Prosa aprisa
¿Fiestas del “Grito”
teniendo tantos damnificados?
Arturo Reyes Isidoro
En la
familia se volvió costumbre festejar un acontecimiento anual porque tiene una
significación especial ya que recuerda un hecho memorable, ayuda a no olvidar
un pasado de sufrimiento y a la vez inyecta y renueva el entusiasmo para seguir
adelante y nunca perder lo logrado.
Como cada
año, pues, se ha dispuesto todo para el festejo, en grande, lo más grande que
se puede en la medida de las posibilidades porque se trata de una ocasión
especial que sólo tiene lugar una vez al año.
Pero hete
aquí que de pronto, en la víspera, en el seno de la familia ocurre una
desgracia y entonces se toma la decisión de suspender todo porque seguir adelante
con el festejo podría lastimar al afectado, a los dañados, mostraría
insensibilidad humana y falta de solidaridad con quien la necesita.
Se decide
que, en consecuencia, lo que se iba a gastar en la fiesta se destine a ayudar a
quien tiene un serio o grave problema para mitigarle su pena o resolverle su
necesidad. Eso se ha convertido en lo prioritario. Total, la fiesta se
celebrará el próximo año, ya todos en la mejor situación.
En Oaxaca,
el gobernador Alejandro Murat anunció que en solidaridad con las familias de
las 71 víctimas del terremoto de 8.2 grados del viernes pasado se suspende
oficialmente la celebración de las fiestas patrias en los 570 municipios de ese
Estado. El sentido de solidaridad así lo amerita. Se hace lo correcto.
A Veracruz
le llueve sobre mojado. Primero fue el huracán “Franklin” que afectó 70
municipios y dejó cuantiosos daños, sobre todo en la agricultura; luego vino el
sismo de la media noche del jueves que, por ejemplo, en Coatzacoalcos afectó
200 viviendas así como planteles educativos; ahora ha sido “Katia” cuyos efectos
no cesan y por lo tanto no se pueden cuantificar los daños aunque ya ha dejado
pérdidas humanas además de inundaciones y daños a viviendas y vías de
comunicación; enseguida llega un “norte” y atrás viene “José” aunque todavía no
se sabe qué rumbo va a tomar.
En Xalapa,
la capital del Estado, la noche del sábado el alcalde Américo Zúñiga informó
que había un saldo de 68 casas
inundadas, 29 árboles caídos, 43 deslizamientos de tierra, 4 bardas caídas,
tres autos dañados, dos personas fallecidas, dos personas lesionadas, dos casas
a punto de colapsar, y dos hundimientos de suelo, entre algunas otras
afectaciones.
Decir que el Estado y su
gobierno viven una crisis económica que ha llevado a un estado de emergencia
financiera (lo dijo el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares el 12 de diciembre
del año pasado, recién había asumido la gubernatura) es ya ocioso porque todo
mundo lo sabe.
Apenas estamos en septiembre
y faltan octubre y parte de noviembre para que pase la época de lluvias
torrenciales, tormentas tropicales, huracanes con los que empatarán los frentes
fríos propios de fin de año. Se esperarían, pues, más daños y afectaciones y
ojalá ya no más pérdidas humanas.
Lo prudente, pienso, sería
actuar con toda responsabilidad y ahorrar de lo poco que se tiene para hacer
frente a la situación que se presenta y que se va a presentar.
¿Si no en todo el Estado,
como en el caso de Oaxaca, no sería lo mejor suspender los festejos patrios en
los municipios dañados y mejor dedicar el dinero que se iba a gastar en apoyos
a las familias dañadas, que sufren las afectaciones?
¿No sería prudente, por
ejemplo, cancelar la presentación en Xalapa del famoso e internacional salsero
Willie Colón prevista para la fiesta del “Grito” la noche del 15 y los millones
de dólares que cobra por desplazarse de Nueva York destinarlos a los
veracruzanos hoy en desgracia? ¿Se podrá saber cuánto está cobrando el “salsero
mayor”?
