Prosa
aprisa
Osorio
Chong; tanque de oxígeno
Arturo
Reyes Isidoro
El sábado, el gobierno de los
Estados Unidos emitió, de nuevo, otra alerta a sus ciudadanos sobre el riesgo
de viajar a nuestro país, asegurándoles que pueden ser víctimas de secuestro,
homicidio, robo de vehículo y robo con violencia.
Michoacán sigue en estado de
guerra, mientras las imágenes en videos circulan por todo el mundo mostrando
las tomas de ciudades por grupos de autodefensa, los choques de éstas con
grupos de la delincuencia organizada o de los propios pobladores, vehículos
ardiendo y bloqueando caminos y carreteras, balaceras, etc. Pero no es el único
estado.
Me imagino que fuera del país nos
deben ver como nosotros vemos a los países árabes y musulmanes donde la
violencia es pan nuestro de cada día y las cifras diarias de muertos se cuentan
por docenas.
La semana pasada el Gobierno de
la República llevó a cabo la XXV Reunión de Embajadores y Cónsules, donde se
instruyó a la diplomacia mexicana en el exterior salir a vender la imagen de
que México es casi casi el paraíso con el propósito de atraer a inversionistas
y a turistas. En el fondo, tratar de contrarrestar la mala imagen del país por
la inseguridad.
El
boletín de prensa del miércoles pasado de la Secretaría de Gobernación se
ajustó a sólo siete líneas divididas en dos párrafos. En el primero se informó
que el secretario Miguel Ángel Osorio Chong se reunió con diez gobernadores,
entre ellos el de Veracruz, para evaluar “el estatus de seguridad en sus
entidades y también dialogó sobre la nueva estrategia del combate al
secuestro”. La reunión fue como reacción al malestar de la iniciativa privada. En
el segundo sólo se dieron los nombres de los asistentes. Sin decirlo, fue un
reconocimiento tácito de que el problema del secuestro persiste.
El
Gobierno federal, más específicamente, el secretario de Gobernación, por más
que declare y declare y se reúna con gobernadores del país, ni resuelve el
problema de la inseguridad, ni lo disminuye y tampoco logra convencer a los
mexicanos de que vamos o estamos mejor. Una encuesta del diario Reforma publicada el pasado 7 de enero
muestra que los habitantes del país perciben más inseguridad y que ésta tocó su
punto más alto en 6 años.
Ayer,
en la columna “Templo Mayor” del mismo Reforma
se comenta: “En lo que se refiere a la presencia
del crimen organizado, las cosas se están poniendo color de hormiga en el
Estado de México… pues no sólo Los Caballeros Templarios y La Familia
Michoacana operan en la entidad que gobierna Eruviel Ávila, sino que ahora
también aparecieron narcomantas con la firma del cártel de Sinaloa, liderado
por Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán”. O sea, en la tierra del propio presidente Peña
Nieto.
Por
eso Osorio, Chong necesita oxígeno, algo que lo ayude a paliar la enorme
presión que tiene encima por la falta de resultados y, quien lo diría,
Veracruz, Javier Duarte y con él Arturo Bermúdez le ofrecen un tanquecito que
el hidalguense ha decidido aprovechar hasta la última inhalación.
Mañana viene a encabezar, junto
con el Gobernador, la ceremonia de graduación de 870 nuevos policías estatales
y municipales, “acreditables”, formados en la Academia Estatal de Policía de El
Lencero, y como al menos constituye una buena noticia, un hecho concreto, un
resultado ante un mar de fracasos, se van a echar todas las campanas al vuelo y
se va a hacer un ruido mediático de Santo y Señor Mío.
Están invitados y se espera la
presencia de varios gobernadores, de secretarios de Seguridad Públicas de otros
estados, de mandos militares y navales, de funcionarios de seguridad pública
federales, de los senadores y diputados federales y estatales veracruzanos, de
los presidentes municipales de la entidad, de líderes religiosos, empresariales
y de transportistas, de 300 reporteros de todo el estado más la fuente de
Gobernación que trae Osorio Chong, más camarógrafos y fotógrafos. Se echará,
pues, la casa por la ventana.
Algo que no se le debe regatear
al Gobierno del estado, a Duarte: mientras la Gendarmería Nacional no se acaba
de concretar, en Veracruz se forman nuevas generaciones de policías y al menos
se hace algo en la lucha contra la inseguridad. La presencia mañana de Osorio
Chong no deja de ser un reconocimiento del Gobierno federal al trabajo
realizado.
Américo: gobierno con el pueblo
Me llaman la atención las
fotografías del sábado del nuevo alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez.
Muestran que no fue él quien dio el banderazo de inicio de pavimentación con
concreto hidráulico de la calle Lorenzo Barcelata, en la Unidad Habitacional
Xallitic, sino que ese honor se lo corrió a los vecinos.
Hombres y mujeres del pueblo
sostienen y agitan el banderín con el que dieron salida a la maquinaria y con
lo que de paso pusieron en marcha el programa “Juntos por Nuestra Capital”.
Américo, además, no se ve en primera fila, sino atrás de los vecinos, a quienes
coloca como los protagonistas, los cuales, en estricto rigor, son los que hacen
posible toda obra de gobierno con el pago de sus impuestos, que por lo demás lo
hacen puntual y ejemplarmente.
Sin duda, se trata de un nuevo
estilo de gobernar el municipio, un estilo propio: el de hacerlo con el pueblo
y al lado del pueblo, sin protagonismo, además sin exaltar en el boletín el
culto a la personalidad. Buen inicio de gestión del joven nuevo alcalde.
Américo, por cierto, según
declaraciones de prensa, no ha dicho la última palabra sobre cómo recibió la
administración hasta que no pase el mes de ley para revisar y comprobar el
patrimonio heredado. Su actuación es responsable, pues tanto para protección de
la que se ha ido como del que llegó, al cambio de gobierno en sus tres niveles
se debe hacer una auditoría y después sí, alcaldesa saliente y alcalde entrante
deberán firmar de conformidad.
Todo ello al margen de que ya
como hombre de partido, de su partido el PRI, se sabe que Zúñiga Martínez dará
todo su apoyo y respaldo en forma abierta a su antecesora Elizabeth Morales
García si la militancia tricolor decide en efecto ungirla como la nueva
dirigente estatal. Gobernando, pues, y haciendo política.
Oxígeno también para Pepín Ruiz
Hablando de oxígeno, otro que
acaba de recibir una bocanada en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río es el
famoso “Pepín” José Ricardo Ruiz Carmona. Hace dos años y medio, la Siedo
detuvo en la ciudad de Veracruz a cinco empleados de uno de los corralones de
la señora Alba Carmona de Ruiz, madre del actual director del SAS Metropolitano,
por supuestos delitos relacionados con la delincuencia organizada. Eran los
tiempos (gobierno presidencial panista) en los que la PGR era severamente cuestionada
por politizar la justicia. La detención, en aquel entonces, la aprovecharon algunos detractores del ex
diputado local priista para denostarlo. El jueves pasado la última instancia
judicial de la nación resolvió que la PGR nunca tuvo los elementos suficientes
para demostrar la responsabilidad de los indicados. Las cinco personas ya están
en sus domicilios. Y Pepín y su familia respiran tranquilos.
Al que en cambio no exoneran
todavía es a Salvador Manzur.
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