Prosa
aprisa
Toca ahora actuar a los ciudadanos
Arturo Reyes
Isidoro
El PAN hizo lo suyo, qué
duda cabe. El Gobierno federal respondió de inmediato. El Gobierno del estado
ya hizo una parte, aunque se vio lento. Ahora, a juicio mío, toca a los
ciudadanos.
Ayer escribí sobre el lado
positivo del escándalo, el que detonó el PAN el 17 de abril cuando dio a
conocer un video que puso al descubierto una estructura paralela oficial para
ayudar a ganar a los candidatos del PRI.
Creo ahora que sería una
pérdida de tiempo empantanarse en lo que sucedió y todos, gobiernos, partidos,
ciudadanos y prensa deberíamos ocuparnos de lo que viene y sigue aprovechando
el saldo positivo que ha quedado.
Sin pensarlo y menos sin
quererlo, los mapaches de Boca del Río detonaron un viejo vicio de nuestro
sistema político, qué no se veía para cuándo acabar: el del uso de recursos
oficiales para fines electorales, tanto por parte de priistas como de panistas
pero también de perredistas donde han estado en el poder.
Enjuiciamiento legal
aparte que se les haga a quienes resulten responsables, acaso hoy hasta
terminemos dándoles las gracias a esos mapaches, pues en sólo 20 días, gracias
a ellos, las condiciones para las contiendas electorales en el país cambiaron
dramáticamente.
A partir de ayer, con la
firma del Adéndum del Pacto por México, entramos en una nueva etapa histórica
en la vida política del país: las contiendas electorales serán más equitativas
y democráticas, pues se sentaron las bases para ello.
El de ayer en el patio
central del Palacio Nacional se trató de un acto político, entre actores
políticos, unos en el Gobierno y otros en los partidos, pero los ciudadanos y
la prensa debemos hacer nuestra una parte del pronunciamiento que se hizo. No
nos excluye aunque ellos no nos hayan incluido.
De entrada dejaron
asentado que: “Un mismo actor político puede legítimamente cooperar, acordar,
confrontar, competir y denunciar de manera simultánea”. ¿Y por qué el
ciudadano, por qué la prensa no? Somos la mayoría de los mexicanos los que debemos
participar confrontando y denunciando cuando sea necesario pues finalmente
somos objeto y sujeto de las consecuencias.
Sugiero que todos los
mexicanos, que todos los ciudadanos nos pongamos al parejo también y leamos y
nos enteremos de qué fue exactamente lo que acordaron Gobierno y partidos; que
lo reproduzcamos y lo hagamos circular hasta que no haya nadie que no sepa lo
convenido, pues de otra forma no podremos vigilar y reclamar el cumplimiento.
Creo que incluso se
quedaron cortos aunque el documento es perfectible: debió haberse acordado que
el Adéndum fuera de lectura y discusión obligatoria en las escuelas
preparatorias donde está el semillero de futuros ciudadanos, aunque también la
cantera de futuros mapaches.
Desde las escuelas, desde
el proceso formativo ciudadano se debiera combatir la ilegalidad electoral
creando una cultura de limpieza de todo proceso comicial. Desde ahí se debe
combatir y acabar con el mapachismo. Éste sería también un valioso y oportuno
Adéndum dentro de la Reforma Educativa.
A corto plazo hay medidas
importantes que se acordaron. Por ejemplo, “que todos los funcionarios que
hayan cometido o que en el futuro cometan delitos electorales sean debidamente
sancionados por las autoridades competentes”.
Esto pareciera estar hecho
a la medida de los acusados por lo de Boca del Río. Si lo sancionó como testigo
el presidente Peña Nieto, entonces los requeridos por la Procuraduría General
de la República a través de la Fiscalía Especializada para la Atención de
Delitos Electorales (Fepade) tienen que preocuparse en serio.
Todo el contenido es
interesante. Particularmente me llama la atención el acuerdo de que los
gobiernos estatales y municipales se abstengan de utilizar en los medios de
comunicación las llamadas gacetillas y otras formas ilegales de publicidad
gubernamental, pero también de que los gobernadores se comprometerán a no
utilizar recursos públicos para favorecer a un partido político o candidato y a
no entregar despensas ni utilitarios.
Tenemos las campañas
encima. Estamos prácticamente a 60 días de las elecciones. Contribuyamos los
ciudadanos a hacer la diferencia, a hacer de los comicios de este año unas
votaciones históricas por su limpieza. Comencemos desde ahora, vigilando y
obligando al cumplimiento de lo pactado.
En este tema, debe y tiene
que reconocerse la disposición y la voluntad política del presidente Peña
Nieto, quien se muestra abierto al cambio y lo permite no recurriendo a
actitudes autoritarias e impositivas.
Pero en este tema también,
por el peso que tiene como máximo operador del aparato político elector del
Gobierno, me llama poderosamente la atención lo que, una vez más, volvió a
reiterar el presidente del CEN del PRI, César Camacho Quiroz, ante el propio
Presidente y los dirigentes de los otros partidos políticos: “El PRI ha pugnado
en todo momento por el apego a la legalidad. Sin distinción: quien la haga, que
la pague”. ¡Zas!
Y esta otra joya: “Ésta es
una buena oportunidad para hacer un llamado a evitar la generalización, que
engaña y daña. Los partidos son sus militantes, y éstos de ninguna manera
pueden ser denostados en conjunto por la actuación de quien, equivocándose,
lesiona a su organización política”. ¡Zuko! Más claro, ni el agua.
Tiene razón Camacho. Hay
que ser justos. No todos los priistas son iguales. Conozco a muchos militantes,
hombres y mujeres, que no aprueban y que reprueban esas viejas prácticas.
Conozco a muchos jóvenes priistas que no comparten las corruptelas políticas de
sus mayores.
Camacho tuvo ayer la
oportunidad –¿acaso la última por el escenario ideal que se presentó?– de
tratar de justificar lo de Boca del Río y de defender a los implicados. No lo
hizo. Capítulo cerrado.
Que
le gusta el mar, pero que no andaba en yate
Miembros del equipo de
campaña del candidato Tonatiuh Pola me aseguraron ayer que el abanderado del
PRI a diputado local por Veracruz no tiene tiempo ahora para andar en yate,
porque está metido de lleno en su campaña, aunque, sí, “andar en yate es una de
sus distracciones”. Que todos sus cuates tendrán que esperar hasta después del
7 de julio para echarse a la mar junto con él y bogar y bogar y bogar.
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