Prosa
aprisa
¡Se les atrofió el habla a los
secretarios!
Arturo Reyes Isidoro
Si los diagnósticos se confirman, entonces al doctor Mauro
Loyo Varela, neurocirujano de prestigio internacional, ex secretario de Salud
en el gobierno de Miguel Alemán Velazco, entonces le espera mucho trabajo.
Resulta que en el Gobierno del estado se encendieron los
focos rojos de alarma política porque han descubierto que los secretarios de
despacho, los directores generales y los directores de área están enfermos de
afasia expresiva.
La afasia es una patología del lenguaje que afecta al
lenguaje hablado, el área motora en el lado izquierdo del cerebro, una
enfermedad regresiva, esto es, que afecta a un individuo que poseía previamente
un dominio completo y normal de una lengua (o más de una, como el lenguaje
“polaco”, por ejemplo).
Dentro de todo lo preocupante de la situación, parece ser que
para fortuna de los miembros del gabinete del gobierno de Javier Duarte de
Ochoa, el tipo de afasia que sufren no llega a una Afasia de Broca, que es una
afasia motora mayor, es decir, grave e irreversible.
Puede curarse si se trata a tiempo, han dicho los médicos que
saben del caso, quienes recomiendan un tratamiento urgente, oportuno, así como
adecuado. Y han recomendado a un especialista de las características de Loyo
Varela, quien el 8 de septiembre del año pasado recibió en Seúl, Corea del Sur,
el Premio Scoville, el más importante que otorga la Federación Mundial de
Sociedades de Neurocirugía (WFNS, por sus siglas en inglés).
Tal vez ahora se explique uno porqué los secretarios han
tenido problemas para hablar bien, para responder, en especial cuando Júpiter
los pone como camote porque no hacen las cosas bien o lo meten en broncas por
su ineficacia, descuido o inexperiencia.
Quienes han visto y escuchado estos “diálogos” entre el jefe
y los subalternos, platican que los secretarios sólo balbucean, o bien con
tartamudez responden “s…ss…sí…se…se…ñor”, “n…nn…nno, señor” y que se les traban
las quijadas, se les paraliza la lengua y ya no pueden articular más.
Ante las preguntas de los facultativos para saber qué les
causó el daño que por poco y los deja mudos y buscar el remedio, llegaron a la
conclusión que los atrofió seriamente el zíper que desde la Coordinación
General de Comunicación Social se les impuso durante poco más de tres años para
que no hablaran, no declararan nada.
Otrora unos Pericles, unos Demóstenes, unos Lincoln, unos
Hitler, unos Churchill, unos Gandhi, unos Kennedy, unos Mandela, unos Luther
King, grandes entre los grandes del verbo encendido; otrora unos profesionales
y más ante los reflectores ante micrófonos y cámaras, ahora se explica porqué
de pronto de ser gallos de pelea de la tribuna quedaron reducidos a menos que
pollitos que ni PRIo PRIo decían.
Para su fortuna, el neurocirujano Loyo Varela tiene
consultorio en el puerto de Veracruz y seguramente, apenas lo requieran para
sus servicios, los someterá a una terapia más que intensiva, pues ya no hay
tiempo que perder dado que hay que recuperar terreno perdido, además de que ya
se entró en el último tramo de la administración y viene la recta final.
Así que, dado el prestigio del médico, no será nada raro ver,
tener, escuchar pronto, de nuevo, a unos secretarios cotorros, habla que habla
inundando páginas de periódicos y de portales informativos, de noticiarios
informativos de radio y televisión, bajo el aliento de que ya hay una nueva
política de comunicación social: que todos hablen.
Lo único lamentable, lo único, es que, ¡ay!, la terapia
regenerativa saldrá de las arcas públicas, de nuestros impuestos.
A propósito y ya que estoy en el tema y mencioné la nueva
política de comunicación social, en la columna “Sale y Vale” del diario Notiver del puerto de Veracruz, acaso el
más crítico, se publicó el sábado 15 de marzo:
“Hay también que reconocer que a su llegada (de Alberto Silva
Ramos, a la Coordinación General de Comunicación Social, y de Filiberto Vargas
Rodríguez, a la Dirección de Prensa) ningún directivo de medios se ha quejado
de llamadas presionando para cambiar notas o editoriales en sus periódicos,
radio o televisión. Al contrario las llamadas de Xalapa a directivos han
cesado…”.
También: “El ex Cisne tenía la percepción que eso es lo que
estaba dañando la figura de su jefe, Javier Duarte (que es la única que le importa)
y también a gran parte de sus acciones de gobierno. Quizás por eso decidió
dejar que los medios ‘respiraran’ y los ‘soltó de la mano’ para que se bajaran
las presiones. Al parecer ha funcionado porque se ha criticado a Duarte con
todo y no han ‘acalambrado’ a nadie. Esa es una buena (noticia)”.
Si las cosas siguen como van, entonces el desayuno anual del
7 de junio con motivo del Día de la Libertad de Prensa tendrá que ser en el salón
grande del World Trade Center de Boca del Río, porque tendrán casa llena, muy
llena, bastante llena, sin necesidad de acarreos.
La conferencia, este
lunes, en Veracruz
¡Ahí les va! La conferencia de prensa semanal que ofrece los
lunes el gobernador Javier Duarte de Ochoa será ahora en el puerto de Veracruz
a las ocho de la mañana, en la Sala de Cabildos del Palacio Municipal. El tema:
desarrollo social. Después, desayuno en uno de los cafés tradicionales.
La medianía del
Procurador
En su comportamiento personal, algo que me parece bien del
nuevo Procurador General de Justicia del estado, Luis Ángel Bravo Contreras, es
que no hace gala de ninguna ostentación, lo que va muy acorde con la crítica
situación económica que viven las finanzas públicas y con el tipo de
funcionarios que requiere en este momento el gobernador Javier Duarte de Ochoa,
que lo ayuden a proyectar una imagen de recato que no moleste, ofenda o lastime
al contribuyente o al empleado al que se ha rebajado el sueldo.
El ex consejero presidente del Instituto Veracruzano de
Acceso a la Información (IVAI), quién lo viera, se hace servir en su propia
oficina comida casera, que le lleva una trabajadora doméstica, alimento que
acompaña con una jarra de agua de frutas de la temporada, en lugar de ir a
restaurantes caros y famosos, actitud que por lo demás no es nueva en él,
porque siendo titular del IVAI no era raro verlo desayunar en un restaurancito
de Plaza Crystal o en uno del centro de la ciudad muy cerca del Palacio de
Gobierno.
Sin duda, el señor tiene para pagar lujo y caro, pero al
menos consuela a los que han recibido un moche en su salario o a los que no han
recibido su sueldo de febrero verlo o saber que mientras que muchos se aprietan
el cinturón, un funcionario de alto nivel se conduce con medianía como
recomendaba Benito Juárez a los hombres de gobierno que hicieran.
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