Prosa aprisa
Peña Nieto, signo alentador
Arturo Reyes Isidoro
Al dirigente nacional del PAN,
Gustavo Madero, el presidente Enrique Peña Nieto lo cautivó. Tanto que, según
declaró a la revista Proceso, su partido deja la oposición. Da para ello un
argumento, que seguramente no todos comparten, incluidos los miembros de su
organización política: “Peña sí cumple”.
El barbón blanquiazul narró al
reportero Álvaro Delgado cómo lo convenció el mexiquense. Dijo que su esposa le
advertía que Peña y los priistas no eran de fiar: “Me decía: ‘¿Les crees a
estos batos?’ Yo respondía: ‘Es que está para no creerles, pero también lo que
está de por medio es mucho, es muy grande’. ‘No. Nomás te están sopeando, nomás
te están sacando la sopa’. Pero decidimos correr ese riesgo. Fue una apuesta
muy dura”.
Agregó que Peña Nieto lo
convenció desde antes de la toma de posesión cuando le dijo que como Presidente
entendía que las cosas tenía que verlas con visión de Estado y que él quería
sorprender. “Cuando te dice ‘los voy a sorprender’ alguien a quien no conoces,
no sabes si te va a sorprender para dónde. ‘No. Sorprender a la buena’, me
aclaró. ‘Los quiero sorprender’. Y era abonarle a esta confianza”.
Es muy temprano para hacer un
juicio contundente y definitivo sobre la gestión del Presidente, porque así
como hay señales de que pretende un cambio, también las hay que está tolerando
y manteniendo el mismo estado de cosas que con clamor reclama el pueblo de
México que desaparezca ya y para siempre: el de la impunidad.
Pero, viéndolo con ojos de
optimismo y esperanza, podríamos estar ante un Jefe de Estado como no lo ha
habido en el país desde que Lázaro Cárdenas ocupó la Presidencia, un político,
además, con una visión moderna y renovadora y transformadora del Estado
mexicano.
Un signo ominoso de nuestro
sistema político sigue siendo la impunidad de líderes y gobernantes de la peor
ralea, como Carlos Romero Deschamps, dirigente de los trabajadores petroleros,
o Víctor Flores Morales, de los ferrocarrileros, o Rubén Moreira Valdés o Andrés
Granier Melo, por sólo citar algunos.
Su vigencia y la impunidad que
los protege hacen dudar que en verdad Peña Nieto sea quien va a transformar el
país y de que va a cambiar el estado de cosas. Siendo benevolentes con él, se
podría decir que apenas lleva cinco meses en el poder presidencial y que habría
que darle tiempo para actuar, para acabar con un cáncer de años que muchos de
sus antecesores no pudieron exterminar.
Pero también ha dado ya signos de
cambio con hechos reales que hacen concederle el beneficio de la duda. El más
reciente, el de ayer cuando el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio
Chong, anunció la remoción de Humberto Benítez Treviño como titular de la
Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) luego que se reveló que su hija
intentó clausurar un restaurante porque no le asignó la mesa que quería.
“Con esta decisión, el Presidente
de la República envía un mensaje claro a todos los servidores públicos de la
Federación, a todos quienes tenemos responsabilidad en este Gobierno, en el
Gobierno de la República, de que además de cumplir con nuestras
responsabilidades dentro del marco de la ley, estamos obligados a desempeñarnos
con ética y absoluto profesionalismo", señaló.
¿Qué se puede cuestionar a esta
decisión? Sólo aprobarla y aplaudirla. Con motivo del escándalo salieron a
relucir varios detalles: que Benítez Treviño tenía ya muchos años al lado de
Peña y que incluso éste le tiene tanto respeto que es al único al que le dice
Maestro de todo el grupo con el que llegó al poder presidencial. Ayer se vio
que todo eso de nada valió. Se dudaba de que el ahora ex titular de la Profeco
fuera destituido, y, la verdad, sorprende la decisión.
Pero ese no es el único indicio,
hasta ahora, de que hay señales de cambio o de intento de cambio. El mismo
escándalo de Boca del Río, si bien no se ha resuelto totalmente como pedía la
oposición, motivó también renuncias, primero de funcionarios federales aunque
de la clase política local y luego de un alto funcionario estatal.
En el caso de Benítez Treviño,
mejor conocido como #LadyProfeco por haberlo originado la hija del ahora ex
funcionario, la prensa, el diario Reforma
denunció y se sumaron luego los otros medios así como la sociedad civil a
través de los tuiteros, y el Presidente en lugar de tratar de proteger a su
colaborador, como lo vinieron haciendo hasta antes de él todos sus antecesores
sin excepción, incluyendo a los panistas, ordenó que se investigara. Ayer
tuvimos la respuesta.
En el caso de Boca del Río, fue
la oposición la que denunció y Peña Nieto tampoco consintió que prevaleciera la
ilegalidad. Aquí, a mi juicio, lo más llamativo es que por primera vez en la
historia de México un Presidente atendió una denuncia sin importar que el
denunciante fuera el más férreo opositor a su propio partido.
Después de ver el desenlace que
ha tenido el caso de #LadyProfeco, creo que en verdad hay motivo para que los
involucrados en el caso de Boca estén preocupados o para que deban estar
preocupados, porque igual que en el caso de Benítez Treviño, se dio luz verde
para investigar a los denunciados tanto que han sido llamados a declarar ante
la Fepade (Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, de
la Procuraduría General de la República) y se espera conocer el veredicto.
Otro hecho significativo: la
reacción del PRI, el brazo electoral del Gobierno, de Peña Nieto. Avaló con
todo la decisión presidencial. No defendió a su militante. “"Esto acredita
el cumplimiento no sólo de un mandato legal por el Presidente Peña, sino de la significación
de la política y del cumplimiento con una gestión que sea respetuosa de la Ley
y en donde los excesos no tengan lugar", salió a declarar el presidente
del CEN tricolor, César Camacho Quiroz. "Es una expresión de congruencia
del Presidente Peña y su gobierno, se trata de una decisión firme”, subrayó.
Significativas sus palabras:
"Ésta debe ser una lección para todos los que hemos abrazado al servicio
público como vocación".
Entonces, no fue casual que el
PRI nacional tampoco haya defendido ni solapado a sus militantes de Boca del
Río y cobran más dimensión sus reiterados señalamientos de que quien la haya
hecho que la pague, sea quien sea.
No es todavía suficiente como
para echar las campanas al vuelo, pero por lo menos ya Peña Nieto dio muestras
de que la denuncia ciudadana, la de la prensa, la de la oposición, será
escuchada, atendida y resuelta. ¿Acaso esta es la forma en que nos quiere
sorprender, como se lo dijo a Gustavo Madero? ¿Lo entenderán todas las
autoridades, del propio Presidente para abajo? ¿Nos llegará a cautivar, con sus
hechos, como al dirigente nacional del PAN?
No hay comentarios:
Publicar un comentario