Prosa aprisa
La reingeniería para
los medios
Arturo Reyes Isidoro
En el número (1921)
correspondiente al domingo pasado, la revista Proceso publica que los rápidos avances tecnológicos, la inmediatez
de internet y la ausencia de anuncios publicitarios en papel tienen a muchos
rotativos de Estados Unidos al borde de la desaparición.
Según un análisis de su
corresponsal en el vecino país del norte, los periódicos impresos viven la peor
crisis de su historia en la Unión Americana.
En 2009 –refiere el artículo–,
Suzanne M. Kirchhoff, analista de empresas y negocios industriales, a quien el
Congreso de Estados Unidos le encomendó una investigación sobre la situación de
los diarios de ese país, dio un diagnóstico que ahora parece moderado.
Alertó entonces que los hábitos
de los lectores de noticias estaban cambiando y que preferían las notas cortas
y gratuitas que les ofrecía Internet, en vez de tener que leer reportajes bien
sustentados e investigados por sus autores, lo que sin duda haría desaparecer
varios periódicos en los próximos años.
Su vaticinio se ha cumplido y
ponen como ejemplo el caso más emblemático y reciente: la venta del influyente
periódico The Washington Post, que
cambió de dueños luego de cuatro generaciones y 66 años de dominio. La fuga de
lectores y de publicidad lo llevó a la crisis.
Esa crisis podría estar asomando
ya, tocando las puertas en varios medios impresos de Veracruz.
En “Prosa aprisa” de ayer comenté
sobre medidas de austeridad del Gobierno del estado que conllevan un drástico
recorte en el gasto en los medios de comunicación con los que ha venido
trabajando la administración pública estatal
“(Un editor-impresor-director me
confirmó que le reconocieron un adeudo hasta antes de las elecciones y le
ofrecieron que le van a pagar, pero también le hicieron un nuevo planteamiento,
50 por ciento menos de lo que recibía, con casi un equivalente de o lo tomas o
lo dejas. Varios editores ya habrían optado por dejarlo.)”
Dije que en una revisión desde la
Casa Veracruz junto con los principales responsables políticos del estado se
habrían encendido los focos rojos cuando repararon en el enorme monto que se ha
gastado hasta ahora en la difusión oficial, y que decidieron tomar medidas.
Parece que mi comentario
igualmente se queda corto, esto frente a la información que ofreció ayer
también mi colega y amiga Jazy Meza Lagunes en su columna “Meza Política” que
publica en varios medios del estado.
Jazy, a quien le doy todo el
crédito porque pedalea a diario grabadora en mano sobre todo en la fuente de Palacio
de Gobierno y es cercana y tiene acceso al primer círculo de poder, dice que se
trata de una “reingeniería para los medios de comunicación”.
Comenta que “checarán con lupa cuáles medios de
comunicación sí informan y la gente lee, oye o ve, según sea el caso de prensa,
radio o televisión. Y cuáles medios de comunicación no dan el ancho. Les darán
cuello, mochín, en fin. Esta reingeniería es resultado del programa ‘Yo soy
honesto’ y los medios de comunicación tendrán una parte muy importante...”.
Con su muy peculiar estilo, dice que “Las antenitas del
palas platicaron sobre la nueva reingeniería y relación entre los medios de
comunicación con el gobierno de Veracruz…”, y que “Será una cirugía profunda desde la raíz
misma”.
Jazy, quien también publica un impreso en su natal Soledad de Doblado y
tiene su propio portal comenta: “Con el ahorro que se obtendrá reduciendo
prebendas, chayotes, las dádivas, con ese ahorro el beneficio se irá
directamente a las obras sociales hacia donde irán encauzadas las partidas que
se ahorrarán con la reingeniería de mitad del sexenio…”.
Y la colega no para: “Y bueno. Algunos más expresan que se acabó el
dispendio y la compasión hacia los medios de todos los rangos sociales. Tendrán
que vender y no regalar sus periódicos, tendrán que buscar anuncios
comerciales, municipales… Cuántos medios, vacas sagradas reciben sendos
emolumentos, según la antenita del palas. Otros, otras, salen de viaje a las
Europas con todo pagado, o si no van envían a su amiga o amigo en su
representación”.
El remate: “Con la nueva reingeniería de los medios, sólo quedarán unos
cuantos con pago de factura del gobierno, todo lo demás se acabó…”.
¡Caray! Confieso que estoy atrasado informativamente. No sabía que
hubiera ya un programa que se llama “Yo soy honesto” (eso explicaría en parte
la limpia que está haciendo en Infraestructura y Obras Públicas Gerardo Buganza
Salmerón y el freno que puso a la concesión de un centenar de obras, que se
habría hecho ¡en un solo día!).
El 12 de octubre de 2011 ya me había ocupado del tema (“No más
publicidad municipal a medios”) porque entonces ya se había intentado una
medida similar a la de ahora, incluso se inició pero al parecer se quedó a
medias. Cobra vigencia lo que apunté y retomo algunas partes.
“… como quiera que sea, la
perspectiva no parece nada halagadora para las empresas periodísticas lo mismo
televisivas que radiofónicas, impresas que virtuales, por lo que la situación
para ellas constituye o está en vías de constituirse en un verdadero reto: sin
el apoyo que significan los recursos oficiales, o sobreviven y viven o
desaparecen”.
Dije que
habría ganancias o pérdidas: “El gobierno ganará salud económica en lo
inmediato, que al parecer es ahora el motivo principal de la indicación… para
que se dé prioridad a la obra pública. Corre el riesgo de que los medios a los
que deja de apoyar pasen a la línea crítica al considerar que no existe ya
compromiso alguno…”.
“Las empresas
periodísticas pierden tal vez su principal fuente de ingresos y corren el
riesgo de desaparecer si no encuentran fuentes alternativas. La crisis hará que
corten o rompan el cordón umbilical que los ha mantenido por años o desde que
existen ligados al gobierno. Los que sobrevivan y vivan, ya sin convenio,
acuerdo o contrato oficial, podrían descubrir que ganan lectores si señalan,
critican o denuncian anomalías, errores, ineficacias, irresponsabilidad,
corrupción, impunidad, etcétera”.
“El ciudadano,
la sociedad, la población, los lectores, los receptores ganan ante cualquier
escenario. Sus recursos serían destinados efectivamente a obras y no se
subsidiaría más a muchos que no justifican. Los verdaderos periodistas, no
tengo duda, habrán de salir adelante. La necesidad de los medios de ganar
lectores para tener más ingresos haría que entraran en competencia con lo que
seguramente aumentaría la calidad informativa”.
Mi conclusión
entonces y ahora: “Yo creo que todos saldremos ganando. El gobierno, a falta de
publicidad o de tanta publicidad, tendrá que responder y convencer con hechos.
Los periodistas querrán o necesitarán ser mejores para competir con calidad
para ganar lectores y la publicidad privada. El ciudadano recibirá obras y
servicios e información de calidad”.
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