Prosa aprisa
Del “Yo estoy listo” al “Yo sí puedo”
Arturo Reyes Isidoro
Si la
persistencia fuera el factor fundamental en el PRI para determinar la
nominación a una candidatura, sin duda alguna el senador Héctor Yunes Landa
volvería a ser postulado para que abanderara a su partido como candidato a la
gubernatura en 2018.
Ayer
domingo, al rendir su Quinto Informe de Resultados como senador, no se dio por
vencido en su aspiración aunque el tono de su discurso marcó distancia del de
2015 cuando al leer su Tercer Informe se ocupó también del tema (no dio informe
en 2016 porque ya era candidato a gobernador, y dijo ayer que el de este año
sería el último que rendiría).
El 22 de
julio de 2015, ante diez mil invitados que se congregaron en el World Trade
Center levantó olas cuando proclamó: “¡Yo, yo, estoy listo!”, en juego de
entendidos porque disfrazó su intención diciendo que estaba listo para dar la mayor batalla contra la desigualdad, la
pobreza y castigar a los corruptos.
Sin
embargo, en entrevistas por separado que le habían hecho los reporteros habia
declarado que estaba preparado para buscar la gubernatura, aunque su intención
se quedó sólo en la candidatura que finalmente logró.
Ayer, 3 de
septiembre de 2017, pasó de aquel “¡Yo, yo, estoy listo!” a “¡Yo sí puedo!”.
En un
párrafo, ya casi para cerrar su intervención, dio, dejó muchos mensajes para
leer entre líneas y para que cada quien les dé la interpretación que quiera.
Mensajes políticos, por supuesto, y mirando a los tiempos que vienen.
Distingue a Pepe
“Soy Héctor Yunes Landa. Como ha quedado claro en este informe, soy un
hombre que no renuncia a la palabra empeñada; que no desconoce el compromiso
adquirido ni los pactos celebrados; pero que tampoco claudica a su aspiración
de seguir sirviendo a Veracruz y a México”.
Político al fin y al cabo, no claudicará a la que es la máxima
aspiración de su vida: llegar a ser gobernador, y cuando mencionó que no
renunciará a su palabra empeñada, seguramente quiso decir a sus seguidores y
simpatizantes que hará hasta el último esfuerzo por lograrlo, para que sientan
que no les falló si no tuviera éxito su intento.
Porque ayer, eso entiendo, abrió también la posibilidad de que no
pudiera lograr de nuevo la candidatura, pero que es hombre de palabra.
¿A qué y a quién más se podía dirigir cuando manifestó a sus fans que
acudieron a acompañarlo a su informe que no renunciará a su palabra empeñada y
que no desconoce el compromiso adquirido ni los pactos celebrados?
¿Con quién hizo un compromiso y selló un pacto político, empeñó su
palabra de ir juntos en un proyecto que inicialmente era de ocho años pero que se
frustró y ahora sólo podría ser de seis si logran derrotar al PAN y a Morena en
2018? Exacto, con su “sobrino” y también senador José Francisco “Pepe” Yunes
Zorrilla.
Hubo un detalle imposible de pasar inadvertido para cualquier obsevador
político: luego de cumplir con el protocolo de iniciar su mensaje dirigiéndose
al presidente municipal anfitrión Ramón Poo Gil, de hecho al primero que
mencionó fue a Pepe, incluso antes de a su propia familia, y no le regateó
ningún reconocimiento.
“Celebro la presencia de un político joven y al mismo tiempo lleno de
experiencia, de un extraordinario parlamentario: el senador José Francisco
Yunes Zorrilla, Pepe Yunes como le decimos quienes lo queremos”. Al lado de
Pepe, a su derecha estaba la señora Verónica de la Medina de Yunes Landa.
Héctor no improvisó su discurso. Leyó. Llevaba preparado su mensaje,
esto es, deliberadamente quiso distinguir a Pepe mencionándolo antes que a sus
propios seres queridos. Si se hubiera equivocado, hubiera tenido tiempo de
corregir cambiando el órden de los párrafos.
Reconoce desconfianza
ciudadana
Fue autocrítico casi de inicio. Dijo que las más de las veces, lo que es
urgente en política no es importante para los ciudadanos. “Por ello hemos
decidido empoderarlos. No podemos seguir sosteniendo un sistema político en que
los ciudadanos sólo son vistos como simples electores, que tienen una utilidad
pero que carecen de voz para orientar nuestro desempeño”.
