Prosa aprisa
El que quiera
azul celeste…
Arturo Reyes Isidoro
En la columna
“Trascendió” del diario Milenio se
publicó ayer
“:Que Miguel
Ángel Osorio Chong definió cambios en la estrategia de
comunicación en las delegaciones de las dependencias del gobierno federal en
los estados.
Entre las medidas ordenadas por el secretario de
Gobernación se incluye la difusión de los logros del gobierno de Enrique
Peña Nieto, para lo
cual los representantes de la Federación en las entidades deben convocar pronto
a conferencias de prensa en las que presenten los avances de la
administración.”
Sobre este tema he venido publicando en “Prosa aprisa” que
el titular de Gobernación piensa que la baja calificación que tiene el
presidente Peña Nieto se debe a que no se difunden sus logros en los estados,
ni por parte de los delegados federales y menos por los gobiernos locales.
Se sabe que, en efecto, esa estrategia está lista y que
con toda oportunidad se les entregó a los delegados un manual para que se
preparen y cumplan el cometido que se les ha encargado, pero no pasan de las
palabras y las intenciones a los hechos.
Llama la atención que se hable de cambio de estrategia
cuando al menos en Veracruz o para Veracruz no se sabe que haya estrategia
determinada y menos que se haya aplicado alguna. O sea, no se puede cambiar lo
que no existe ni ha existido.
El año pasado, la Coordinación General de Comunicación
Social de la Presidencia de la República (DGCSP) había dispuesto que en cada
entidad se creara una delegación federal
de Comunicación Social, con estructura y presupuesto propio, para que se
encargara de lo que ahora pretende Osorio Chong, difundir los logros peñistas,
pero enredos presupuestarios impidieron que se concretara la medida.
Para entonces, el titular de la DGCSP David López Gutiérrez
había nombrado ya para Veracruz a Rodolfo Casanova Ortiz, un periodista de Las
Choapas con fuertes lazos peñistas, egresado de la Facultad de Periodismo de la
UV, con una larga trayectoria como reportero y titular de dependencias del Gobierno
federal en la Ciudad de México, hoy en la gerencia de Prensa de Pemex en la
zona sur-sureste del país con sede en Coatzacoalcos, quien podría regresar a
Xalapa si se llegara a materializar la propuesta.
El desconocimiento de las particularidades de cada estado
hace que en el centro del país todo se vea fácil o que piensen que sólo por
tratarse de un asunto federal, presidencial, será aplicable y tendrá éxito, al
menos el éxito que desean.
En Veracruz desde hace mucho años se volvió una práctica
que para que los los medios, o al menos la mayoría, informen y difundan
políticas, actividades y logros de los gobiernos (federal, estatal o municipal)
se les tiene que pagar por ello; esto es, que lo que debe ser un servicio a la
comunidad, a los lectores, se mercantilizó, en parte porque los gobernantes han
utilizado ese recurso, el de informar, para hacerse publicidad en provecho de
su imagen personal, por lo que se les aplica aquello de que el que quiera azul
celeste que le cueste.
Ante las actuales circunstancias, el territorio estatal es
el menos fértil para pretender que de oquis se
publique algo oficial, de gobierno, logros, loas, aplausos, para mejorar
una imagen personal y de poder, pues la relación de la prensa con la
administración estatal no es la mejor, tanto por hechos vinculados directamente
con los periodistas en sus diversas modalidades cuanto por adeudos económicos o
el incumplimiento de compromisos informativos-publicitarios, que hace imposible
pensar que los medios están ansiosos esperando a que los llamen o convoquen a
una conferencia de prensa para encender el anafre y poner a quemar incienso a
Peña o a quien sea.
Pienso, aunque puedo estar equivocado, que para Veracruz,
si Osorio Chong quiere nieve de limón, tiene que enviar dinero para comprarla,
esto es, el Gobierno federal tiene que poner en el estado un aparato alterno de
Comunicación Social que difunda información pero que también amarre y pague
convenios publicitarios, con sus recursos, porque en el estado no los hay ni se
ve que los vaya a haber en el corto ni en el mediano plazo.
Claro, aunque tiene otra opción, que el Gobierno federal
ya ha utilizado en otras ocasiones: apretar a los concesionarios y a los dueños
de los medios con auditorías para detectar casos de evasión fiscal, de
incumplimiento de prestaciones labores (pago del salario mínimo a sus
trabajadores, tenerlos inscritos en el Seguro Social y en el Infonavit, por
ejemplo), de ingresos, propiedades, autos, yates o hasta aviones de lujo que no
se corresponden con lo que declaran que ganan, etc., y si no “cooperan”
proceder contra ellos.
Pero hay que esperar a que don Narciso Alberto Amador
Leal, delegado de la Segob en el estado, convoque a su primera rueda de prensa,
o, en todo caso, lo haga cualquier delegado federal, para ver el resultado; a
ver si con pura saliva tienen éxito, porque, que se sepa, no disponen ni
siquiera de un centavo partido por la mitad para cuestiones de prensa, y si al
menos alguno pretende congraciarse con un café o un desayuno, por muy modesto que
sea, tendrá que pagarlo de su bolsa. A ver quién se atreve, quién quiere tanto
a Peña Nieto como aflojar el billete.
Elí, le saca la vuelta al
asunto
Comenté ayer que sería interesante saber si
la dirigente estatal del PRI Elízabeth Morales García apoya a los senadores de
su partido, sus correligionarios, José Francisco Yunes Zorrilla y Héctor Yunes
Landa, en su rechazo a que la próxima gubernatura sea de sólo dos años como
está proponiendo la oposición, pero la mujer no da color.
Reporteros la abordaron ayer en un acto
público en Xalapa sobre el tema y le dio muchas vueltas al asunto, dijo
bastante como para llenar casi un boletín de dos cuartillas, pero de aquello
que les conté, nada: “dijo que el PRI respalda la
propuesta del gobernador Javier Duarte de Ochoa, que es la que busca la
homologación de la legislación local con la federal en materia electoral, por
lo que otras propuestas, como la de la gubernatura bianual, deberán tener su
propio análisis”, y de ahí nadie la sacó.
Al menos hubiera dado su opinión
personal, con la aclaración de que no podía hablar ni decidir por toda la
militancia de su partido sin consultarla antes y cuya decisión acataría, ya
fuera en un sentido u otro, pero nada, se ve que el ratón le comió la lengua,
al menos en este caso particular.
Más fácil, si no se quiere
comprometer ni con Pepe ni con Héctor: el PAN, MC y el PRD ya han presentado
sus respectivas iniciativas de reformas, que coinciden en una gubernatura de
dos años, ya sea por elección o porque
el Congreso designe un gobierno de transición; ¿el PRI presentará la suya
propia y en qué sentido?, ¿se sumará por primera vez a la oposición?, ¿o
esperará para “respaldar la propuesta del gobernador”? Su opinión es muy
importante porque es la del partido mayoritario en uno de los cinco principales
estados del país, casi nada.
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