Prosa aprisa
No todos los jóvenes son como Duarte… y otros
Arturo Reyes Isidoro
Tal vez no
es el mejor momento, pero me es imposible no hacer la comparación.
Ya vimos,
ya vemos que por fortuna no todos los jóvenes son como Javier Duarte o como
Karime Macías, ni como los juniors a los que mami o papi les facilitan todo,
les consiguen por su influencia, inmerecidamente, en la complicidad de los
grupos de poder, alcaldías, diputaciones, senadurías, notarías, magistraturas,
o les heredan riquezas, en mucho, mal habidas, a costa de los dineros del
pueblo; o hasta gubernaturas.
Que no
todos, que casi ninguno salvo contadísimas excepciones, faltan al respeto y
lanzan ofensas contra los adultos mayores, los viejos o viejitos, los ancianos;
que la mayoría, casi todos buscan salvarlos con vida, rescatarlos de los
escombros.
Los últimos
sismos nos han permitido conocer a los jóvenes verdaderamente extraordinarios
de México, los que verdaderamente están llamados a rescatar al país, no los
hijos de los políticos.
El diario El País de España Edición América
recogió las palabras de César Decida, de 22 años, estudiante de la UNAM: “El
terremoto ha demostrado que hay mucha fuerza civil pero falta organización.
Nuestro sistema político es muy deficiente en términos de organización social.
Podríamos hacer mucho pero toda esta estrategia se pierde por culpa de los
políticos”. (23/09/2017, p. 8).
Ciudad de México, una experiencia
El agotamiento que traía no me permitió más
que arrancara el autobús en la TAPO y me quedara profundamente dormido.
Al llegar y
sentarme ya en mi casa en Xalapa no pude contener más mis emociones, al tiempo
que me felicité al comprobar que nuestro país tiene futuro con la Generación
del 17, que hay una esperanza, que vale la pena seguir luchando contra los depredadores
políticos de nuestro país.
Estuve el
fin de semana en la Ciudad de México. Cuatro días después de que la golpeara el
terremoto, y es imposible salir indemne de la experiencia que allá se vive.
Caminé lo
más que pude por distintos puntos de la capital. El Metro no está cobrando, hay
acceso libre, lo que me parece atinadísimo por parte de Mancera.
El apoyo
civil se limita cada vez más porque están entrando los equipos especializados
con maquinaria pesada.
Pero eso no
obsta para que sobre todo los jóvenes sigan ayudando a descargar víveres.
O que vayan
a sitios donde ingenieros y arquitectos ofrecen capacitación para continuar con
las tareas de rescate, como vi por el rumbo de la Condesa.
Me
sorprenden las mujeres jovencitas, de tenis, todas con sus cascos, que han
hecho a un lado cualquier delicadeza. Lo que quieren es ayudar.
El sábado
temprano me tocaron los dos temblores, el de 6.1 y 6.4 grados con epicentro,
otra vez, en Oaxaca.
Desayunaba antes
de las ocho de la mañana con mi hijo Jesús Antonio (Toño) en el restaurante de
un hotel del centro histórico muy cerca de la Catedral cuando la oscilación se
sintió.
Vi cómo los
chilangos salían despavoridos a la calle. No era para menos. Viven en la
zozobra y con la zozobra. Están traumados por tanta desgracia.
No obstante
que ya había pasado todo, se negaban a regresar a sus edificios. Permanecieron
mucho tiempo en la calle. Saben que el derrumbe puede venir después.
En la Zona
Rosa hay tramos de calles cerrados ante el riesgo de que se vengan abajo edificios;
frente a Bellas Artes están precintados varios altos edificios, uno de ellos el
de Sears; al lado, el de la librería Gandhi.
Ya allá,
aprende uno rápidamente y sabe que tiene que caminar en el camellón central de
las avenidas o en las aceras pero lo más lejos de los edificios, e incluso en
algunas partes bajarse al arrollo vehicular, por precaución o porque tramos
precintados obligan a ello.
Para ser
fin de semana, no noté mucho movimiento donde habitualmente lo hay. La calle
Madero, peatonal, no tenía ahora la animación de otros días.
Pero quise
irle a decir a los jóvenes lo admirados que estamos de ellos en la provincia,
lo orgullosos que nos sentimos de tenerlos, expresarles nuestra solidaridad y
reconocimiento, agradecerles lo que están haciendo por otros, por su ejemplo, alentarlos, animarlos.
