Prosa
aprisa
Fidel
despacha en Xalapa
Arturo Reyes Isidoro
No. Ni embajada en Venezuela o
Argentina ni curul en el Congreso local. Casa-oficina-despacho en el Boulevard
Cristóbal Colón en Xalapa, casi frente a la Torre Ánimas, a un lado de la
mansión de Reynaldo Escobar Pérez.
Ahí viene despachando, con
regularidad, el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán. A decir de quienes han ido
y entrado, el cuenqueño está en su ambiente natural: con mucha audiencia de
veracruzanos de todos los puntos de la geografía estatal, con sala y antesala
llena y gente esperando afuera.
Es el mismo de siempre, me
dicen,: habla mucho, se adjudica posiciones políticas, ofrece cargos, promete
apoyos. Los reporteros no se han dado cuenta que ahí tienen una veta
informativa muy rica, pues llega el que más, me han dicho, incluyendo a los
“dirigentes” del PRD rojo y de partidos satélites, a quienes controla o dice
controlar.
Ya nada más, me aseguran, falta
que vayan colonos, gente del pueblo, jodidos económicamente a pedirle que les
dé para el gas, la renta, el agua, la luz, el pan, que les consiga boletos de
entrada para los juegos de los Tiburones, etcétera.
Con razón, en vísperas de las
elecciones, en la celebración del cumpleaños de Rafael Cruz Tronco,
popularmente conocido como el “Negro” Cruz, Moisés, hermano de Fidel, comentó
en petit comité que pasados los comicios el ex gobernador buscaría
reposicionarse políticamente. Se ve que no le ha costado mucho.
La versión que se da, por cierto,
es que Fidel fue el responsable de operar para el PRI el municipio de Boca del
Río en el pasado proceso electoral y no Enrique Ampudia Mello, como cree la
mayoría. Se metió, pues, a disputarles la plaza en su mismo dominio a los Yunes
“malos”.
Los apretó tanto que hizo que
Miguel padre e hijo, Fernando y Omar tuvieron que dedicarse en cuerpo y alma y
concentrarse en su plaza para no perder la alcaldía y de paso los hicieron soltar
el resto de las posiciones que pretendían ganar con sus allegados en otras
partes del estado, y el resultado ya es conocido.
Ésa, me han platicado, fue una
táctica deliberada, con toda intención. El PRI sólo perdió Boca del Río pero
ganó todas las demás posiciones que le disputaban. Se dice que Fidel hizo
crecer tanto en votos a Sergio Pazos Navarrete que ya lo enfila para ser
candidato a diputado federal.
En “Prosa aprisa” publiqué que
alguna vez un reportero le preguntó al ya entonces ex gobernador Rafael Murillo
Vidal que a qué edad debía retirarse un político. Parco como era don Rafael le
contestó a botepronto: “¡Hasta que se muera!”.
Marcelo, en el círculo de espera
De los cambios que se mencionan,
el de Marcelo Montiel todavía es una incógnita. Según trasciende, todavía no le
definen si irá a presidir el PRI estatal o será nombrado nuevo delegado de la
Sedesol federal. En todo caso, se supone, todo dependería que de México le
dieran el visto bueno para esto último cargo, si es que ya fue propuesto.
Mientras, el ex alcalde de
Coatzacoalcos está con el bat al hombro en el círculo de espera, para decirlo
en lenguaje beisbolístico.
Un despido no sentido
El poder, ya se sabe, no es para
siempre, pero, casi sin excepción, quienes llegan a él se olvidan de ello y
entonces actúan como si nunca se fueran a ir del cargo. Y en un afán mal
entendido de uso estricto de la autoridad abusan y lastiman, atropellan e
incluso humillan lo mismo a ciudadanos que a subordinados suyos.
Ahora que se ha deslizado la
información de que se va del puesto el Contralor General, Iván López Fernández,
sé de más de un caso donde habrá festejo en grande.
Hace ya varias semanas, una
noche, mientras cenaba en un restorán, se me acercó muy atenta y respetuosa una
persona quien, para mi sorpresa, me hizo una propuesta que me sorprendió: me
ofrecía una retribución económica generosa si, me dijo, la ayudaba a denunciar
al Contralor y a lograr que lo despidieran.
Me comentó que tenía mucha
información que lo involucraba en malos manejos, que abusaba del cargo, que
hacía muchos negocios al amparo del poder con un despacho que tiene, que se
estaba súper enriqueciendo, que colocaba en puestos claves a sus socios o
cómplices, además de que actuaba arbitrariamente contra el personal de la
Contraloría.
Pero no fue el único caso. Otra
persona ofreció darme documentos del negocio que hacía su despacho en el
sexenio anterior, cobrando hasta 500% más de lo establecido las auditorías a la
Secretaría de Salud abusando de su cercanía con el poder, hasta que al inicio
de la actual administración le pararon el negocio. En venganza, cuantas veces
pudo inventó irregularidades y ordenó auditoría tras auditoría a la
dependencia.
Hubo trabajadores de muchos años,
auditores y personal de la Contraloría de diferente nivel que sufrió despido,
injustificado me dijeron siempre, muchas veces para beneficiar a los suyos. No
lo olvidan pues son jefes de familia, padres, a quienes se les privó del
sustento diario.
Alguien que ya no lo aguanta,
según se sabe, es el propio titular del Orfis, Antonio Portilla, a quien lo ha
traído muy presionando exigiéndole posiciones para sus recomendados, queriendo
hacer del Orfis una dependencia de la Contraloría; una forma de presión, me
dijo una persona de adentro, ha sido filtrar ataques contra Portilla en algunos
medios. “Ya lo odiamos”.
Si se concreta su salida, muchas
familias veracruzanas le agradecerán al gobernador Javier Duarte de Ochoa su
acción que, seguramente, al menos tomarán como una forma de desquite, aunque
quisieran llevarlo a prisión.
Rodrigo Montoya, joven con futuro
Estuvo propuesto para ser regidor
del Ayuntamiento en la comuna que presidirá Américo Zúñiga Martínez, pero, ya
se sabe, también las posiciones para la oposición cuentan, motivo por el cual
el presidente del Frente Juvenil Revolucionario de Xalapa, Rodrigo Montoya
Rivera, quedó descartado para llegar a ser edil.
No obstante, al parecer Américo
lo tiene contemplado para invitarlo a formar parte de su equipo de trabajo,
probablemente en el Instituto Municipal de la Juventud, lo que estimularía a
este joven que tiene pasta de político y que ojalá y se logre pero, sobre todo,
que se logre bien sin caer en los vicios políticos de sus mayores.
Con él iba como suplente para la
regiduría otro joven prospecto, Jacob Zayas García, ex compañero fotógrafo de
prensa, abogado, auxiliar algún tiempo del hoy senador Héctor Yunes Landa, a
quien ojalá y se le dé una oportunidad porque se la merece. Américo tiene la
palabra.
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