante 6 años trabajó a favor del avance de
nuestro estado”.
Alemán señaló entonces que
su responsabilidad como gobernante había terminado hacía unos años, pero “mi
responsabilidad pública como veracruzano es permanente, por eso me congratulo
que el gobierno actual del estado de Veracruz tome el liderazgo en promover la
excelencia turística de esta gran nación que es lo que me atrae aquí”.
Pero a partir de entonces, todo eso
se empezó a diluir al entrar en una zona de niebla, hasta que, pasado el
tiempo, se advirtió un respeto institucional de Alemán por Duarte, pero un
claro distanciamiento que se remarcó cuando el joven gobernante no ocultó su
buena relación con su antecesor y tutor, que tuvo como punto culminante una
comida en la Casa Veracruz en donde Fidel Herrera Beltrán reapareció al lado de
Duarte y donde se supo que lo postularía para ser candidato a diputado local
por la vía plurinominal y que le encargaría que lo ayudara a manejar el proceso
electoral que ahora tiene desarrollo.
Hoy, las circunstancias políticas
han hecho lo suyo. No es ningún secreto que el político de Nopaltepec no es
bien visto por los hombres del poder en Los Pinos, que el joven gobernador
todavía no sale de una grave crisis política en la que lo metieron
irresponsables colaboradores suyos y que, en cambio, el ex gobernador y
empresario goza de la estima, confianza y consideración del poder presidencial.
Seguramente, porque es un hombre
comprensivo, generoso y hasta paternal, Miguel Alemán Velasco debió haber visto
ayer con buenos ojos y simpatía el gesto de Duarte de Ochoa, acaso lo tomó hasta
como un guiño de querer restablecer la buena relación que en el pedregoso
camino de la política se perdió.
En realidad, el joven gobernante
tiene más que ganar, mucho que ganar, con una buena relación con Alemán
Velasco, tanto por sus relaciones en el mundo empresarial como por su cercanía
con el presidente Peña, aunque, claro, todo tiene un costo, que, en este caso,
implica su ruptura abierta y definitiva con el pasado inmediato, que tampoco es
ningún secreto que le pesa ya mucho y que lo puede acabar de hundir
irremediablemente.
"Su legado, hoy es un
referente obligado, en un México que ahora se mueve y se transforma. Alemán
Valdés, el hombre de Estado, comparte con el presidente de la República,
Enrique Peña Nieto, la convicción de que la nación tiene todo el potencial para
ser un México próspero", dijo ayer Duarte. Si se quiere, la prosperidad…
política está al alcance de la mano.
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