Ni diputados, ni senadores, ni funcionarios…
Donde pude
pregunté si habían visto al lado de ellos en las tareas de apoyo, auxilio y
rescate a algún diputado, de la Ciudad de México o federal, a algún senador, a
algún funcionario federal, a algún dirigente de partido político. La respuesta
fue negativa.
No van –me
dije para mis adentros– porque se consideran indignos del verdadero pueblo,
porque son sólo una sangría para el país, porque sólo les interesa vivir de los
impuestos que pagamos todos.
No van
–reflexioné– por miedo, por temor al justo reclamo popular, al abucheo, a la
rechifla y a las mentadas de madre que recibirían, porque lo menos que les
dirían es que son unas sanguijuelas de los dineros del pueblo.
Bueno para
los reflectores y las fotos, no supe que él y menos me encontré, por ejemplo, a
Fidel Herrera Beltrán, y a su hijo Javier (Herrera Borunda, claro está; el
otro, Duarte de Ochoa, ya está en la cárcel) que sueña con ser gobernador de
Veracruz, ayudando, en las tareas de rescate. Nada. Ningún veracruzano
“ilustre”.
Los partidos, indignos de ellos: Krauze
Ayer
domingo, Enrique Krauze, ahora en Reforma,
se volvió a ocupar de los jóvenes.
“¿Dónde están los jóvenes?, nos preguntábamos hasta hace unos
días, lamentando su aparente desidia ante la vida pública. Y ahora los jóvenes
nos han refutado de una manera magnífica: ‘acá estamos’, nos dicen, con sus
actos de anónima heroicidad. ‘Acá estamos’, no en la grilla miserable, no en la
comparsa de cualquier propaganda. ‘Acá estamos’ organizados, prácticos,
autónomos, solidarios, dueños de una madurez que los mayores no imaginaban,
listos para reaccionar cuando la naturaleza golpea, cuando de veras se necesita”.
Él, como muchos, se plantea si
esta marea de solidaridad bajará al paso de las semanas o meses.
Pero postula: “Ojalá
encuentre formas de perdurar, no sólo en el ámbito social sino en el político.
Ojalá ellos mismos creen organizaciones civiles permanentes. Absolutamente
todos los partidos son indignos de esta nueva generación de héroes anónimos que
han tenido su bautizo existencial y social en este terremoto. De cara a las
elecciones, además de acotar sus indignantes gastos de campaña, lo menos que
pueden hacer es hablarles a los jóvenes, debatir frente a ellos y con ellos.
Con franqueza y humildad. Ellos decidirán qué hacer. Si se han enfrentado a la
naturaleza, ¿qué no podrán hacer para corregir el rumbo de México?”.
De lengua me como un plato
Bla bla bla.
Había, hay que aprovechar la
tragedia para sacar raja política, se dijeron algunos.
El sábado 23 se publicó en la
columna “Templo Mayor” del diario Reforma:
“ALGUIEN debería explicarles
a los partidos políticos que las promesas a futuro no sirven para resolver las
urgencias del presente. O lo que es lo mismo: si no quieren donar para los
damnificados y la reconstrucción, que lo digan de una buena vez pero que no le
jueguen al vivo.
POR un lado, PAN, PRD Y MC plantean eliminar al 100
por ciento el subsidio a los partidos, pero no tienen la fuerza legislativa
para lograrlo y, aunque se llegara a aprobar, por ley no aplicaría para este
proceso electoral sino para el de 2021. ¡Ya pa´qué!
POR el otro lado, Morena dice que sí le entra, pero que
hasta el próximo año y en cómodas mensualidades. Y los del Partido Verde se dicen encantados con la idea, pero ya sabemos cómo
son. Curiosamente, el único que ya puso en la mesa su lana fue el PRI: 258 millones de pesos.
SI LOS dirigentes partidistas
necesitan que les expliquen lo que es el altruismo, que se den una vuelta por
la tlapalería Materiales del Parque,
en Sonora 128. En medio de la
tragedia, ese pequeño negocio donó su inventario para las labores de rescate:
palas, picos, guantes, cuerdas, lámparas, pilas y demás fueron a parar a manos
de los brigadistas completamente gratis. Y sin necesidad de convocar a
conferencias de prensa, ni grabar videos en
Facebook”.
Así como se le critica, hay
que reconocer, pues, que el PRI es el único que se pronunció en efectivo y al
chas chas. De los otros partidos, como dice el dicho: de lengua me como un
plato.
Trabajando en el Senado pasará Pepe su
cumpleaños
Este lunes 25 cumple 48 años
el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla. Lo pasará trabajando en el Senado,
como debe de ser. Happy Birthday.

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