Prosa aprisa
Nemi
se fue… ¡pero de vacaciones!
Arturo Reyes Isidoro
“No me voy y no me voy”, publicó ayer el diario Notiver que declaró el secretario de
Salud, Juan Antonio Nemi, abordado en el aeropuerto Heriberto Jara Corona de la
ciudad de Veracruz.
La declaración fue a propósito de su pretendida
renuncia al cargo. Dijo que habían sido puros rumores, que sigue trabajando en
la Secretaría y que nadie le ha pedido su renuncia.
Pero resulta que el Secretario cordobés sí se fue, ¡pero
de descanso-vacaciones! desde el miércoles y retorna a sus labores, según se
sabe, el próximo lunes.
Por supuesto, el apapacho del gober que no le aceptó
la renuncia, lo confirmó en el cargo y de pilón le autorizó sus vacaciones
debieron haber caído como patada al hígado a quienes no lo quieren y a quienes
lo quieren ver fuera del gobierno.
Está en lo cierto Nemi cuando dice que nadie le ha
pedido su renuncia porque él fue quien tomó la iniciativa y decidió que se iba.
Antes, durante el domingo-lunes cuando el trascendido
de su renuncia se hizo público y después, Toño ha estado sometido a un fuego
mediático intenso de sus enemigos y lo menos de que lo acusan es que hizo un
berrinche y que se salió con la suya.
Lo que se sabe es que su reacción fue por una cuestión
de principios: sus enemigos políticos de dentro y de fuera de Palacio de
Gobierno le querían quitar el control administrativo de la Secretaría a su
cargo, que es como quitarle el volante al responsable de un autobús repleto de
pasajeros en plena pendiente y por lo tanto con una grave responsabilidad.
Y es que resulta que desde otra Secretaría decidieron
renunciarle y quitarle al jefe administrativo, Pedro Manuel Solís García, en lo
que Nemi no estuvo de acuerdo y decidió que si le quitaban el manejo de los
recursos y de personal y de todo lo que tiene que ver con la dependencia, mejor
también se iba.
¿Pero que está en el fondo de todo este intento de
desfondarlo? Lo que se sabe es que tiene que ver con el manejo, reparto y
control de las nuevas plazas de base, 7,500, que anunció el gobernador Javier
Duarte de Ochoa.
El botín político que ello representa ha despertado
muchas ambiciones porque también significa una buena ganancia económica, pues
ya se sabe cómo se manipula luego el reparto y la entrega de las tan codiciadas
plazas basificadas.
Pero al pecado de Nemi de pretender entregar las
plazas sin cochupos de por medio, con espíritu de justicia, por encima de los intereses
de las mafias sindicales cuyos líderes quieren acaparar el mayor número y los
mejores lugares para sus incondionales aunque no trabajen, se suman otros
intereses que Juan Antonio ha afectado.
El caso más sonado es el de Finamed, una pretendida
empresa especializada pero con una serie de irregularidades a la que
extrañamente en el sexenio pasado se le otorgaron contratos y concesiones por
un monto multimillonario y que dejaban grandes ganancias, a la que Toño terminó
echando, pleito legal de por medio, con lo que acabó con un jugoso negocio.
Pero además, también ha combatido, hasta donde ha
podido, la corrupción que se enseñorea prácticamente en todos los hospitales
donde están coludidos los propios directores de los nosocomios con los líderes
sindicales.
Por ejemplo, ha acabado con muchos negocios que
significan las lavanderías de los hospitales y el surtido de alimentos, más el
tráfico y robo de medicinas, batalla que inició su antecesor Pablo Anaya, quien
en el Hospital Regional de Veracruz detectó, tan pronto asumió el cargo, que a
una proveedora ligada al gobierno anterior le pagaban 5 millones de pesos mensuales
por surtir los alimentos, cuando que lo que entregaba en realidad costaba sólo
millón y medio, con lo que se robaban tres melones y medio al mes, por lo que
canceló la concesión, caso del que en su momento informó al propio gobernador
Duarte y por el que le crearon también conflictos y lo sometieron a fuego
mediático.
Y a los directores de los hospitales nadita les ha
gustado que el cordobés vaya y les diga de frente, en las reuniones internas
con el personal médico directivo y el administrativo que ya dejen de robar y
que se dediquen a servir de veras a los veracruzanos.
Como resultado de todo esto los líderes sindicales no
lo quieren y lo combaten y le crean conflictos internos en los hospitales,
amafiados con algunos directores, por lo que han buscado protección en otra
instancia de Gobierno donde los han acogido con gusto con tal de participar
también de la jugosa cuota que ello representa.
A Nemi se le cuestionó su nombramiento porque no es
médico y porque no pertenece al sector salud, lo que, a su vez, significa una
ventaja: no ha ido a cuidar sus intereses personales ni a quedar con nadie sino
a tratar de meter orden pues no tiene compromisos con ninguno adentro ni
participa de los negocios, trata de hacer las cosas bien, de que al personal se
le haga justicia, de optimizar recursos, de hacer los manejos con transparencia
y de cuidar la imagen de su jefe el gobernador Duarte.
El lunes por la noche cuando Javier Duarte no le
aceptó la renuncia y lo reconfirmó en el cargo tomó una decisión acertada,
aunque a otros no les haya gustado y vean afectados sus intereses personales,
pues Nemi le ha sido leal y se está rajando el cuero por cuidarle la imagen así
como la de la administración, al menos en el área que le corresponde.
Por lo demás, habría que recordar que Nemi es
totalmente duartista, pues en el sexenio pasado fue echado de la administración
incluso en forma grosera y humillante por parte del entonces secretario de
Gobierno Reynaldo Escobar Pérez, pese a lo cual Duarte lo llevó a su campaña incluso
como coordinador no obstante que otros se oponían a que lo considerara (en
Córdoba todavía hay quienes recuerdan que el entonces adolescente Javier Duarte
comenzó haciendo talacha política-partidista con el entonces candidato a
diputado federal Juan Antonio Nemi Dib).
Pero según quienes están enterados adentro, la
permanencia podría ser momentánea, tal vez podría tomarse como una tregua, pues
en las últimas semanas la presencia de Nemi en el cargo había venido siendo
prácticamente insostenible por las presiones internas y externas en su contra,
luego vino lo que fue un verdadero choque de trenes con otro Secretario y
seguramente sus enemigos lo van a traer a raya y no van a bajar la intensidad
de la campaña mediática en contra que le han desatado.
También el caso deja entrever, en el fondo, que a
punto del arranque final hay un grupo de funcionarios que ha decidido mantenerse
leal a su jefe, mostrarse agradecidos con él y trabajar para dejarlo bien y que
entregue buenas cuentas, entre los que estarían el propio Nemi, Arturo Bermúdez,
Gerardo Buganza, Erik Porres, Mauricio Audirac y Vicente Benítez,, por citar
algunos nombres.
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