Prosa
aprisa
El lado
positivo del escándalo
Arturo Reyes Isidoro
Sucedió la semana antepasada en
pleno escándalo. Un candidato (priista, por supuesto) le dice-grita al
asistente de un funcionario cuando se despedían luego de una reunión: ¡Oye, el
secretario me dijo que me iba a dar (prestar) unos vehículos! El otro se
volteó: Te iba. Después de lo que sucedió, no creo. Pero habla con él.
Las videograbaciones de las
reuniones priistas de Boca del Río y el escándalo y la crisis política que
desató tienen su lado positivo: hará que las campañas y lo que resta del
proceso electoral sea más equitativo, esto es, que los candidatos compitan más
en igualdad de condiciones y que suden la gota gorda para ganar. Tendrán que
ser buenos candidatos si quieren el triunfo.
Se supondría que ahora tendrán
que convencernos con buenas y viables propuestas, porque por acuerdo de
representantes del Gobierno federal junto con los dirigentes nacional del PRI,
PAN y PRD acordaron una serie de medidas, entre ellas las de no entregar despensas,
ni materiales plásticos ni textiles.
Hasta antes del 17-A (17 de
abril, cuando el PAN destapó la cloaca y desató una crisis política de
proporciones inimaginables que alcanzó al propio Presidente de la República y
cuyos ecos no se apagan), con todos los recursos a favor se veía relativamente
fácil un triunfo mayoritario tricolor.
Hoy, 20 días después, la
situación cambió dramáticamente para el PRI y sus candidatos. Ya no dispondrán
de los apoyos oficiales con que esperaban contar, o por lo menos ya no con
todos, y sólo saldrán avante aquellos que asuman en serio su candidatura y se
pongan a trabajar en y con las bases y el electorado en general.
(Se sabe que hasta el CEN
tricolor en la Ciudad de México llegó el reporte de que una dirigente de un
seccional del puerto de Veracruz se quejó que un pasado fin de semana invitó al
candidato a diputado Tonatiuh Pola a que los fuera a visitar, y que el ex
conductor de noticias de Telever se negó argumentando que ya tenía compromiso
con sus cuates para irse de yate por la costa veracruzana.)
Lo que consigno en el primer
párrafo, totalmente verídico, refleja una situación grave en el priismo: hay
quienes están viendo temblar y no se hincan. Por lo que se advierte, hay
candidatos que viven otra realidad, la vieja realidad, y creen que papá
gobierno les podrá seguir dando chichi presupuestal o en especie como lo vino
haciendo para ayudarlos a cooptar al electorado.
Lo que se sabe es que todos los
secretarios de despacho andan con pies de plomo y, sobre todo, están temerosos
y no quieren que les pase lo que en el nivel federal ha sufrido la Secretaria
de Desarrollo Social, Rosario Robles, y menos que por la culpa de alguno de
ellos se desate de nuevo la furia del presidente Peña Nieto y se les cancele su
futuro político.
En 15 días iniciarán las campañas de los
candidatos a diputados locales y en 23 las de quienes aspiran a presidir los
Ayuntamientos.
A finales de la última semana de abril, en
el marco del Pacto por México, se acordaron medidas básicas para garantizar
condiciones de limpieza e imparcialidad en las próximas elecciones, y blindar
los programas de combate a la pobreza de fines electorales facciosos o
ilegales.
El lunes 29 de abril se hicieron
públicos algunos puntos del acuerdo y ayer la Presidencia de la República confirmó
que este martes se reanudará el diálogo público entre los partidos de oposición
y el titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, y que en una ceremonia que
tendrá lugar a medio día en el Palacio Nacional, los integrantes del Consejo Rector
del Pacto por México firmarán el adendum (agregado, apéndice, anexo) que busca
prohibir el uso electoral de recursos federales.
¿Qué acordaron aquella vez, en principio?
Vale la pena reproducirlo:
Suspender la realización de cualquier
asamblea o reunión pública de beneficiarios de programas sociales durante los
45 días previos a las elecciones, y adelantar la entrega de apoyos y subsidios
conforme lo permitan los recursos disponibles, para realizarse 45 días antes de
las elecciones.
Establecer comisiones plurales en los 14
estados donde habrá elecciones para presentar y atender las denuncias de
intervención indebida de los gobiernos, y de manejo electoral en las acciones
de gobierno y programas sociales.
El Pacto propondrá a los gobernadores y alcaldes
un acuerdo que los comprometa a abstenerse de realizar entregas de apoyos
gubernamentales en los 45 días previos a las elecciones.
Se promoverá con los gobernadores un
compromiso político de no utilizar recursos públicos, no entregar despensas, ni
materiales plásticos ni textiles. Esto sería también supervisado por alguna
organización ciudadana.
La Unidad de Inteligencia Financiera de la
Secretaría de Hacienda investigará las cuentas bancarias de todos los gobiernos
de los estados, de las cuales se hagan retiros en efectivo por cantidades
relevantes.
La minuta aprobada inicialmente contempla,
además, acuerdos estructurales para erradicar el uso electoral de los programas
sociales de los tres ámbitos de gobierno, como retomar e impulsar las
iniciativas orientadas a fortalecer la profesionalización de los delegados y
operadores federales de los programas sociales.
Los signatarios del Pacto se abstendrán de
hacer en los medios de comunicación “propaganda personalizada y gacetillas”, y
buscarán hacer extensivo este acuerdo en los tres órdenes de gobierno.
En el marco del Pacto, se iniciarán los
trabajos para crear un Sistema Nacional de Programas Sociales que permita un
uso más racional, progresivo y sin duplicidades de los recursos públicos para
combatir con mayor eficacia la pobreza.
También acordaron promover que las leyes y
las reglas de operación de los programas de gasto e inversión social incluyan
la prohibición de celebrar actos públicos de entrega de beneficios y subsidios,
así como las asambleas de beneficiarios.
Los Poderes Ejecutivo y Legislativo de la
Federación y de las entidades federativas pondrán especial atención en
garantizar que los recursos del Estado lleguen directamente a los beneficiarios
sin condicionantes y que invariablemente se ejerzan bajo reglas de operación
enteramente públicas, con un sistema de transparencia que permita la evaluación
y la rendición de cuentas, incluyendo el más amplio conocimiento público de los
padrones de beneficiarios de todos los programas sociales.
Ahora, allá
aquellos candidatos priistas y de todos los partidos que no se pongan las pilas
y estén atenidos a que los harán ganar, los muñecazos que opten por el yate y
no por el trabajo a base de baños de polvo y de pueblo y de sudor.
Como nunca,
las elecciones de Veracruz serán las más vigiladas en su historia. Es un muy
buen incentivo para ir a votar con la casi seguridad de que el voto será
respetado y que los ciudadanos tendrán al representante que quieran, no al que
otros quieran.
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