Tocó la llaga: “Hoy, debemos reconocerlo, los ciudadanos confían cada
vez menos en sus instituciones. El desempeño del gobierno, de los partidos
políticos y las instituciones, no satisface a la colectividad. Y esta
desconfianza deriva del ejercicio pernicioso del poder público”.
Apartado especial le dedicó a la prensa. Recordó que con motivo del Día
de la Libertad de Expresión, en junio pasado diversos representantes de los
medios le expresaron su preocupación por la difícil situación económica por la
que atraviesan y que en muchos casos no les permite acceder a los servicios de
salud.
Dijo que por eso había decidido crear un fideicomiso cuyos fondos sirvan
para atender esa carencia. En el acto entregó las llaves de un coche último
modelo al periodista José Valencia Sánchez para ser rifado y obtener ingresos,
que también servirán para atender servicios funerarios.
Y arremete contra el
Gobernador
Y entonces, no podía faltar, soltó metralla contra su primo el
gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, contra su gobierno. Sólo faltó decirle
de qué se va a morir.
Dijo que el actual gobierno resultó una gran estafa, monotemático cuyo
único tema se le cayó, al que ocho de cada diez veracruzanos reprueban; que
durante su periodo, el déficit del gobierno se ha acrecentado: hay más deuda,
más pobreza y se padece una inseguridad galopante.
Lo acusó de aplicar una justicia selectiva, de vender impunidad a
quienes había señalado, a cambio de “vómito negro”; de haber dicho que no iba a
contraer deuda pública y en sólo cuatro meses ya solicitó préstamos por 11 mil
millones de pesos.
Señaló que durante el primer semestre del año hubo ingresos por más de
55 mil millones de pesos dado que Veracruz recibe 23% más de participaciones,
por lo cual se recibieron 7 mil 568 millones de pesos más de lo que el gobierno
anterior en el mismo periodo del año pasado.
Denunció que en junio había en bancos 8 mil 455 millones de pesos, según
la propia Secretaría de Finanzas, “que
hoy se encuentran en un sauna financiero, no para convertirse en obras sino en
votos”. “Por eso el gobierno miente cuando
dice que no tiene para pagar. La reestructuración de la deuda en Veracruz se
trata de un gran negocio personal con dinero público de un estado empobrecido”.
Recordó que el jueves pasado, el gobernador anunció que a
partir de este lunes se realizarán propuestas con los bancos que estén
interesados en participar en la licitación pública para la contratación
de uno o más créditos por la deuda pública de Veracruz que asciende a 38 mil
millones de pesos.
Dijo que por esa razón, el próximo jueves presentará ante el
pleno de la Cámara de Senadores un Punto de Acuerdo para hacer un exhorto a la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público a fin de que en el marco de sus
facultades revise el mecanismo financiero y los términos pactados en la
negociación, así como el costo-beneficio para las finanzas del Estado; y un
llamado al Congreso local para que solicite un informe a la Secretaría de
Finanzas de Veracruz donde se expliquen los montos, plazos y los intereses que
habrán de pagarse, así como el destino que tendrán los recursos que se
obtendrán por la firma de este instrumento.
Igualmente, denunció que el gobernador va por los votos de 300 mil
familias mediante el programa “Veracruz Comienza Contigo”; que ofreció que en
medio año resolvería el problema de la inseguridad y no ha cumplido; que
ofreció a un militar de alto rango como Secretario de Seguridad Pública “y nos
dio a un abogado con experiencia de director de tránsito en Boca del Río”.
Enumeró más fallas y afirmó que siete de cada diez veracruzanos opinan
que al gobierno del estado la seguridad se le ha salido de control.
Se refirió a los despedidos del gobierno, “a quienes reemplazó por
personas con escasa o nula experiencia, pero vinculadas facciosamente a su nuevo
partido”.
“El diagnóstico de Veracruz es realmente grave. Su gobierno sufre de
cuadriplejía. Hay una parálisis total de todos sus miembros para realizar su
tarea… Pero el cuadro clínico se agrava con un gobierno, que además de
cuadrapléjico, es ciego, sordo y mudo.
“Ciego porque no ve la inseguridad, la que atribuye a un problema de
percepción. Sordo porque no es capaz de escuchar a los comerciantes que
demandan más seguridad y el pago de los adeudos pendientes. Tampoco escucha a
la Universidad Veracruzana ni a los gobiernos municipales, víctimas también del
desfalco financiero. Y es mudo porque no se comunica, porque calla ante la protesta
social que es reprimida, y que guarda silencio cuando el Congreso le exige
cuentas sobre el ejercicio del presupuesto”.

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