Prosa aprisa
Buganza acabó con el
negocio
Arturo Reyes Isidoro
Era como
para haber echado las campanas a vuelo; para haber cacareado el huevo; para
haber lanzados cohetes al aire y haber quemado toros y castillos encohetados; para
haber lanzado cofeti y serpentinas y haber soltado los globos al vuelo; para
haber sacado el bombo y los platillos para anunciar la buena nueva y festejar.
Pero la
recuperación que hizo el viernes 1 de agosto el Gobierno del Estado a través de
la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) del control
administrativo del puente Coatzacoalcos I sólo mereció un escueto boletín de
prensa de seis párrafos que sumaron 18 líneas en total. No más.
Tan urgida
que está la administración pública estatal de buenas noticias, lo que se dice
verdaderas buenas noticias, que cuando las tiene las deja perder, a menos que
no se haya querido hacer ruido para no lastimar la sensibilidad de algún
político porque se le hubieran afectado sus intereses.
Con toda la
proporción guardada, fue algo parecido a la recuperación que hizo el presidente
Lázaro Cárdenas de la industria petrolera para el patrimonio de la nación el 18
de marzo de 1938, cuando echó del país a las empresas extranjeras que
explotaban a su favor y se robaban un recurso que era de todos los mexicanos.
A inicios
de julio pasado se había filtrado ya que
el titular de la SIOP, Gerardo Buganza Salmerón, había logrado que se revocara
la concesión a la empresa Operadora de Carreteras y Autopistas Concesionadas
(OCACSA) para que dejara de administrar el puente Coatzacoalcos I y de cobrar
el derecho de tránsito, que venía haciendo desde el 15 de diciembre de 2005.
Para dar
una idea en cifras de la chica que acaba de hacer Buganza y con él el gobierno
de Javier Duarte de Ochoa, el cobro del peaje deja un promedio diario de 277
mil pesos y se tuvo cuantificado que en julio pasado se recaudaron en total 8
millones 273 mil pesos, considerando los cierres parciales que ha sufrido el
puente por reparaciones, aunque en épocas normales el monto es mayor.
Contra las
cláusulas originales de la concesión, el 85 por ciento de los recursos que se
captaban por el cobro de tránsito iban a parar a un fideicomiso privado que
manejaba la Concesionaria Túnel de Coatzacoalcos (COTUCO), cuando siempre
debieron haber ido a parar al fideicomiso público que se había constituido para
tal efecto.
Pero en el
sexenio pasado se hicieron modificaciones al Título de Concesión que no fueron
autorizadas por el Congreso del Estado ni fueron inscritas en el Registro
Público de la Propiedad conforme al Artículo 63 de la Ley 26 de Desarrollo
Regional y Urbano del Estado, del 15 de abril de 1999.
Incluso un
día antes de que concluyera el gobierno estatal anterior, el 29 de noviembre de
2010 se firmó el segundo convenio modificatorio por el que se reconoció un
adeudo por 1,060 millones de pesos a favor de OCACSA, con lo que se comprometió
el pago por 150 millones de pesos en 2011 y por 203.7 millones en 2012, que se
harían a través de la entonces Secretaría de Comunicaciones, hoy SIOP, así como
otro pago por 1,585 millones de pesos que saldría del fideicomiso del 2% a la
Nómina, todo lo cual contravenía al Código Financiero del Estado y, peor,
saqueaba los recursos de los veracruzanos.
A partir
del viernes pasado, la administración y operación pasó a la responsabilidad del
organismo Servicios Tecnológicos para la Infraestructura y Obra Pública de
Veracruz (Setiop), coordinado por la SIOP.
Aparte del
beneficio para el patrimonio público estatal, los usuarios también salen
beneficiados pues ahora tendrán servicio de calidad, ya que OCACSA sólo se
dedicó a robar el dinero que cobraba, no mejoró el puente ni el servicio,
además de que se anunció que se respetarán las tarifas actuales así como los
derechos laborales de los 40 trabajadores.
Lo que se
sabe ahora es que recuperado el control, se destinará 70% de lo que se recaude
para concluir el túnel sumergido de Coatzacoalcos y el resto al mantenimiento y
conservación del puente, como estaba estipulado en la concesión original.
Buganza,
pues, acabó con un negociazo, y a la chita callando llevó a cabo un proceso
penal que resultó exitoso porque lo que se hacía era una verdadera pillería por
lo que la ley le dio la razón. El gobierno de Javier Duarte de Ochoa tiene ahí
algo de qué presumir, un caso que, insisto, se ha minimizado pero que es del
mayor calado. Tiene que reconocérsele al gobernador que no paró a Buganza y que
decidió ir hasta las últimas consecuencias, aunque afectó intereses, muy pero
muy fuertes intereses.
Para mi
gusto, el anuncio se debió haber hecho en un acto público a un costado de la
caseta de peaje en Coatzacoalcos, ante todo el gabinete estatal, directores
generales, directores, ORFIS y Contraloría, mínimo, para que sirviera de
ejemplo de cómo se sirve a un Gobierno cuando se actúa con honestidad y con
compromiso de servicio a los veracruzanos; de paso, qué levantón mediático se
hubiera dado a la imagen de la administración pública estatal, tan urgida como
está de ello, máxime cuando se está en vísperas de que llegue mañana el
presidente Peña Nieto. Pero se ve que para eso el gobernador no tiene quien lo
ayude. Además, se nota que las vacaciones son las vacaciones.
Abarrotero veracruzano, este lunes, ¡con Peña
Nieto!
Qué cosas.
Quién lo diría. Lo que es no estar pensando en la gubernatura o en las próximas
candidaturas a diputado federal; lo que es estar dedicados al trabajo, a la
responsabilidad que se les encomendó.
Dos
funcionarios de origen panista, cordobeses, ambos empresarios o con familia de
raigambre empresarial, uno ahora sin militancia partidista, Gerardo Buganza
Salmerón, el otro convertido ya al priismo, Erik Porres Blesa, le están dando
satisfacciones a su jefe el gobernador Javier Duarte.
Callado
pero efectivo como es en su área, Erik “El Bueno” ha logrado lo que ningún otro
secretario de despacho con respecto a alguien de su clientela: sentar a un
beneficiado de los programas de su área en un acto con el mismísimo presidente
Enrique Peña Nieto, hoy durante la inauguración de la Semana del Emprendedor 2014.
Merced a su
programa “La Jarocha Próspera”, que busca la reconversión del comercio
minorista y tiene como objetivo elevar la
competitividad de las micros y pequeñas empresas para que puedan competir en
mejores condiciones contra las cadenas comerciales y tiendas de conveniencia,
con nuevos instrumentos, hábitos y modelos de negocio, Porres Blesa logró que
Efraín Texcahua Fernández, un abarrotero de Córdoba, se convirtiera, ese sí, en
un comerciante próspero que será puesto como ejemplo a nivel nacional.
El acto, organizado por la
Presidencia de la República a través de la Secretaría de Economía y el
Instituto Nacional del Emprendedor, tendrá lugar en el Centro de Exposiciones
Banamex de la capital del país. Ildefonso Guajardo Villarreal, secretario de
Economía, le hizo directamente la invitación a Texcahua dándole además un trato
de “invitado de honor”.
Un buen campanazo del gobierno
de Duarte en vísperas de la visita mañana de Peña Nieto. ¿Qué otro secretario
de despacho dice yo también?
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