Prosa aprisa
La mala o nula
comunicación oficial
Arturo Reyes Isidoro
En su
informe de resultados, el domingo el senador Héctor Yunes Landa enderezó una
serie de críticas al gobierno de su primo hermano Miguel Ángel Yunes Linares.
Una de
ellas fue sobre el manejo de las finanzas, sobre el incumplimiento de promesas
de campaña, sobre opacidad y falta de transparencia en los recursos públicos
que recibe el Estado, sobre anuncios que ha hecho el propio titular del
Ejecutivo y que le han despertado dudas.
Anunció
incluso que propondría un Punto de Acuerdo en el Senado para pedirle a la
Secretaría de Hacienda que revise si está bien o mal la licitación pública para
la contratación de más créditos por la deuda que se tiene.
En fin. Dio
detalles, cifras, porcentajes e hizo denuncias.
Aparte de los
calificativos que usó para descalificar al gobierno, también señaló, argumentó
con datos duros, cuestionó y en ese sentido se hizo eco del sentir de un
importante sector de la población al que no le convence el discurso oficial.
Esta vez el
senador, a diferencia de ocasiones anteriores cuando su crítica en lo más duro
la sustentó en cuestiones personales familiares, recurso a mi juicio
reprobable, esta vez, decía, se apartó de esa línea lo que le dio más valor a
sus palabras.
Como
legislador de la Cámara alta del Congreso de la Unión criticó, cuestionó y
denunció como representante popular a la administración pública estatal, cuyo
titular fue elegido también por el voto de la mayoría ciudadana, con lo que no
hizo más que cumplir con una de sus obligaciones con quienes representa, que no
son otros que todos los veracruzanos.
Merecía,
pues, una respuesta puntual oficial, o una aclaración en forma detallada.
Pero el
gobernador se negó ayer a hacerlo, argumentando que no respondía ofensas ya que
está concentrado en su trabajo.
En cambio,
aunque en forma indirecta, por fin un secretario de despacho se atrevió a dar
la cara, intentó una aclaración y de paso salió en defensa de su jefe.
Fue el
Secretario de Finanzas y Planeación, Guillermo Moreno Chazzarini, quien habló
de una “confusión en la información” y dio una explicación, su explicación sobre un presunto
“apartadito” de más de 8 mil millones de pesos que dijo Yunes Landa que están
en un “sauna financiero”, o sea “sudando”, para convertirse no en obras sino en
votos el próximo año.
A decir del
titular de la Sefiplan, ese dinero proviene de recursos de la Federación pero
están “etiquetados” para educación, salud, seguridad pública y desarrollo
social, “los cuales tienen una normatividad rigurosa y no están siendo
destinados a la ‘licuadora’ o cuenta concentradora”, como ocurrió en la pasada
administración (José Topete/alcalorpolitico.com).
Se detuvo
en detalles tratando de ser convincente, pero a lo que voy es a resaltar que
cuando se quiere se puede, o que cuando se tiene con qué se puede aclarar, rebatir
o hasta desmentir de la mejor forma posible alguna información que se cree
imprecisa, sin expresar molestias y sin culpar a los reporteros que sólo
cumplen con su trabajo al preguntar, menos hacerles reproches o insinuar que
preguntan sobre un tema determinado porque hay un interés malsano o porque se
quiere algo a cambio, como convenios publicitarios, por ejemplo.
Pero este
caso ilustra muy bien, a mi juicio, otro error que ha cometido el gobernador
Miguel Ángel Yunes Linares, viejo político, experimentadísimo y por eso un
tanto inexplicable en él, de marcar distancia primero y luego enfrentarse y
confrontarse con la prensa, con sus representantes en su gran mayoría, salvo
excepciones.
He dicho en
este espacio que es un político que no improvisa, que da pasos calculados,
pero, ser humano al fin y al cabo, también se equivoca y creo que lo que señalo
líneas atrás más el despido que sigue haciendo su administración de
trabajadores son dos graves errores que le están pesando ya en su imagen, que
lo han desgastado y hecho perder ya buena parte del capital político con el que
arribó al gobierno.
En el caso
de la prensa ni siquiera se puede decir que existe mala relación porque simple
y sencillamente no la hay, y por experiencia sé que no todos quieren dinero,
convenios, porque hay profesionales que lo que piden es información de primera
mano, la versión oficial, para ser más precisos o para dar las dos versiones,
la de quien critica o señala y la de quien aclara, precisa o se defiende, que
es como se debe informar a los lectores, a la sociedad para que sea ésta la que
decida a quién le cree.
