Prosa aprisa
Alerta Krauze contra la concentración del poder
Arturo Reyes Isidoro
Historiador, biógrafo pero
también crítico del poder, escritor y ensayista liberal, Enrique Krauze pide a
los ciudadanos que para tener buenos gobiernos sean implacables en la crítica a
los gobernantes y recomienda no renunciar a la democracia.
Afirma, citando a Max Weber, que “el poder es
diabólico”, y por eso recuerda la principal enseñanza política de su maestro
Daniel Cosío Villegas: “al poder
concentrado en una sola persona, debemos acotarlo”.
“Si hay una frase que Daniel Cosío Villegas nos
dejó grabada en letras de oro o en letras de sangre en nuestra conciencia es
evitar la concentración del poder en manos de una sola persona”.
Con motivo de sus 70 años, que acaba de
cumplir, concedió una entrevista al diario Reforma
que se publicará en tres partes, la primera de las cuales apareció el
domingo pasado.
Decidí rescatar algunos conceptos que maneja
por la oportunidad que tienen ante lo que ocurre en Veracruz. Coincido con él y
actúo en consecuencia, como voy dejando testimonio en “Prosa aprisa”: no
debemos quedarnos callados porque entonces vamos a pagar las consecuencias.
De acuerdo a sus convicciones, Krauze proclama: “el poder en manos de una sola persona, no. La presidencia
imperial no, la democracia sí, la libertad sí”.
Para él: “Renunciar a la democracia es un
suicidio, o es una vuelta a lo más oscuro de la historia política mexicana, que
es… la concentración del poder en una sola persona, en un caudillo”.
Recuerda que eso es lo que fue México durante
la época de Porfirio Díaz y lo que padeció durante casi todo el siglo XX,
cuando se sucedieron, cada seis años, “el Porfirio Díaz en turno”.
Señala que no nos gusta lo que hay de democracia,
pero apunta entonces: “Nada más que cualquier otra alternativa es peor, lo que
teníamos es peor, la dictadura es peor”.
Propone: “Tenemos que volvernos los ciudadanos
exigentes, implacables, críticos, y poner los reflectores 24 horas al día,
siete días a la semana, en los políticos, en todos los puestos, en todos los
municipios, en todos los estados, en todos los niveles, en todos los partidos,
y no dar carta blanca a ningún político. Pero no renunciar a la democracia”.
Hace una clara distinción, tan oportuna como
necesaria: “La gente está esperando que la democracia le dé lo que la
democracia no le puede dar. La democracia es un medio de elegir a los
gobernantes, de acotar al poder y de, en un momento dado, sacar al mal
gobernante. Eso es la democracia. La democracia no es la justicia, la
prosperidad, la paz perpetua ni el orden, eso no es la democracia. Eso lo
logramos con buen gobierno, y los ciudadanos tenemos que ser implacables en la
crítica a los gobernantes, pero no podemos renunciar al instrumento fundamental
que nos da la democracia, que es elegir y votar; votar con v y botar con b a
los gobernantes”.
Luego de confesar que nunca ha comulgado con el
PAN, no deja de reconocerle a Manuel Gómez Morín “el inmenso mérito… de haber
fundado el primer partido democrático, que defendía los valores democráticos
desde 1939”.
Salió a colación su figura como intelectual
polémico, de polémicas fructíferas y respetuosas, para caer en una queja: “Lo
que ha venido después, con las redes sociales, no son polémicas, son ataques ad
hóminem, escupitajos, insultos; es eso que puede usted encontrar en los
mingitorios públicos. Yo no he querido polemizar con eso, no hay respuesta a
eso, más que el desdén e incluso la lástima por los profesionales del odio”.
Como en Venezuela, en Veracruz golpismo legislativo
Oportunas e interesantes las palabras de
Krauze, en especial su evocación de Gómez Morín, por el momento político que
vive Veracruz donde no sólo hay la tendencia a la concentración del poder en
una sola persona sino cuando como en Venezuela de Hugo Chávez y de Nicolás
Maduro, en Veracruz acaba de darse un golpismo legislativo por parte del PAN,
al peor estilo de los sátrapas dictadores que ha tenido América del Sur, y muy
lejos de los ideales de Gómez Morín.
El 5
de julio pasado, grupos chavistas
tomaron por asalto en forma violenta el Parlamento de Venezuela. Varios
diputados opositores resultaron heridos.
