Prosa aprisa
El
relevo de Capetillo, ayer
Arturo Reyes Isidoro
Sin mayor ruido,
Álvaro Cándido Capetillo se fue ayer del Instituto Veracruzano de Educación
para los Adultos (IVEA). O lo fueron. Lo conozco pero no lo he tratado
mayormente, aunque las referencias que siempre me dieron de él como funcionario
del sector educativo fueron buenas; es más, siempre me lo pintaron como una
institución porque conoce el área como pocos y me hablaron muy bien de su
persona por cuanto a su trato personal con los demás.
Me imagino que
por eso llevaba muchos años en el sector educativo del estado y además gozaba
del reconocimiento de todos. Por eso se veía difícil que lo quitaran del cargo,
e incluso cuando se filtró que lo habían renunciado no se creía. Pero lo
quitaron. La única explicación posible es que hubo un interés mayor, tan fuerte
que no se pudo evitar.
El interés puede
tener nombre y apellido: Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación
Pública, amigo personal del presidente Enrique Peña Nieto y forjador de la
Reforma Educativa.
De siempre se ha
manejado el aprecio, el afecto y la amistad de Chuayffet hacia Socorro Sandoval
Vázquez, la nueva titular del IVEA. Es sabido entre el círculo cercano a la
nueva funcionaria que cuando el exsecretario de Gobernación viene a Xalapa o a
Veracruz no llega a un hotel sino que se hospeda en la casa de Socorro o viaja
desde el puerto para llegar a ese domicilio particular.
¿Si la envió
Chuayffet al cargo alguien se iba a oponer?, ¿o si pidió la posición alguien se
la iba a negar máxime que ya todo el control de plazas lo tomó la SEP? ¿Acaso
habría que considerar a Sandoval Vázquez como un prospecto para el relevo de
Adolfo Mota Hernández dentro de 12 meses cuando se vaya de candidato a diputado
federal por el distrito de Xalapa Rural? ¿Si en efecto atrás del nuevo
nombramiento está la mano de Chuayffet, igual irá a meterla a favor de Jorge
Uscanga Escobar, ahora cercano colaborador suyo, para todo lo que viene en el
futuro político?
El culto al ego de los
funcionarios
La de ayer
jueves fue una mañana soleada, inusual para estos días muy fríos de invierno en
Xalapa, bonita, esplendorosa, enmarcada por el verdor del patio-jardín donde se
sirvió el desayuno y animada por el bullicio de las personalidades ciudadanas
que se sentaron a desayunar con la rectora de la Universidad Veracruzana (UV)
Sara Ladrón de Guevara.
La anfitriona y
presidenta de la agrupación Otero Ciudadano, Leonor de la Miyar, bien: “Qué
gusto saber de sus primeros pronunciamientos en los que con firmeza toma partido
para preservar lo que merezca permanecer y cambiar lo que haga falta cambiar…
Las resistencias, los temores e intereses adversos al cambio están reprobados
por la realidad, por la sociedad y por el mundo globalizado y competitivo que
nos rodea”.
La rectora, con
la sencillez que la caracteriza, arrancando el aplauso espontáneo, sincero,
cuando al dar respuesta a un señalamiento de Armando Ortiz –“Víctor Arredondo
Álvarez y Raúl Arias Lovillo convirtieron a los centros de investigación en un
refugio de compadrazgos”–, universitario, columnista, reprobó lo que llamó “una
cultura del culto al ego de los funcionarios”.
Dijo que
prefería hablar de las fortalezas que hay en la universidad. Pero argumentó: “Pienso
que no hemos sabido comunicar lo que hacemos en la universidad”, y platicó
entonces que dio instrucciones a Raciel Martínez Gómez, director de
Comunicación Universitaria, que no la ponga más en la portada de Universo “el periódico de los
universitarios”, órgano oficial de la máxima casa de estudios. “Saca a los
investigadores, a los maestros, a los alumnos… Ha habido falta de información
de lo que hacemos los universitarios”.
Apuntaló su
dicho: dijo que en la revista Nexos
vio una plana utilizada para anunciar el informe del rector “y no para decir:
acabo de publicar este libro, esta investigación. Es una cultura del culto al
ego de los funcionarios”. Aunque convino en que “hay casos en los que no se
cumple (en los Centros de Investigación), quien hace el mínimo indispensable y
quien hace el plus”. Y es que Armando le solicitó que a esos “compadres” al
menos que se les ponga a trabajar.
Sara, realzando
el género: “Más de la mitad somos mujeres en la Universidad Veracruzana, pero
somos capaces. Las mujeres cometemos errores, pero también los cometen los varones.
En un país y en un mundo de los varones sí podemos hacer un compromiso de
género, decirles a nuestras jóvenes estudiantes que sí podemos alcanzar
nuestras metas”.
Fue tal el
entusiasmo que despertó su presencia y su intervención que dijo que falta una
porra en la UV, como la tiene la UNAM. Se asumió como una servidora pública “y
estoy para servir”. Pero fue clara: “Solita no puedo. Quiero ser líder de un
cambio de actitud para un trabajo de calidad, pero no es asunto sólo de la
cúpula sino de los más de 60 mil estudiantes”.
Lamentó los
problemas de inseguridad que afectan a los universitarios. Aceptó que hay
problemas financieros. “No es tarea fácil, pero es privilegiada”. Ante la
inquietud de los presentes para vincular a los jóvenes con el sector productivo,
para que aprendan y agarren experiencia, la Rectora compartió la preocupación.
Platicó que fue a la universidad de Nuevo León, en Monterrey: “Aquí hablamos de
la universidad para combatir la pobreza. En Nuevo León hablan de la universidad
como empresa”.
Y Radio UV, otra
inquietud de Armando Ortiz. “No podemos negar, cerrar los ojos” ante los
problemas que vive, le dijo. Comentó que ya se tiene la autorización para la
reconversión a FM, pero se necesitan 11 millones de pesos para transformar y
equipar. “Bienvenidas las aportaciones”. El plazo es de un año. Si en ese
tiempo no se hace, se perderá el permiso.
Reunión
agradable, amena, interesante. Más con una mujer que es capaz de transmitir
confianza, credibilidad, y que con su actitud se gana el aprecio y
reconocimiento de todos. Ojalá y no desvíe el camino.
Felicitaciones
No obstante que
está en Davos, Suiza, acompañando al presidente Peña Nieto, recibió muchas
felicitaciones ayer el coordinador general de Comunicación Social de la
Presidencia de la República, David López, con motivo de su cumpleaños. El
aprecio, se gana.
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