Prosa aprisa
Sin duda, vivimos una nueva realidad
Arturo Reyes Isidoro
Ayer concluí el tema de la columna preguntando si al haber recuperado
el PRI la plenitud del poder regresaremos a los tiempos de la dictadura
perfecta, de la que habló el escritor Mario Vargas Llosa, y de la Presidencia
Imperial, que mencionó otro intelectual, Enrique Krauze.
Creo que los mexicanos debemos prepararnos para un pleno retorno al
ejercicio del poder de un priismo prácticamente sin límites, muy fuerte,
hegemónico (con supremacía de cualquier tipo) como lo ha sido, en el que su
voluntad y sólo su voluntad habrá de contar.
A la distancia de poco más de un año, queda claro que para llegar a tal
estado de cosas, el presidente Enrique Peña Nieto hizo concesiones menores a la
oposición con tal de que le aprobara sus reformas para sentar las bases de un
gran poderío, que ya lo tiene.
El ejemplo más ilustrativo fue lo que sucedió en Boca del Río. El
panismo denunció el uso de recursos públicos para favorecer campañas de
candidatos priistas a alcaldes y diputados locales, denuncia que acompañó de
audio y video respectivo.
La dirigencia nacional blanquiazul lo usó como arma para presionar
dentro del Pacto por México y en parte le funcionó, porque obligó a la
destitución del delegado de la Sedesol en el estado y del secretario de
Finanzas involucrado en el escándalo que se armó.
En realidad, en el caso del delegado el cese lo operó la propia
secretaria Rosario Robles por la presión de sus enemigos que pedían su cabeza y
recurrió al clásico de que lloren en tu casa a que lloren en la mía, mejor en
la tuya.
A la exjefa de Gobierno del Distrito Federal se le dejó actuar porque
convenía hacer creer que estábamos ante un cambio verdadero, y que como prueba
de ello una militante de izquierda en el Gobierno era la primera en no permitir
más los viejos vicios del sistema.
Ha pasado el tiempo y fuera de la destitución de los funcionarios, uno
federal y otro estatal, nunca se fue más allá pese a la denuncia penal que se
presentó. Nunca se actuó porque además las autoridades nunca informaron si en
realidad abrieron una investigación. A uno ya se le rehabilitó con un cargo y
no han de tardar en hacerlo con el otro.
Ahora, ante la inminencia de las elecciones federales intermedias de
junio del próximo año, qué cosas, el sábado en la columna “Templo Mayor” del
diario Reforma se comentó la posible
salida de Rosario del gabinete presidencial.
“Después de dos semanas de ausencia en actos públicos, Rosario Robles
reapareció ayer en Chiapas. Y aunque estuvo junto al presidente Enrique Peña
para conmemorar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, las versiones
sobre su posible salida del gabinete están por todo lo alto.
Mucho llamó la atención que la ex perredista no asistiera en días
pasados a un par de reuniones en las que se daba por hecho su presencia. Si a
eso se suma la importancia que tiene la Sedesol en años electorales, a lo mejor es cierto que pronto Robles
escuchará ‘Las golondrinas’ en vez de aquel famoso: ‘Rosario, no te preocupes;
hay que aguantar’, que Peña le dedicó en abril de 2013, precisamente en
Chiapas”.
Tiene
sentido el comentario. La Sedesol seguirá siendo el instrumento de operación
político-electoral más efectivo del gobierno, como lo fue para el PAN. Y
Rosario estorba. Siempre será un riesgo involucrarla en el seguro mega operativo
que ya se prepara para el 2015.
Además, el
gobierno ya cumplió dando muestras de pluralidad al incluir a una militante de
izquierda, con lo que de paso seguramente la aprovechó para planchar a
diputados y senadores del PRD y de la izquierda en general para que aprobaran
las reformas. Éstas ya están. Ya no la necesitan.
Cierto, a
Rosario y al PAN les dieron dos dulces en Veracruz por el caso de Boca del Río,
con lo que el Presidente los dejó contentos. Pero eso no fue nada a cambio de
haberse quedado al final con la dulcería e incluso con toda la fábrica de
caramelos. Así es la política. Peña Nieto resultó un político y gobernante
pragmático exitoso. Ya lo demostró.
La semana
pasada el diario Milenio entrevistó a
los dirigentes nacionales del PAN, PRI y PRD. Gustavo Madero, panista, como que
sólo al final reacciona cuando la reportera le recuerda que la oposición ya no
tiene la figura del Pacto por México para presionar al gobierno a fin de que
tome acciones ante la intervención de los gobiernos estatales en las próximas
elecciones.
Primero
responde que no se acaban los acuerdos, pero de pronto reacciona y dice: “Sin
embargo, tienes razón, ya no existen mecanismos de compensación para obligar al
gobierno y al PRI para acatar ciertas demandas de la oposición”.
Entonces
cae en la cuenta de la nueva realidad: “El PRI ya se va a sentir descaradamente
librado para hacer a sus anchas, pero en esto apostamos a la participación
ciudadana, a la denuncia. Son las nuevas condiciones a través de las que
combatiremos a ese PRI autoritario que se va a volver a embravecer, quieren ir
por todo descaradamente”. Si cuando estaba el Pacto su denuncia no funcionó,
ahora menos.
En efecto,
el PRI quiere y va por todo. En cambio, César Camacho Quiroz afirmó que el PRI
apuesta a la obtención de una amplia mayoría en la Cámara de Diputados, que
permita a su partido operar la plena implementación de las modificaciones
constitucionales en la segunda mitad del sexenio.
Incluso va
también por el gobierno del Distrito Federal y para eso no para en gastos pues
ya rehabilitó y le abrió las puertas al exdirigente capitalino Cuauhtémoc
Gutiérrez, quien, según dejó al descubierto una investigación de Noticias MVS
(Carmen Aristegui), operaba una red de trata.
“Sí me he
reunido con Cuauhtémoc Gutiérrez, seguramente mantendré la puerta abierta.
Cuauhtémoc Gutiérrez ha desplegado
durante muchos años una presencia política personal y grupal que para nosotros
no sólo es respetable sino importante y un partido no podría ser totalmente
incluyente si no respeta a todos quienes han entregado tiempo e intelecto
(¡zas!) por el partido”.
En
realidad, aunque sea lo peor, al gordo ése lo necesitan por la clientela
electoral que tiene. El medio justifica los fines. Ese es el nuevo priismo y
por eso están rehabilitando a personas a las que incluso los propios
gobernantes descalificaron en su momento. Pero eso ya no importa. Ya tienen
todo el poder para actuar con toda impunidad.
El comparsa
de Jesús Zambrano, del PRI, se limitó a decir que el PRD advierte que el PRI
buscará regresar a los tiempos de los “carros completos”, como lo ha sugerido
César Camacho.
¿Cómo le
irá a ir a la prensa, claro, a la prensa crítica, analítica, de denuncia,
plural, independiente, que actúa con apego a la verdad y que defiende las
causas justas ciudadanas? Da escalofrío pensar que abierta o veladamente
podamos regresar a los tiempos de la represión y de la imposición del silencio,
incluso por medio de la fuerza.
Pero de que
a partir del lunes pasado entramos a vivir otra realidad, no hay duda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario