Prosa aprisa
Televisoras ¿vetan a Peña Nieto?
Arturo Reyes Isidoro
Me atrevo a
pensar en voz alta que esta es hora decisiva para el país, de definiciones para
los mexicanos.
Me atrevo a
pensar que con Enrique Peña Nieto, toda proporción guardada, acaso estamos ante
la versión del Lázaro Cárdenas del siglo XXI.
Lo que vive el
país, y de lo que debemos estar muy pendientes y muy conscientes, es una
verdadera revolución hasta hora sin estruendo en la que tenemos que tomar
partido.
Por un lado,
el Gobierno Federal, y por el otro, los grandes monopolios, por ahora Televisa,
TV Azteca, Radio Fórmula y algunos otros grupos.
El Gobierno
Federal usa como arma el monopolio de la fuerza que le da la ley; los
monopolios televisivos, su poder económico, que los ha llevado a convertirse en
un poder fáctico y ha adueñarse, en mucho, de la conducción de la vida pública
del país.
De alguna
forma, Peña Nieto se ha colocado en la línea de combate de –quién lo diría–
Andrés Manuel López Obrador, quien no se cansa de denunciar que una mafia, unos
cuantos empresarios se han adueñado de México.
Peña estaría
por hacer, a partir de este lunes, lo que ni Vicente Fox ni Felipe Calderón, el
panismo, pues, se atrevieron: regular y reordenar el sector de telecomunicaciones,
es decir, meter al orden y acabar con los monopolios de Televisa y de TV Azteca,
y de paso de Carlos Slim; recuperar, como lo hizo Lázaro Cárdenas con el
petróleo, un bien propiedad de la nación: el de las telecomunicaciones.
Ayer se
confirmó que este medio día el presidente Peña presentará el proyecto de
reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, que va contra los
monopolios.
La iniciativa
considera la desincorporación de activos, derechos y partes de las empresas que
concentren más del 50 por ciento de la prestación de servicios de radiodifusión
y telecomunicaciones.
Además, establece la posibilidad de revocar concesiones a quienes se resistan a cumplir resoluciones encaminadas a revertir prácticas monopólicas.
Además, establece la posibilidad de revocar concesiones a quienes se resistan a cumplir resoluciones encaminadas a revertir prácticas monopólicas.
Ayer domingo,
en su mensaje con motivo de sus primeros 100 días de gobierno, el mexiquense
dijo: “Hace 100 días arrancamos con visión, fuerza y pasión. Nos hemos
propuesto mover a México para llevarlo al lugar que se merece. La intensidad no
será pasajera, es el ritmo de trabajo de esta administración”.
O sea, se
podría entender que será firme. Que lo que ha ocurrido hasta ahora no ha sido
casual, pasajero.
Y de que la
guerra es real contra los grandes intereses privados lo refleja muy bien un
hecho que mostró ayer cómo los monopolios Televisa y TV Azteca están retando,
amenazando, amagando al presidente Peña Nieto, al Gobierno Federal, al poder
legalmente constituido: no transmitieron por sus principales canales, en vivo,
el acto ni el mensaje de Peña Nieto.
Contrario a
como había sucedido en los anteriores mensajes presidenciales (el del Pacto por
México, el posterior a la detención de Elba Esther Gordillo), esta vez los
monopolios lo sacaron del aire, lo vetaron, le cerraron sus señales, no lo
transmitieron.
Uno que
comenzó la transmisión, el canal televisivo de Radio Fórmula (en la red de
Megacable el canal 69), a los pocos minutos de iniciada, la cortó y en su lugar
puso un programa basura.
Lo que los
monopolios televisivos y de radio hicieron ayer fue querer mostrarle su
músculo, su fuerza, su poder, a Peña Nieto. Cuánta razón ha tenido El Peje.
Ahora se está confirmando. Se sienten los dueños del poder en México. Se
sienten intocables.
Con la reforma
que se pretende se impondrían “límites a la concentración nacional y regional
de frecuencias, al concesionamiento y a la propiedad cruzada de varios medios
de comunicación que sirvan a un mismo mercado o zona de cobertura” y se ordenaría
“la desincorporación de activos, derechos o partes necesarias para asegurar el
cumplimiento de estos límites", adelantó Reforma.
Esto
significaría que también se acabaría con los monopolios regionales, algunos de
los cuales existen en Veracruz.
Según Reforma, senadores del PRI, PAN y PRD
aseguraron que, de acuerdo con el último borrador de la reforma, uno de los
principales logros es que incorporarán a la Constitución los conceptos de
"must carry" y "must offer", con los que se pretende
obligar a las grandes televisoras y a las empresas cableras a retransmitir
señales sin obtener ganancias adicionales.
“El tema más polémico, explicaron, fue la inclusión del ‘must offer’, que obliga a las cadenas nacionales de televisión a otorgar contenidos de los canales nacionales (como el 2 y el 13) a las televisoras restringidas o por cable de manera gratuita”.
“El tema más polémico, explicaron, fue la inclusión del ‘must offer’, que obliga a las cadenas nacionales de televisión a otorgar contenidos de los canales nacionales (como el 2 y el 13) a las televisoras restringidas o por cable de manera gratuita”.
Se explicó que
actualmente, las televisoras pueden ofrecer su señal y contenidos, pero de
manera voluntaria o discrecional y a través de arreglos económicos que terminan
impactando en los precios que pagamos los consumidores que contratamos
televisión por cable, con acceso a los canales de señal abierta.
“Los senadores
detallaron que el borrador obliga a los concesionarios de televisión a ofrecer
sus señales de manera gratuita a los concesionarios de televisión restringida,
para que estos las puedan retransmitir en sus redes propias, en forma
simultánea, íntegra y con la misma calidad”.
Además, a
través del "must carry", se obliga a los concesionarios de televisión
por cable a incluir de manera gratuita e íntegra señales y contenidos de las
grandes televisoras. Una pregunta es: ¿si se lograra lo que se plantea, Megacable,
en el caso nuestro, nos va a bajar las tarifas que nos acaba de incrementar?
Aquí publiqué
jueves y viernes pasados que una víctima de esta guerra de intereses económicos
es Radio Televisión de Veracruz (RTV), a la que de manera unilateral Megacable
sacó de su barra para presionar al Gobierno Federal a favor de sus intereses.
Si Peña Nieto
va contra esos monopolios, tenemos que apoyarlo, con todo. Es él, su gobierno,
el pueblo de México al que representa, o unos cuantos insaciables de poder
económico que se han adueñado del país. Acabemos con ese cáncer. Ahora o nunca.
Habrá que ver
ahora de qué lado están los gobiernos de los estados: si de Televisa, al que
apoyan económicamente y se le someten, o de los intereses de la nación
encabezados por su presidente. A ver quién, públicamente, dar el primer paso y
se pone al lado de Peña Nieto aunque se eche a las televisoras encima. A ver
quién.
¿Alguna sorpresa mañana?
En
medio de la especulación por los cambios que se puedan dar este martes, se
maneja que puede haber toda una sorpresa con el nombramiento del nuevo
secretario particular del Gobernador, sobre todo porque no se le considera como cercano
suyo o en su afecto ni en el de sus allegados inmediatos, pero las circunstancias
se impondrían.
Para nadie es desconocido que a
la llegada de Tomás Ruiz González a la Secretaría de Finanzas y Planeación
encontró un reto nada fácil de superar. Veracruz contaba con finanzas
deterioradas debido al gasto corriente excesivo que había, así como por la
deuda heredada con proveedores y contratistas. El panorama no era nada
favorable, pero el gobernador Javier Duarte de Ochoa, con su visión, encontró
en el ex presidente del SAT a un hombre de probada capacidad y de resultados.
Juntos sacaron a flote el barco. Los logros son evidentes. Se disminuyó el
gasto corriente, se incrementaron los ingresos propios, se adelgazó la
burocracia estatal y se reestructuró la deuda para poder pagar a proveedores.
Hoy, Tomás sabe que la misión encomendada fue cumplida y que su ciclo como
Secretario de Finanzas concluye con una alta calificación.
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