Prosa
aprisa
Un triunfo
de la cultura sobre la política
Arturo Reyes Isidoro
El fin de la semana pasada tomaba yo café con el secretario de
Desarrollo Económico del Gobierno del Estado, Erik Porres Blesa, y me mostraba
documentos, imágenes, cifras, nombres; me platicaba con entusiasmo de los
resultados de los trabajos de la dependencia a su cargo, buenos sin duda
alguna.
Pero coincidíamos en algo, por la poca difusión que se le da o el poco
o nulo interés que suscita en los reporteros o en los medios todo ello: las
buenas noticias no son noticia (Erik manejó prensa extranjera en la Presidencia
de la República, sabe algo del asunto).
Ello me recordó un artículo que publicó el pasado 8 de agosto en el
diario Reforma el escritor Juan
Villoro, que tituló “La crítica y la esperanza”, en el platicó que el 26 de
julio participó en Morelia en un encuentro de promoción de la lectura en el que
durante dos días 150 mediadores compartieron sus extraordinarias experiencias
para contagiar la lectura.
“Todos trabajan en forma voluntaria, en
condiciones muchas veces adversas. Hay salas en cárceles, escuelas para ciegos,
hospitales, zonas de alto riesgo. Los obstáculos representan un curioso
estímulo para estos brigadistas de la letra: mientras más difícil parece abrir
un libro, más motivos encuentran para hacerlo; no se limitan a cumplir una
tarea: encabezan una cruzada”.
Él mismo intervino ante los promotores y después
del acto se improvisó una ronda con periodistas. “¿Alguno preguntó por el
destino del libro, la promoción de la lectura, la importancia del arte para
combatir la inseguridad y los demás asuntos discutidos? Para nada.” Dijo que
abordaron lo que les interesaba antes de llegar ahí: las autodefensas, el caso
de "Mamá Rosa", la reforma energética, la violencia en el país.
“Comparto esos intereses y he escrito sobre algunos de ellos. Pero en mi
opinión la noticia era otra.”
Villoro trajo a colación a Italo Calvino, quien
escribió que el infierno no pertenece al más allá sino que está entre nosotros,
y apuntó: “La resistencia al mal consiste en detectar lo que no es el infierno
para apoyarlo y darle espacio”. Dijo en la rueda de prensa que los
impresionantes esfuerzos de los mediadores no podían ser desechados a causa de
la mala salud de la República, esto es, de sus problemas.
“Al día siguiente las notas ignoraban el acto de
hora y media y se concentraban en la entrevista de diez minutos sobre temas
‘noticiosos’”, se lamentó.
Apuntó algo a mi juicio interesante, que
comparto plenamente: “No se puede cambiar el mundo sin empezar a cambiarlo. La
construcción de la esperanza supone la derrota de nuestro propio pesimismo. Por
desgracia, los primeros pasos que se apartan de la norma no suelen ser vistos
por quienes piensan que la conciencia crítica consiste en repetir que todo
fracasó. La necesaria condena de las numerosas lacras nacionales provoca que en
ocasiones dar una buena noticia parezca una claudicación”.
Concluyó diciendo que rara vez se toman en
cuenta las profundas repercusiones políticas de los actos culturales, científicos,
médicos o educativos. “Quien trabaja en la sección ‘nacional’ y se asoma a un
encuentro sobre el libro, pregunta por Peña Nieto, que no pudo decir los
nombres de tres libros. Un extraño y perverso triunfo de la política sobre la
cultura”.
Algo parecido le ocurrió a Elena Poniatowska el
pasado 2 de agosto cuando vino a Xalapa a participar en la Feria Internacional
del Libro Universitario para presentar y hablar sobre su libro Universo o nada, una biografía del
astrónomo Guillermo Haro, sobre lo que nada reseñó la prensa y en cambió sólo
se ocupó de la breve entrevista que le hicieron sobre las reformas
estructurales de Peña Nieto.
El pasado 31 de marzo, en “Prosa aprisa” (“Veracruz-Boca, guerra de
sinfónicas”) dije que me llamaba la atención el anuncio de la creación de la
Orquesta Filarmónica de Boca del Río por parte del Ayuntamiento panista que
preside el joven Miguel Ángel Yunes Márquez.
“Me llama la atención esa empresa, sobre todo porque en Boca del Río,
que casi es decir el puerto de Veracruz, sus habitantes se caracterizan por su
preferencia hacia la música alegre, tropical, popular, lo que ya es una
verdadera tradición, y de ahí el enorme éxito que tenía el Festival
Internacional de Salsa, por lo que habrá que seguir con interés el desarrollo
del proyecto. De que es bueno, ni quien lo dude. Habrá que ver si pega”.
El 22 de abril me volví a ocupar del asunto (“La filarmónica va”)
cuando Mario Fernández Sánchez, de la Dirección General de Vinculación de la
Universidad Veracruzana, me transmitió un “recuerdo de viejo”:
En el año de 1979 el entonces rector de la UV Roberto Bravo
Garzón fundó en el puerto de Veracruz una pequeña ‘Orquesta Sinfónica de
Veracruz’ dirigida por el Maestro Manuel de Elías, la que nunca llenó la sala
en el puerto, por lo que empezó a dar conciertos en Xalapa donde tuvo gran éxito. El resultado no se hizo esperar: al
llegar Agustín Acosta Lagunes a la gubernatura sustituyó a Bravo Garzón por
Héctor Salmerón quien disolvió la naciente orquesta por razones de presupuesto.
En lo que llamaría ahora un feliz y alentador triunfo
de la cultura sobre la política, el pasado 19 de agosto el alcalde Yunes
Márquez me hizo llegar información anunciando que el próximo 19 de septiembre, a las 20:00 horas, la
Orquesta Filarmónica de Boca del Río abrirá su temporada inaugural de
conciertos en el teatro Fernando Gutiérrez Barrios y que el maestro Jorge Mester será
el director titular –ha dirigido las
mejores orquestas del mundo como la Boston Symphony, la Philadelphia Orchestra
y la Royal Philharmonic de Londres–. Por lo pronto, el domingo pasado debutó en
un tradicional café de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río haciendo un flashmob (multitud instantánea) y
ejecutando “El Huapango de Moncayo” con Alberto de la Rosa en el arpa
Aparte se tiene el programa
de educación musical “Orquestando Armonía”, con el cual se vinculará académica
y musicalmente a 200 niños de escasos recursos para que formen su propia
orquesta infantil, así como una temporada de recitales de música de cámara en
escuelas, iglesias, asilos y hospitales de la ciudad, con la finalidad de
llegar a los sectores más desprotegidos de la sociedad.
La nueva Filarmónica, pues,
es un hecho y no se puede ignorar. Este, sin duda, es un feliz y alentador
triunfo de la cultura sobre la política.
Otra buena conferencia
Sin duda alguna, don Eliseo
Mendoza Berrueto es todo un compendio de la política mexicana. Exgobernador de
Coahuila, diputado federal, senador, presidente de la Gran Comisión de la
Cámara de Diputados, subsecretario federal en varias dependencias, figura
relevante en los años 60, 70, 80 y todavía 90 del siglo pasado, Erick Lagos
Hernández y Fernando Sánchez García, secretario de Gobierno y director general
de Desarrollo Político e Institucional de esa dependencia, respectivamente, lo
traen este miércoles a Xalapa a dar la conferencia “Diálogo político,
instrumento para la transformación de México”. Cuánto conocimiento no habrá de
transmitir. Será un gusto escucharlo y aprenderle. Su charla será a las 17:45
de la tarde en un hotel contiguo a la Torre Ánimas.
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