Prosa aprisa
Las
remociones en la Sefiplan
Arturo Reyes
Isidoro
Aparentemente
rutinaria, la remoción de funcionarios que se dio el viernes pasado en la
Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) tiene mucha significación por
las connotaciones que posee.
Por
ejemplo, significa el último clavo –sólo el que faltaba para sellarlo
totalmente– al féretro del cese, el 17 de marzo pasado, de Gabriel Deantes
Ramos como subsecretario de Finanzas y Administración. No obstante se le
renunció porque “defraudó la confianza del gobernador”, personal suyo que
todavía queda en la Sefiplan propalaba la versión de que pronto estaría de
regreso. El viernes lo acabaron de sepultar.
Llama
la atención también que ya no hubo más promoción para Carlos Aguirre Morales,
quien el 4 de mayo de 2013 entró de emergente como encargado del despacho a la
salida de Salvador Manzur Díaz. Se le regresó luego a la Subsecretaría de
Egresos, donde permanece, a la llegada de Fernando Charleston Hernández a la
Sefiplan.
No
deja de sorprender el cambio de Sergio de la Llave Migoni, quien apenas el
pasado 19 de marzo había sido nombrado subsecretario de Finanzas y
Administración, cargo que había quedado vacante desde la salida de Deantes. El
viernes pasó a ser asesor del secretario de Finanzas. Sólo duró en el cargo 73
días.
Lo
que queda muy claro, por el perfil y antecedentes de los nuevos funcionarios,
es que el gobernador Javier Duarte de Ochoa le dio un gran espaldarazo, le
ratificó ya toda su confianza pero a la vez le transfirió la responsabilidad
total del manejo de la Sefiplan a Fernando Charleston Hernández, pues los
ascendidos son personas muy ligadas a él, que han trabajado antes con él o para
él, y que seguramente propuso o que el gobernador le permitió que pusiera para
una nueva etapa en la institución.
El
nuevo procurador Fiscal, Antemio Carrillo Sasso ha venido colaborando con
Charleston desde que éste fue vicepresidente secretario de la Junta de Gobierno
de la Defensoría, Interventoría y Consultiva de la Comisión Nacional para la
Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en
2006, cuando esta dependencia federal era presidida por el también veracruzano
Luis Pazos de la Torre. Últimamente, Carrillo Sasso venía trabajando como
asesor de su jefe.
Carlos
Hernández Martínez, nuevo subsecretario de Finanzas y Administración, también
es considerado gente del titular de la Sefiplan, además de que son paisanos.
Estaba en la Subsecretaría de Planeación, que ocupó Charleston antes de que se
fuera como candidato a diputado federal, representación que todavía tiene
aunque con licencia. A Hernández Martínez lo sustituyó otro charlestonista,
Arturo Jaramillo Díaz de León.
Nadie
ignora que la Subsecretaría de Finanzas y Planeación es clave en toda la
estructura de finanzas y administración del Gobierno del estado, y cualquier
curioso podrá ver en el organigrama de la Sefiplan que tanto la Subsecretaría
de Planeación como la Procuraduría Fiscal son las más cercanas, sólo las que
están enseguida abajo del titular, con lo que se da idea del tamaño del
espaldarazo que le ha dado el gobernador Duarte a Charleston y del poder que
ahora ostenta éste.
Más
allá de todo lo anterior, el reacomodo se ve oportuno, estratégico y
seguramente ha respondido a los resultados que hasta ahora le ha entregado el
secretario al titular del Ejecutivo, un área en este momento clave para el
Gobierno del estado y muy sensible por la crítica situación económica por la
que atraviesan las arcas públicas y con ellas toda la vida activa de la entidad.
¿Qué
cabría esperar y por qué la medida podría ser la mejor en este momento? Porque
no es lo mismo que El Piojo Herrera seleccione a los que cree los mejores para
que nos traigan la Copa del Mundo; que estén en las mejores condiciones
físicas, que se acoplen y respondan bien al esquema de juego que se tiene
pensado plantear; no es lo mismo que haya escogido a los que considera idóneos
a que los dueños de los equipos le impongan a los que quieran aunque no
respondan a los planteamientos diseñados.
Cabria
esperar que la política de administración de la escasez –así le llamó yo,
contrario a la administración de la abundancia que pregonaba José López
Portillo, abundancia que éste dilapidó toda– que inició Charleston se
fortalezca para bien de los agentes económicos del estado y de las finanzas
públicas con la llegada de funcionarios de su confianza y que pueden
interpretar y desarrollar muy bien sus lineamientos.
Pero
esta delegación de poder implica también una gran responsabilidad para el joven
titular de la Sefiplan, pues a partir de ahora no tendrá ningún pretexto como
para decir que sus principales subordinados no son gente suya y no le responden
como quiere; responsabilidad que significa también una gran oportunidad para
demostrar que es capaz de ayudar en gran medida a sacar el buey de la barranca.
Las
remociones indican también que Charleston terminará en el cargo y que el
gobernador lo ha fortalecido y confía en él. Que le hayan permitido poner a los
suyos podría arrojar buenos resultados, pues es algo parecido a lo que sucedió
con el subsecretario de Infraestructura y Obras Públicas, Gerardo Buganza
Salmerón, a quien Javier Duarte le permitió nombrar como sus principales colaboradores
a quien él quiso, y el saldo positivo está a la vista.
Más
que ningún otro, seguramente los proveedores y los prestadores de servicios que
trabajan con el Gobierno del estado (incluidos muchos dueños de medios de
información) prenderán veladoras en Catedral para pedirle al Señor que ojalá y
él haya sido quien iluminó para que se tomara la medida, de tal forma que
pronto, en el menor tiempo posible, se haga el milagro de ver llenos, repletos
si es posible, sus bolsillos, el cajón, la chequera, las tarjetas de debido y
de crédito. Que así sea; que haya sido para bien.
Sobre la jornada electoral de
ayer
Durante la jornada electoral extraordinaria de ayer domingo en
Tepetzintla, Chumatlán y Las Choapas, lo más relevante es que no hubo la
violencia que anunciaban algunos actores políticos. Hasta el momento de
redactar estas líneas, los comicios habrían terminado sin mayor problema.
Lo que se sabe es que la gente salió a votar en medio de la pasión,
claro está, propia de toda elección municipal y que se acentúa en especial en
algunos municipios como los del norte donde ahora hubo comicios, más en esta
jornada en que se repetían las votaciones por haber sido anuladas por los
tribunales electorales el año pasado.
Los primeros
reportes indicaban que todo transcurrió sin mayores incidentes, en parte
gracias al operativo de vigilancia implementado por el gobierno estatal a
petición de las autoridades electorales y de los propios partidos
contendientes. Para lo que se esperaba por lo que se pregonaba, fue una jornada
electoral ejemplar por la participación ciudadana que se dio, que era lo más importante.
De acuerdo a
tendencias del Programa de Resultados Electorales Preliminares y a encuestas de
salida, el PRD con su candidato Marcos Estrada habría ganado en Las Choapas,
donde el PRI no postuló candidato, y en los municipios de Tepetzintla y Chumatlán
la victoria la habrían obtenido los candidatos de la Coalición Veracruz para
Adelante, o sea, el PRI y sus socios.
Anoche la
dirigente priista Elizabeth Morales García anunciaba que los resultados le eran
favorables a sus abanderados Teresa Amor Muñoz y Ancelmo Gómez Olmos con una
ventaja superior a los diez puntos porcentuales por encima de sus más cercanos
competidores.
Como lo comenté
el fin de la semana pasada, pese a ser elecciones de municipios pequeños o que
aparentemente no despertaban mayor interés, existía expectación por conocer los
resultados para hacer un primer balance de la gestión de la ex alcaldesa de
Xalapa al frente del partido. Prueba de fuego, apuntamos aquí.
A reserva de
que se confirmen los resultados con las actas en la mano en las sesiones de
cómputo municipal en los consejos del Instituto Electoral Veracruzano,
Elízabeth estaría entregando buenas cuentas, que la salvarían de las críticas y
las campañas mediáticas en su contra.
Conscientes
de ellas desde que asumió la dirigencia, alguna vez me dijo que en política el
mejor antídoto era el trabajo constante, sin descanso, con orden y estrategia,
lo que le estaría dando resultados.
Ahora le
falta una prueba más: el resultado de la evaluación de su trabajo por parte del
llamado primer priista de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, pero seguramente
también de la dirigencia nacional de su partido. Pero hay que esperar los
resultados finales de los comicios de ayer para hacer una afirmación
concluyente.
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