Fue el
preámbulo para que el 4 de agosto se instalara la llamada Asamblea Nacional
Constituyente, impuesta por Nicolás Maduro, prácticamente un dictador, en lugar
de la Asamblea Nacional, el Congreso legítimo del pueblo venezolano.
Maduro es
un gobernante despótico y arbitrario que hace del abuso del poder su mejor
arma, como lo estilan los tiranos de su condición. Creo que de sobra está decir
el calvario al que ha llevado a Venezuela y a los venezolanos, porque la prensa
diaria da cuenta de sus atrocidades y de los crímenes que comete todos los
días.
En
Venezuela actualmente gobierna un hombre enfermo de poder, que se aferra él en
contra del rechazo de la mayoría de la población, avalado ahora por un Congreso
espurio, que él impuso en forma arbitraria y por encima de la legalidad.
Quién se
iba a imaginar que en Veracruz, un Estado presumiblemente democrático, donde supuestamente
se respeta el Derecho, terminaríamos casi igual, con un Congreso con un
presidente de su Junta de Coordinación Política (Jucopo) espurio porque se
aferra a mantener el control con argumentos legaloides y en forma arbitraria.
El viernes
pasado era la fecha que se había fijado para que el grupo legislativo del PAN
entregara la presidencia de la Jucopo al partido Movimiento de Regeneración
Nacional (Morena), como se había acordado al inicio de la LXIV Legislatura, con
base en los resultados de las elecciones que dieron pie a la conformación del
cuerpo legislativo.
Por
voluntad de los ciudadanos de Veracruz, manifestada en las urnas, por primera
vez el número de diputados por partido se dividió con la predominancia de tres
grupos legislativos, uno del PAN, otro de Morena y el tercero del PRI.
Por esa
voluntad ciudadana, que votó por la pluralidad, en forma correcta se determinó
entonces que el periodo legislativo de dos años se dividiría en tres partes
para que cada formación política tuviera la oportunidad de dirigirla. El orden
sería primero el PAN, luego Morena y finalmente el PRI.
Pero como
en el gobierno dictatorial de Maduro, el peor pronóstico se cumplió pues aunque
inicialmente había opuesto resistencia pero había terminado por aceptar la
entrega de la Jucopo, de pronto el diputado panista Sergio Hernández,
presidente del organismo, no obstante que en declaraciones aceptó que había un
acta firmada, anunció su decisión de no entregar el cargo y apoderarse de él
como en las peores dictaduras, y no entregarlo ni a Morena ni al PRI,
violentando así y desconociendo la voluntad de los veracruzanos, del pueblo,
que fue el que determinó la composición en tercios.
El
argumento con el que se combate al dirigente nacional de Morena, Andrés Manuel
López Obrador, es que si llega a la Presidencia va a convertir a México en otra
Venezuela y que él va a ser otra versión de Maduro. El PAN, uno de sus más
feroces críticos, sin necesidad de AMLO tiene ya su propia versión del típico dictador
sudamericano en Veracruz, con asiento en la capital del Estado.
En cambio,
contra lo que se podía haber esperado de la izquierda, el grupo legislativo de Morena informó el viernes que
analiza las vías jurídicas para combatir la permanencia de la derecha en la
presidencia de la Jucopo y que el camino podría ser una solicitud a la Suprema
Corte de Justicia de la Nación para que interprete el artículo 31 de la Ley
Orgánica del Poder Legislativo. O sea, Morena por la legalidad y el PAN en la
ilegalidad.
La diputada de Morena,
Daniela Griego Ceballos, recordó que el artículo 31 de la referida Ley es muy
claro al señalar que la Junta de Coordinación Política se instala con el número
de origen de diputados que tiene cada fracción parlamentaria y no con los que
se vayan sumando después.
En concreto, el viernes
pasado los coordinadores de las fracciones parlamentarias de Morena, del PRI y
de Juntos por Veracruz, Amado Cruz Malpica, Juan Nicolás Callejas Roldán y
Fernando Kuri acusaron al PAN de “golpismo legislativo” y desconocieron
cualquier representación de Sergio Hernández al que consideran un presidente
“espurio”.
Como proclama Krauze, trasladando
sus palabras a nuestro Estado: no a la dictadura de la derecha en Veracruz, sí
a la libertad y a la democracia. No nos quedemos callados.

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