Hay de prioridades a
prioridades, sin duda alguna. El sentido de solidaridad se impone. Ojalá y
prive el sentido común y la conciencia social.
Inocentada garrafal
El sábado había yo viajado a
la Ciudad de México y camino de regreso a Xalapa, en el ADO cayó en mi cuenta
de Twitter la primera imagen de una mujer repartiendo despensas a afectados por
los fenómenos meteorológicos que han pegado a Veracruz, pero con el logo
impreso muy similar al utilizado en la campaña de gobernador de Miguel Ángel
Yunes Linares.
Ya en la capital me llegaron
otras más así como un video. No pude contener mi indignación de que en forma política-electoral
se intentara lucrar con la necesidad y el dolor humanos y así lo hice saber en
las redes sociales pasadas las diez de la noche. La reacción no se hizo
esperar, el tema se volvió viral y todo el mundo con el “dedito” tipo López
Obrador señaló de inmediato como autores a los Yunes Linares-Márquez e incluso
hubo hasta reproches a mi persona en el sentido de que yo había dicho que ellos
eran la solución.
Ayer, fue inevitable que en
su conferencia de prensa dominical no le preguntaran al gobernador sobre el
tema.
"Yo no ordené esas acciones. Yo no ando
entregando despensas ni lo haré", fue su respuesta, y señaló como autor al
director de la CAEV en Coatzacoalcos, Rafael Jesús Abreu Ponce.
Por profesionalismo, porque estoy enterado a
detalles del caso, debo decir que, en efecto, esta vez el Yunes azul no tuvo
nada que ver, aunque con la fama que se carga va a ser difícil convencer a sus
enemigos políticos y a sus detractores que esta vez dice la verdad. Hay tanto
descontento en su contra que todos lo quieren culpable. Le va a seguir
lloviendo.
En efecto, se trató de una inocentada garrafal de
Abreu Ponce, sin ninguna experiencia política (como muchos que llegaron al
Gobierno del Estado en lugar de todos los que han estado corriendo, esos sí con
experiencia), quien nunca estuvo consciente de lo que provocaría ni del daño
que causaría al proyecto de sus jefes (es muy amigo del junior que aspira a
gobernador).
Ha tratado de remediar la situación diciendo en
un manifiesto dirigido a la opinión pública que fueron él y “más de 25 amigos”
los que a título personal regaron la melcocha y deslindando de su inocentada
garrafal a los Yunes azules. Porque he tenido acceso directo al caso le creo,
pero no pienso que acepten su explicación todos los antiyunistas, que son muchos.
Los opositores políticos harán ruido, pues que
otra cosa se puede esperar de políticos
en un caso así, que además no se presenta todos los días. Y las fotos y el
video ahí están ya como testimonio para usarlo en contra de los azules ante los órganos electorales.
En verdad fue una inocentada por no decir que una “cajeteada” monumental, pasto
seco para las llamas políticas.
No
irán a hacer guardia con el “espurio”
Para este lunes a las 9 de la mañana está
programada la guardia de la diputación local ante la estatua de don Miguel
Hidalgo en el parque del mismo nombre mejor conocido como Los Berros. Pero ayer
desde temprana hora los diputados de Morena, el PRI y Juntos por Veracruz
acordaron no asistir en protesta por el agandalle de la diputación del PAN que se
resiste a entregar la Junta de Coordinación Política (Jucopo) a Morena, como
estaba acordado, y porque, por lo tanto, consideran a Sergio Hernández como un
presidente de la Jucopo “espurio” pues su periodo legal ya se le venció.
Luego de la falta de su palabra y de la poca
seriedad que como político ha mostrado, sus opositores están tan mosqueados con
él que piensan que el viernes pasado mandaron a desalojar el edificio del
Congreso a buena hora de la tarde con el pretexto del temblor y el huracán, lo
que nunca antes se había hecho, pero que en realidad fue para instalar cámaras
y micrófonos en todas las oficinas para espiarlos, como es el sello de la casa.
Lo que se ve venir en el Congreso es
ingobernabilidad legislativa por el capricho de los panistas de mantener por
las malas el control de la Jucopo.

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