Prosa
aprisa
Ahora sí, en
el PRI, las encuestas
Arturo
Reyes Isidoro
En los nuevos estatutos del PRI, avalados
el domingo por el pleno de su 21 Asamblea Nacional, se formalizó las encuestas
como método de selección de candidatos. Si bien se recuerda, ese fue siempre un
método que vino proponiendo en Veracruz el ahora senador Héctor Yunes Landa,
aunque no procedía porque no estaba reconocido por los documentos básicos del
tricolor. Hasta ahora, se reconocía la selección por designación directa y por
convención de delegados.
El 11 de diciembre pasado, en
“Prosa aprisa” publiqué que Héctor andaba tirando
línea a los aspirantes a un cargo de elección popular, como había ocurrido
en Córdoba donde, según informó la prensa de esa ciudad, el senador los convocó
a hacer su “pollita” para pagar la contratación de una empresa encuestadora
para que con base en los resultados que arrojara la medición se determinara
quiénes irían como candidatos, “para que cuando venga el Comité Directivo
Estatal del partido ya se tenga una propuesta de candidatos y su aceptación
entre la militancia y la población”. Su propuesta no era mala, pero estaba
fuera de toda normatividad.
Héctor trataba de hacer valer ese
método, de facto, que él mismo trató de usar para llegar a la gubernatura en el
proceso electoral de 2010, convencido como estaba de que él era el mejor
posicionado ante la opinión pública veracruzana. El resto de la historia, ya se
sabe. Ahora, la situación ha cambiado.
La reforma estatutaria tiene
mucha miga política, más de la que, en lo inmediato, la prensa del Distrito
Federal no le ve, concentrada como está en la quita de candados al IVA en
alimentos y medicinas y a la reforma energética, pero que en su momento habrá
de salir a relucir como cuando, por ejemplo, en Veracruz se acerque y llegue el
momento del relevo gubernamental.
Así, de pronto, de golpe y
porrazo, las condiciones para los aspirantes del 2016 han cambiado y ello
forzará a los suspirantes a la silla que hoy ocupa Javier Duarte de Ochoa a
dejar el clóset (quienes no asoman la cabeza y se están guardando para
cuidarse) o a intensificar su presencia ante el potencial electorado y ya ni se
diga su exposición ante los medios informativos.
De los que se mencionan: José
Yunes Zorrilla, Héctor Yunes Landa, Adolfo Mota Hernández, Tomás Ruiz González,
José Antonio González Anaya, Fernando Aportela Rodríguez, Alberto Silva Ramos,
más los que se acumulen con el paso de los días, el que abiertamente estaba y
está en precampaña buscando no perder la clientela que ya tiene, la popularidad
de la que goza en un amplio sector de la población e incluso acrecentarla, es
Yunes Landa, quien ahora sí, llegado el momento, podrá reclamar que se haga
valer la aceptación ciudadana, mediante encuestas, para decidir el relevo
sexenal.
Aquí he apuntado que en la pasada
elección, Héctor hizo una buena campaña, una gran campaña, no de candidato a
senador sino a gobernador. Lo estuve siguiendo y muchas veces me recordó los
días en que yo anduve en esos trotes con algún candidato a la gubernatura, por
ejemplo cuando anduvo recorriendo en lancha los pueblos a orillas de la laguna
de Tamiahua o cuando de madrugada amaneció en las factorías, por ejemplo en las
procesadoras y envasadoras de piña en Isla, como hacía don Agustín Acosta
Lagunes cuando a las cuatro de la mañana ya estaba en el ingenio San Cristóbal,
en Carlos A. Carrillo, o en los cañaverales de la cuenca del Papaloapan
cortando caña machete en mano como lo hacía Fidel Castro en sus momentos de
gloria.
Por eso Yunes Landa ganó sin
problemas y –quién sabe si se ha llegado a valorar– y le allegó muchos votos a
su partido y al candidato Enrique Peña Nieto. Y ya como senador formal, Héctor
volvió a la carga aunque ahora lo que entonces se vio mal, y en “Prosa aprisa”
lo apunté, podría ya no tener la misma óptica dado la reforma estatutaria del
tricolor.
El 11 de octubre del año pasado
(“¿Acelere político fuera de tiempo?”), dije: “Algo que le reconocen propios y
extraños es que su campaña como aspirante al Senado fue bastante buena, hecha
con mucho oficio político, con toda la experiencia, con un excelente manejo de
medios… y, sin duda alguna, quedó posesionado para aspirar a la grande del
estado.
“Sin embargo, podría estar
pisando demasiado fuerte el acelerador sin guardar los tiempos y las formas, pues
no obstante su preocupación para que se sepa que él no está haciendo ni quiere
hacerle sombra al joven ejecutivo del estado, zopiloteándolo como se dice
comúnmente en política, es indudable que un anuncio que hizo ese mismo día de
su conferencia le hará ruido al gobernador en turno.
“Anunció el nuevo senador que
‘reiniciará sus conferencias de prensa de los lunes, que serán a partir de las
10 y media de la mañana en la ciudad y puerto de Veracruz’. Como legislador
está en todo su derecho. Como político, parece obviar que ya no es presidente
del Comité Directivo Estatal del PRI ni está en campaña”.
La aceptación estatutaria de que
una candidatura se defina por medio de encuestas, desatará, sin duda alguna, un
activismo, un proselitismo casi abierto y galopante de los aspirantes y
suspirantes, y no habrá de verse mal. Aunque, seguramente, habrá de formas a
formas y ya se verá quién o quiénes son más inteligentes para realizar esa
tarea.
Héctor, por el momento, se ha
frenado. Lo ha frenado (¿o lo habrán frenado a propósito?) la delegación que le
encargaron para sacar adelante el proceso para renovar la gubernatura en Baja
California. Ya no viene tanto al estado como lo hacía y se ha limitado a seguir
enviando sus boletines de prensa y los textos de sus colaboraciones
periodísticas.
Pero el que sí se mueve, con
mucho tacto, cuidadoso como es, y mucho, es otro fuerte aspirante, el también
senador José Yunes Zorrilla, quien de hecho tiene y ha tomado la plaza para sí
solo y quien también, como Héctor, tiene una gran aceptación popular, a lo que
contribuye su carisma. Seguramente, Pepe habrá de apretar más fuerte el
acelerador dado que ya no los infraccionará su partido por ir a 100 kilómetros
por hora.
De los otros que se mencionan,
¿quién otro dice yo también? Ya dos les llevan ventaja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario