Prosa
aprisa
Arredondo le
mete ruido al proceso
Arturo
Reyes Isidoro
(Sí, siempre
sí entra en esta camada de cambios Fernando Charleston Hernández. Este martes
presenta solicitud de licencia para dejar el cargo de diputado federal,
solicitud que deberá ser aprobada mañana. Enseguida asumirá la titularidad de
la Secretaría de Finanzas y Planeación.)
¿Qué, exactamente, aparte de lo
que dijo quiso decir Raúl Arias Lovillo con eso de que ante el proceso
sucesorio de su rectorado en la Universidad Veracruzana, los universitarios “en
ningún sentido buscan regresar al pasado”?
Esa declaración, publicada en el
Diario Vespertino 6 en Punto el pasado 22 de mayo ha sido tomada en el medio
universitario como una señal de ruptura y de rechazo al regreso de su antecesor
y padrino Víctor Arredondo Álvarez ante su intención de volver de nuevo a la
Rectoría.
Este es sólo uno de muchos
ángulos que ofrece el escenario en que se da el proceso para designar a quien
será la nueva máxima autoridad universitaria, que de hecho culminará el próximo
28 de este mes cuando se dé a conocer el nombre del elegido, quien deberá
rendir protesta el 3 de septiembre.
De los diez aspirantes que se
registraron, es precisamente Arredondo Álvarez quien mete ruido al proceso
tanto por sus méritos como por los cuestionamientos que se le hacen a la
actuación que tuvo cuando ocupó el cargo, pero, más, ante el embrollo de tipo
legal en que se podría ver envuelta la Junta de Gobierno si lo designara y el
resto de los aspirantes se amparara y apelara a la Ley Orgánica de la UV,
concretamente en lo que hace al contenido de los artículos 36 y 37, como
empieza a trascender que buscarían hacerlo.
(El artículo 36 establece: “El
Rector será designado por la Junta de Gobierno y durará en su cargo cuatro
años, periodo que podrá prorrogarse por una sola vez”, disposición que se
reproduce en el artículo 10 de la Ley de Autonomía; mientras que el artículo
37, fracción III, señala que: “Para ser Rector se requiere: … III. Tener cuando
menos cinco años de servicio docente, de investigación o de difusión de la
cultura y extensión de los servicios, preferentemente en la Universidad
Veracruzana… “, condición que no cumpliría Arredondo porque cuando se fue a la
SEV renunció con carácter irrevocable al cargo de Rector y dejó de tener
relación jurídica alguna con la UV.)
A partir de ayer y hasta el día
15 los miembros de la Junta recorren los campus en el estado para auscultar a los miembros de la comunidad, con miras a
determinar quiénes serán los finalistas, que puede ser una terna o que, bien,
como en la política, puede ser una terna de cuatro o de cinco o de todos los
que se inscribieron, que deberá ser dada a conocer el día 16.
El camino, siendo tan corto
(apenas se reduce ahora a 22 días más) está lleno de espinas… de dudas, de las
que ya se verá si los notables de la Junta, apenas ocho (la elección es lo más
antidemocrático que hay, pues se ignora el voto de la mayoría de los
universitarios), salen indemnes, pues hay un recelo general de que la
designación se hace por dedazo político, como si se tratara de un candidato más
del PRI, lo que tendrá que demostrarse que no es cierto.
Una duda razonable –creo yo– es,
por ejemplo, por qué no el mismo día 26 de agosto, cuando los notables
entrevisten a los finalistas, al final deliberan y dan a conocer ahí mismo al
elegido, porque la normatividad dice que
ese momento lo deberán reservar hasta para el día 28, dando pie a suspicacias
de que en esos dos días de diferencia alguna autoridad externa vete al elegido
o haya presiones para que se modifique una decisión tomada.
¿Elección del nuevo rector bajo
sospecha?
Seguramente los miembros de la Junta están informados y conscientes de
esa sospecha que recae sobre la designación del Rector, de que la duda es
generalizada de que de veras se actúa con independencia y autonomía, y creo que
ello obedece a lo siguiente:
Pudo ser para no dejar un vacío
informativo en domingo y en pleno periodo vacacional; pudo ser para ganar
espacios y salir publicados el lunes en los medios impresos; pudo ser porque está
en marcha la cuenta regresiva y la sospecha persiste.
Lo único cierto es que el domingo 28 de
julio, el órgano colegiado emitió un comunicado de prensa hasta cierto punto un
tanto extraño, algo equivalente a una explicación no pedida, para reafirmar que
el proceso de designación del rector para el periodo 2013-2017 “se efectúa y
seguirá efectuando en irrestricto ejercicio de la autonomía universitaria y con
toda transparencia”.
Llamó la atención que el presidente y
único vocero acreditado de la Junta, Adalberto Tejeda Martínez, asegurara que
el órgano “garantiza que el importante proceso que hoy se lleva a efecto en la
Universidad se ha realizado y se continuará realizando en total ejercicio de la
autonomía y el buen autogobierno universitarios”.
“Es menester subrayar cuantas veces sea
necesario que la Junta de Gobierno de la UV garantiza a la comunidad
universitaria y a la sociedad en general una actuación honorable, apegada a la
legalidad y completamente autónoma en el presente proceso”.
¿Por qué tanto interés en hacer esa
aclaración no pedida?
¿De dónde puede venir la sospecha o la
creencia de que Víctor es el “bueno” y de que su designación ya está decidida? Podría
estar incidiendo lo siguiente:
¿Apoyo
oficial deliberado?
A inicios de noviembre de 2012 la
Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado envió para
su publicación una fotografía donde se le ve con el gobernador Javier Duarte de
Ochoa en una gira de trabajo por Córdoba.
En aquella ocasión, el propio
Ejecutivo destacó su presencia y recordó que Arredondo fue quien diseñó el
esquema de Centros Rébsamen para elevar el nivel profesional de los profesores.
Escribí entonces en “Prosa aprisa”: “… y la pregunta es si había necesidad de
llevarlo… a menos que se le hubiera querido ventanear, balconear, exhibir como
un adelanto de lo que vendrá”.
Luego, el pasado 3 de abril, durante el Foro Nacional México con
Educación de Calidad para Todos, que encabezó el presidente Enrique Peña nieto
en Boca del Río, se le sentó en primera fila, en lugar de honor junto al
presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa.
Pero, además, en forma inusual,
porque nunca un Secretario de despacho ha tenido tanto espacio ni los demás
participantes en el Foro recibieron la misma atención, ni siquiera el
presidente Peña Nieto ni el secretario de Educación Emilio Chuayffet, se
impulsó con marcado interés tanto en columnas periodísticas como en medios del
estado la difusión de la ponencia de Arredondo “Hacia una reforma universitaria
enfocada al profesional del siglo XXI”.
Recién, el 12 de julio pasado, en
una comida con columnistas, el gobernador Duarte resaltó la buena relación que
hubo entre el gobierno del licenciado
Miguel Alemán Velasco y el rectorado de Víctor Arredondo Álvarez, lo que
algunos interpretaron como un pronunciamiento tácito, aunque también el
mandatario tuvo el buen cuidado de decir que no tiene candidato.
Así las cosas, ¿puede ponerse en
duda la autonomía de la Universidad? ¿Tienen razón quienes piensan que hay
cargada oficial a favor de Arredondo?
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