Prosa
aprisa
El artículo de Karime
Arturo
Reyes Isidoro
Son tan seres humanos como todos. Sin duda alguna constituyen
un matrimonio como cualquier otro, salvo por una circunstancia que los hace
diferentes a los demás: están en el poder, tienen el poder, conducen el poder y
eso les confiere una gran responsabilidad.
Es un matrimonio veracruzano además en el que por sus niveles
de preparación académica, con posgrado en universidad de España ambos, se
supone que están a la par a la hora de discernir sus asuntos personales y
familiares.
Pero –no puede ser de otra manera siendo tan normales como los
demás– también tienen sus diferencias, que seguramente llevan de la mejor forma,
al menos eso pensaría uno.
Karime Macías Tubilla (es de destacarse que no le adjunta el
“de Duarte” o el “de Duarte de Ochoa”), esposa del gobernador Javier Duarte de
Ochoa, presidenta además del DIF Estatal Veracruz, en su artículo semanal que
difundió ayer por Twitter y que fue subido a la página de la Coordinación
General de Comunicación Social y que hoy debe publicarse en los medios
(“Ustedes disculpen”) deja entrever su posición con respecto al poder, al
gobierno del que, así sea en forma indirecta (aunque no tanto) forma parte.
Ayer se nota que le ganó el tiempo y que le entró la prisa a
la hora de redactar, lo que nos pasa también a quienes lo hacemos por ejercicio
profesional, y aun cuando tenía muchos temas que contarnos, tuvo que cortar
para ir a cumplir con su condición de madre, pues tenía que ir a atender a su
niña, aunque se advierte también que está agarrando la disciplina (eso es
básico, fundamental para quienes escribimos y publicamos a diario) pues hilvanó
sus ideas en forma rápida pero no dejó de cumplir con su escrito.
“Sin duda –escribió–, estoy en un escritorio afortunado. Pero
son ya las 8:30 de la noche y ha llegado mi hija Carolina a pedirme diez
minutos para platicar juntas antes de dormirse”. Y soltó entonces: “La mejor
manera de cambiar el mundo no es la vida pública, esa es la segunda mejor
opción”.
Naturalmente no puede uno hablar por Javier Duarte de Ochoa,
pero por su responsabilidad, por su tipo de quehacer, aunque entienda a su
esposa no debe compartir su punto de vista, porque para el gobernador de
Veracruz lo más importante debe y tiene que ser cumplir con la responsabilidad
que contrajo con sus representados, dedicarse a ello las 24 horas, sacrificando
a la familia si es preciso. Así es la política y a ello impone la
responsabilidad oficial.
Desde la posición de madre, Karime
tiene razón, en eso cree y no duda en poner manos a la obra: “Soy una
convencida de que el mundo avanza gracias al trabajo en el núcleo familiar. Iré
a hacer la parte que me corresponde. Ustedes disculpen”. No hay nada que
disculpar, se le entiende y hace bien.
Pero su esposo no puede decir ni
hacer lo mismo. No puede dejar de cumplir alguna tarea que lo requiera en forma
urgente, algún asunto de Estado, y para él la mejor manera de cambiar el mundo
ahora debe ser en la forma en que lo hace o trata de hacer (su discurso así lo
confirma), conduciendo la vida pública, relegando a segundo término el núcleo
familiar.
Caras vemos corazones no sabemos
dice el dicho. No debe ser fácil para el matrimonio Duarte-Macías sobrellevar
el alejamiento que les impone la responsabilidad política más alta del estado,
porque además son jóvenes que tal vez quisieran disfrutar juntos más tiempo o
pasar juntos más tiempo con los hijos, a diferencia de cuando ya se es mayor y
se ha vivido mucho tiempo unidos.
Pasé treinta años en el gobierno y
supe internamente del alto índice de separación de matrimonios, o de mala
relación, o de divorcios, a causa del tiempo, todo el tiempo que dedicaban
ellos funcionarios a su cargo, a su responsabilidad, muchas veces viajando o
estando hasta altas horas de la noche en sus despachos o amaneciendo ahí por
algún asunto urgente (también era alto el índice, no sé cómo ande ahora el
asunto, entre los reporteros, ocupados igualmente siempre en las noticias o
muchas veces viajando; en mi época de reportero era muy alto).
Algunos gobernadores mejor que otros
han sobrellevado sus matrimonios como por ejemplo Miguel Alemán Velasco, quien
incluso en su campaña política usó como lema “La democracia es pareja”,
haciendo alusión a que siempre se hizo acompañar, incluso ya en el poder, por
su esposa la siempre bien recordada señora Christiane Magnani de Alemán (ella
sí usaba el “de Alemán”).
Me daba risa porque esa pareja bien
avenida, el hecho de que aparecieran siempre juntos en las recepciones de actos
sociales oficiales, en actos públicos, en giras de trabajo, en desfiles, en
fotografías, etcétera, por el mimetismo a que obliga el poder, porque no se
puede desentonar del jefe político, hacía que algunos funcionarios que ya se
habían separado de su mujer o la habían arrumbado, se vieran obligados a
desempolvarla y a aparecer juntos para guardar las formas, luciendo la mejor
sonrisa aunque fuera fingida y a fuerzas.
De todos los que yo he conocido, de
Rafael Murillo Vidal para acá (Rafael Hernández Ochoa, Agustín Acosta Lagunes,
Fernando Gutiérrez Barrios, Dante Delgado Rannauro, Patricio Chirinos Calero y
Miguel Alemán Velasco, sin duda el que goza de la fama del más “pizpireto” es
Fidel Herrera Beltrán, pero su matrimonio se conserva, o se no se tiene noticia
de que se haya disuelto).
Pero esta larga disquisición la he
escrito por el artículo de la señora Karime Macías Tubilla. También, que
recuerde, ninguna antecesora suya se había decidido a publicar un artículo a la
semana y menos a platicar temas incluso personales-familiares como lo hace ella,
lo que nos da idea de cómo se enfrenta y se lleva el poder desde adentro, información
a lo que pocas veces se tiene acceso.
Una cosa sí es incontrovertible –al
menos eso opino desde la óptica de haber convivido muchos años con el poder–:
cuando termine su administración, el 30 de noviembre de 2016, lo único seguro,
confiable y reconfortante que tendrá Javier Duarte de Ochoa será su familia, su
esposa y sus hijos. Ya se ve que ella está construyendo los cimientos. Duarte
entonces lo valorará y lo apreciará, y lo agradecerá. Cuando ya nadie lo
conozca o reconozca, cuando todos le volteen la espalda y ni lo saluden,
entonces sabrá que para él habrá llegado el momento de cambiar al mundo gracias
al trabajo en el núcleo familiar. Habrá coincidido entonces plenamente con
ella. Las mujeres siempre tendrán la razón.
Nace
foro de economistas
Este
viernes a las 18:00 horas en el Casino Español de Xalapa tendrá lugar una
conferencia de prensa en la que será presentado el “Foro Permanente de Economistas Veracruzanos”,
el cual, según adelantaron los organizadores, se crea como un órgano de sesión
permanente para formular iniciativas de Ley que vinculen a los economistas
veracruzanos con la sociedad.
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