Hace unos
días, en Coatzacoalcos, el propio gobernador terminó diciendo que tal vez él no
sabía informar bien, o cómo decir las cosas, ante los persistentes
cuestionamientos de la prensa no obstante sus insistentes declaraciones sobre
resultados en materia de seguridad.
Creo que
más que saber cómo informar mejor, lo que el gobernante debió haber hecho desde
un principio fue haber dejado que fuera su área de Comunicación Social la que
informara y respondiera, que hiciera su trabajo, que aclarara, que mantuviera
relación con representantes de los medios, los que creyera serios y
profesionales, que cabildeara anticipándose a decisiones a tomar para evitar
malos entendidos o el menor número de críticas o cuestionamientos, en fin.
No me
imagino al director de la Orquesta Sinfónica de Xalapa dirigiendo batuta en
mano y al mismo tiempo tratando de tocar la flauta, el trombón, la viola, el
corno, o cualquier otro instrumento. Para eso hay cada ejecutante.
El
mandatario estatal se asumió desde un principio su propio vocero y vocero del
gobierno y da la cara por todo y para todo y ya su desgaste es evidente, le
pega en su imagen cuando, como lo acaba de hacer Moreno Chazzarini, debieron
haber sido, debieran ser los secretarios de despacho los que afronten los
cuestionamientos de sus áreas, los que salgan a enfrentar a la prensa.
Aunque en
algunos casos quien sabe si eso funcionaría bien pues ya se vio como reacciona
el Secretario de Seguridad Pública con la prensa cuando lo cuestionan sobre la
imparable inseguridad que baña de sangre al Estado. Pero debieran intentar el
mejor entendimiento con los periodistas porque, eso creo, seguir manteniendo
una actitud de confrontación no les dejará nada bueno.
Como
aspirante y luego como candidato y más tarde como gobernador electo, Yunes
Linares estaba en inmejorable posición de criticar al gobernador en funciones
porque le subía sus bonos, pero resulta que ahora él es el gobernador y quien
tiene que responder. Ya no hay a quien echarle la culpa. Él es el responsable.
Vienen
tiempos electorales y sus enemigos políticos lo van a someter a metralla
mediática. Ya vieron que es él quien da la cara y no su titular de Comunicación
Social. O sea, pronto no sólo serán los periodistas críticos sino también los
dirigentes de los partidos o los candidatos de oposición quienes lo hagan
blanco de sus obuses.
Pero no se
ven signos de que vaya a cambiar de actitud y hasta ahora, con la excepción del
titular de Finanzas, ningún Secretario asume públicamente la responsabilidad de
su área.
Tan se han
dado cuenta sus adversarios políticos que por ahí hay un talón de Aquiles que
ahora hasta Morena quiere congraciarse con la prensa cuando la diputada federal
Rocío Nahle ha declarado que va a gestionar recursos para que se pague a
quienes se les quedó a deber y Héctor Yunes Landa ha decidido crear un
fideicomiso para obtener fondos a fin de apoyar a periodistas con gastos
médicos y funerarios para sus familiares ante la difícil situación económica
que enfrentan.
Si Morena y
el PRI se congracian con la prensa, esa a la que ha confrontado el gobierno
panista, obtendrán ventaja mediática para sacar adelante a sus candidatos y sus
proyectos electorales en 2018.
Algo anda
mal, por no decir que muy mal en el gobierno del estado en su forma de
comunicar cuando un día la prensa informa que el gobernador dijo que
despedirían a más trabajadores, luego un médico lo confirma al denunciar que lo
cesaron sin más así como a muchos otros compañeros suyos, más tarde el propio
gobernante sale a decir que nunca habló de despidos aunque nadie lo aclaró
oportunamente, y de remate el Secretario de Finanzas declara que sí, que sí
habrá más ceses por un nuevo ajuste al gasto corriente. ¿Por fin? ¿El síndrome
de la Chimoltrufia?
El viernes, el cambio en la Jucopo
Se
atrincheró pero finalmente el diputado panista Sergio Hernández, hasta ahora
presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local,
dobló las manos. El viernes Morena asumirá el control de la Jucopo.

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