Prosa
aprisa
Recupera la Segob delegaciones federales
Arturo Reyes Isidoro
El 22 de mayo publiqué
(“Delegados federales: la Sedesol, clave”) que el Gobierno federal comenzaría
retomando el control de las delegaciones federales en el estado, con la Sedesol,
de acuerdo a fuentes de la Secretaría de Gobernación (Segob).
Entonces dije: “no saben si el
delegado Marcelo Montiel Montiel permanecerá en el cargo o no, pero en reunión
con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se acordó con la
titular de la Sedesol, Rosario Robles, que comenzarán por la dependencia a su
cargo”.
No ha sido así. De hecho
comienzan este lunes con el relevo del delegado del ISSSTE, Gonzalo Morgado
Huesca, quien entregará los bártulos por la tarde a Renato Alarcón Guevara,
quien apenas en marzo pasado se había integrado a la Dirección General de la
institución como coordinador general de Giras y Eventos.
El cambio no tiene nada de raro.
El 16 de mayo pasado comenté (“Osorio Chong resta poder a gobernadores”) que en
el actual gobierno la responsabilidad de nombrar a los delegados federales en
los estados había recaído en el secretario de Gobernación, “quien modificó la
arquitectura política al permitir que los gobernadores del PRI pusieran como
delegados a quienes ellos quisieran, en un afán de descentralizar el poder”.
Pero resultó que de pronto había hallado que no era la economía, ni la
seguridad lo que estaba provocando la caída de la aprobación del presidente
Peña Nieto, sino que el mensaje presidencial no estaba siendo transmitido
adecuadamente en el país.
Con base en una columna del
periodista Raymundo Rivapalacio, dije que el diagnóstico explícito del
hidalguense era que compartir el poder no sólo no funcionó, sino que los afectó
directamente, pues la subordinación de los delegados a los gobernadores era una
de las causas que produjeron la caída en la aprobación presidencial.
Asomos de esa recuperación del
control ya se habían tenido en el estado, aunque en delegaciones de menor
importancia. Así, por ejemplo, el 21 de mayo publiqué (“Llega el primer
delegado federal no veracruzano” –además no propuesto por el Gobernador–): “Ayer
se informó que para sustituir a Noé Giovanni Pérez Velazco, encargado del
despacho tras la renuncia de Inocencio Yañez Vicencio, fue nombrado como nuevo delegado de la
Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en el estado el sinaloense
Gilberto Ojeda Camacho”.
Eso motivó que se me aclarara que
en realidad no era el primero, ya que antes habían nombrado a Gilberto Ramos
Sánchez, hidalguense, amigo personal y cercano a Osorio Chong, a quien en
noviembre de 2013 nombraron como delegado del Registro Agrario Nacional (RAN).
Él era subdirector de Atención a Usuarios del RAN en la Ciudad de México.
Ramos Sánchez llegó en lugar de
José Luis Santos Ramírez, quien estuvo sólo un mes en el cargo luego de que
renunció Rafael Castillo Zugasti para irse al equipo del hoy alcalde de
Veracruz Ramón Poo Gil, del que es jefe de asesores. “Advierte que ya lo
pusieron de México”, se me puntualizó.
El control será gradual, me
aseguraron, pero se irá dando. No me pudieron confirmar si los actuales
delegados federales en el estado permanecerán o serán cambiados. Pero
responderán, me insistieron, sólo a los intereses del centro, dije aquel 22 de
mayo.
La maquinaria federal ya está en
marcha de cara a los comicios federales que tendrán lugar dentro de once meses,
contexto dentro del que no puede desestimarse lo que se publicó el viernes
pasado en la columna “Trascendió” del diario Milenio:
“:Que gobierno federal y
PRI se toman en serio los bajos resultados en las encuestas con miras a las
elecciones de 2015 en seis estados con mandatarios priistas.
Así
que todas las señales que recibe y emite la oficina del presidente nacional
tricolor, César Camacho, establecen
que los esfuerzos se concentrarán en Jalisco, Coahuila, Michoacán, Veracruz,
Chiapas y Chihuahua, y que parte de la estrategia es ligar los logros y avances
de la actual administración con el nuevo estilo de gobernar del partido”.
La
pregunta ahora es, quién sigue.
Morgado
Huesca no estaba haciendo mal papel (bajo su administración se reactivó la
construcción del hospital de Córdoba, obra ya avanzada, y se reconstruyen y
modernizan las clínicas hospitales de Xalapa y Tuxpan, entre otros logros),
pero fue designado a propuesta del gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Renato
Alarcón Guevara es político xalapeño. Fue secretario de Adolfo Mota Hernández
cuando éste fue presidente del CDE del PRI, últimamente había sido secretario
del Ayuntamiento en el trienio pasado de donde brincó a la dirigencia municipal
priista y al menos aspiraba a ser síndico o regidor en el actual gobierno
municipal, pero acá lo batearon y no tocó ni baranda. Hoy regresa en plan
grande. La rueda de la fortuna política, girando.
De que
tiene méritos para el cargo al que llega, los tiene, aunque indudablemente ha
sido determinante su vieja relación amistosa con el actual director general del
ISSSTE Sebastián Lerdo de Tejada, de quien hace muchos años ya había sido
secretario particular y en marzo pasado lo había incorporado a la institución
como coordinador general de Giras y Eventos. Antes, el actual subsecretario de
Prevención y Participación Ciudadana de la Segob, Roberto Campa Cifrián, lo
había invitado a ocupar la Dirección de Evaluación y Control de la dependencia.
El
panorama no pinta nada bien para la caballada del Palacio de Gobierno con miras
a las candidaturas para 2015. Gobernación (el PRI nacional y la Presidencia)
seguramente tomará también el control y palomeará a los que van a ser.
Hoy sale el Código Electoral
La
Legislatura del estado invitó ayer para la décima sesión ordinaria, dentro del
segundo periodo de sesiones ordinarias, que tendrá lugar este lunes a partir de
las once de la mañana: el tema, la
aprobación del nuevo Código Electoral para el Estado de Veracruz que propuso el
gobernador Javier Duarte de Ochoa el pasado 9 de junio.
Se
llegó a la fecha límite para armonizar el marco legal electoral del estado con
la reforma aprobada por el Senado el 4 de diciembre pasado, con la que se
termina con el sistema federalizado de elecciones al desaparecer el IFE,
eliminar la autonomía de los institutos electorales estatales y facultar al
Senado a nombrar a los magistrados electorales estatales, con lo cual se quita
facultad a los Congresos locales para elegirlos, lógicamente, a propuesta de
los gobernadores.
El
retraso en esta armonización empantanó la discusión y aprobación de las leyes
secundarias de la reforma energética de Peña Nieto, ya que el PAN puso como
condición para participar a que se aprobara en las legislaturas locales la
reforma política-electoral.
Fue el
secretario de Gobernación quien “sugirió” a los Congresos de los estados a
realizar dicha aprobación, y ahora habrá que estar atentos hoy para ver si se
le hizo alguna modificación al texto original que envió Duarte de Ochoa al
Congreso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario