Prosa
aprisa
El PRI va a
misa
Arturo Reyes
Isidoro
Don Jesús Reyes
Heroles, veracruzano, tuxpeño, liberal hasta la médula, entonces secretario de
Gobernación, amagó con renunciar si el presidente José López Portillo
autorizaba la visita del Papa Juan Pablo II. El Papa vino, incluso ofició en
Los Pinos y don Jesús se fue (Juan Pablo vino en total en cinco ocasiones al
país).
Era enero de 1979.
López Portillo escribió en su diario, en diciembre de 1978, cuando se debatía
sobre la visita, que “parecía absurdo que la fuerza de un jacobinismo
decimonónico impidiera que un pueblo mayoritariamente religioso no tuviera la
libertad de recibir a su jefe espiritual”.
Cuánta agua ha
corrido bajo el puente del tiempo y de la historia desde entonces. Ayer, el
diario español EL PAIS cabeceó “El PRI va a misa” la nota sobre la presencia
del presidente Enrique Peña Nieto en la misa inaugural del papado de Francisco.
En aquella
ocasión, cuando se dio la primera visita de un Papa a México, no había
relaciones diplomáticas entre nuestro país y el Vaticano y Juan Pablo II violó
las leyes porque en México estaba prohibido andar por las calles con hábitos
religiosos y realizar cualquier manifestación pública de fe. López Portillo
entró en su defensa con un histórico: “Yo pago la multa”.
Las relaciones
entre México y el Vaticano las rompió la Santa Sede en 1860 cuando el gobierno
de Juárez se aprobó las Leyes de Reforma, precisamente en el puerto de
Veracruz. Las restableció Carlos Salinas de Gortari en 1992.
En López
Portillo pudo más el afecto maternal, el sentimiento religioso que el apego a
la ley y el respeto a una larga tradición liberal. Antes que atender los
argumentos históricos y legales de Reyes Heroles, cedió a la petición de su
madre, la famosa doña Cuquita, que fue quien lo convenció de que llevara al Papa
a la residencia oficial donde les ofició una misa.
El pasado 13 de
marzo, cuando sus compañeros eligieron al cardenal Jorge Mario Bergoglio, Peña
Nieto escribió en su cuenta de Twitter: “Saludamos con respeto y afecto al Papa
Francisco I (sic), Jefe del Estado Vaticano, con quien deseamos establecer una
relación cordial y cercana”. Y ya nadie se escandalizó.
El mexiquense,
ayer, fue el primer Presidente mexicano que en su calidad de jefe Estado
asistió al Vaticano a la inauguración de un papado. Como gobernador del Estado
de México (2005-2011), viajó en dos ocasiones a la Santa Sede. El priista fue
el único mandatario estatal que visitó a Benedicto XVI en el Vaticano.
La
primera vez fue en octubre de 2006, cuando fue parte de la delegación mexicana
que acudió para la canonización del obispo Rafael Guízar y Valencia, que fue
tío abuelo del padre de su entonces esposa, Mónica Pretelini de Valencia. Volvió en diciembre de 2009 para asistir a los festejos
de la Navidad mexicana en la Santa Sede y en su encuentro con Benedicto XVI
aprovechó para presentarle a Angélica Rivera, quien se convirtió en su
prometida durante esa gira.
La
última vez que hubo un acercamiento entre Peña Nieto —que entonces era
candidato a la Presidencia— y Benedicto XVI fue en marzo de 2012
durante la misa que ofreció en México, en la que también participaron los otros
candidatos.
El
PRI, pues, ha ido a misa. Ahora, por lo menos en Xalapa, para nada me
extrañaría que como ya sucedió en una ocasión anterior esta vez Erick Lagos
Hernández envíe a sus huestes juveniles tricolores a repartir cientos de palmas
y si es posible hasta imágenes de Francisco a la entrada de los templos el
próximo domingo con motivo del Domingo de Ramos. También aquí se acabó la sana distancia
y hay ya una sana cercanía. El tiempo, la historia, las circunstancias. Y sí,
nuestro admirado Reyes Heroles se ha de revolcar en su tumba.
***
Y a propósito de una Iglesia para
los pobres que pide Francisco, en San Andrés Tuxtla el actual alcalde Rafael
Fararoni Mortera le pide a su partido, el PRI, volver los ojos hacia su persona
para que lo postule como candidato a diputado local por el distrito pues
asegura garantizar el triunfo bajo el argumento de que él sí ha trabajado para
los pobres.
Como sucede en todo el estado donde
todos los aspirantes han metido hasta el fondo el acelerador a medida que se
acerca la fecha de la nominación de precandidatos, Fararoni aprovecha los
tiempos libres que le deja su función actual para recorrer el distrito y tratar
de sumar simpatías ofreciendo a cambio algo que tanto se necesita en ese como
en todos los distritos: unidad.
Rafael asegura que las encuestas lo
favorecen y la obra que ha realizado avala su trabajo. Erick Lagos, su paisano
(del distrito) tiene la palabra decisiva.
***
Donde
resulta una verdadera sorpresa enterarse por boca de quienes conocen bien la
situación política local, es en Coatzacoalcos, donde no obstante todo lo que ha
hecho el tricolor por asegurar el
triunfo de su casi seguro candidato a alcalde, Joaquín Caballero Rosiñol, se
estima que la contienda no la tendrá fácil el PRI y que sigue siendo una seria
amenaza el seguro candidato del PAN, el ex priista Gonzalo Guízar Valladares.
En
Coatzacoalcos, como pareciera ser que en casi todo el estado, por no decir que
en todo, pareciera como que el tricolor corre además otro riesgo que le sería
de consecuencias desastrosas si no reacciona con todo cuidado: el de caer en la
autocomplacencia. A raíz de la disolución definitiva de la coalición PAN-PRD,
se lee y se escucha que el PRI ya la tiene fácil y hasta se filtra que ya no
van los candidatos que originalmente se tenían contemplados, los de experiencia
y peso político, y que, por el contrario, irán otros de menor calado con los
cuales el tricolor no necesita ir a fondo.
En
Xalapa como en Coatzacoalcos quién sabe qué espera el PRI para postular como
precandidato de una vez por todas a Américo Zúñiga Martínez, si es que
definitivamente será su candidato. Se desestima a Dulce María Dauzón, de Movimiento
Ciudadano. Igual, la autocomplacencia, la confianza le puede dar al tricolor
una gran sorpresa. Dulce, calladita, avanza, gana terreno, ya tiene propaganda
fijada en casas particulares, lo que refleja que la apoyan muchos xalapeños.
Parece que el priismo olvida que la confianza mató al gato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario