Prosa
aprisa
“Error
administrativo” de alto costo
Arturo
Reyes Isidoro
No habían pasado menos de diez
días de la elección del 7 de julio cuando
el pasado 16 de ese mes el alcalde
electo de Coatepec, Roberto Pérez Moreno “Juanelo”, decidió retornar a su curul
en el Congreso local, de la que se había separado para contender como candidato
del PRI a la alcaldía de su municipio.
Ese día, en el salón de plenos
extrañó ya no ver a su suplente Carolina Galván Galván sino a Juanelo, quien de
esa forma metió en un brete legal a su partido y él se metió en camisa de once
varas pues a consecuencia de ello está a punto de perder en los tribunales la
Presidencia Municipal que ganó en las urnas.
¿Qué lo llevó a retornar casi de
inmediato, luego de las elecciones, al Congreso? Que se sepa, es un hombre con
muy buena posición económica, aunque los más de cien mil pesos libres de polvo
y paja que gana como diputado no son nada desdeñables. ¿Le ganó la ambición
económica?
Pero también cabría especular que
lo hizo motivado por un exceso de celo en el cumplimiento de su compromiso con
los ciudadanos que lo llevaron a la diputación… aunque ello implicara un rechazo a quienes lo acababan de elegir
alcalde. En pocas palabras, su ignorancia supina, pues violó el Código
Electoral del estado. Él lo llama “un error administrativo”.
Su caso había pasado inadvertido
para la generalidad, pero no así para el PAN, que lo pilló haciéndose fuera de
la bacinica electoral, lo que denunció públicamente el representante
blanquiazul ante el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), Agustín Basilio de
la Vega, el lunes 29 de julio.
El ex delegado de la SCT recordó
que el artículo 9 del Código dice que en caso de que algún servidor público de
la Federación, Estado o Municipio en ejercicio de autoridad se haya separado de
su cargo, empleo o comisión para contender a un cargo de elección popular y
resultara electo, para el mismo deberá decidir cuál quiere desempeñar, y una
vez asumido éste, se entenderá que renuncia al otro.
Una vez hecho público el caso,
como siempre se trató de salir con las acostumbradas chicanadas buscando
justificar lo injustificable, arguyendo que la solicitud de licencia de Juanelo
“ahí está”, pero ni como negar que en efecto regresó a su curul, pues el mismo
día que lo hizo lo realizó con estridencia descalificando una iniciativa de su
suplente, quien la había presentado para
declarar patrimonio cultural intangible la xiqueñada, es decir, el soltadero de
vacas por las calles de Xico como lo hacen en Pamplona, así como las corridas
de toros.
En aquella ocasión, Pérez Moreno
aclaró a los reporteros que su reincorporación a la curul no tenía que ver con
la propuesta presentada por su suplente, pues dijo que ya tenía previsto retornar
a la diputación para esa fecha. A confesión de parte, relevo de pruebas.
Ante las evidencias, aunque a
regañadientes, el PRI aceptó en principio la irregularidad, pues el
representante tricolor ante el IEV, Rey David Rivera Barrios, declaró que
en caso de que la autoridad
jurisdiccional determine que Pérez Moreno no será presidente municipal por
haberse incorporado a sus actividades legislativas, será el suplente quien
asuma el cargo.
A decir del propio Juanelo, este
miércoles los magistrados del Tribunal Electoral del Estado de Veracruz deberán
emitir el resolutivo correspondiente, y se conocerá entonces si llega a la
alcaldía coatepecana o paga el error que cometió, yéndose a su casa.
Pero lo que queda claro más allá
de esa circunstancia es la calidad de muchas personas que llegan como diputados
locales, se supone que a legislar, a hacer leyes, cuando ellos mismos desconocen
e ignoran totalmente las que están vigentes, incluso las que por conveniencia
propia debieran manejar al dedillo.
Lo preocupante es que el caso es
la generalidad, lo mismo en los diputados del PRI que del PAN y del PRD y ya ni
se diga de los partidos satélites, de los chiquipartidos, que no son más que
unos títeres y que sólo van a aprobar lo que les ordenan pero sin estar nunca conscientes
del alcance o de la gravedad de lo que aprueban.
En la camada que está por llegar
al recinto legislativo, no se sabe de alguno que sea especialista en derecho o
en temas legislativos, e incluso una buena parte son políticos improvisados, de
última hora, que si ahora mismo les preguntaran por el contenido del
ordenamiento legal federal o del estado no sabrían ni el bando municipal más elemental y pensarían que les están
hablando en marciano.
Lamentable y tristemente esa es
la realidad política de nuestro estado y hasta calosfríos da pensar en manos de
quién estamos en materia legislativa.
En su mismo caso está su
compañera de partido, Ludivina Ramírez, de Cerro Azul, quien también puede
perder por default la alcaldía de aquel municipio de la huasteca.
Pero queda claro que si ellos,
todavía diputados, tuvieran el más elemental conocimiento de la legislación, en
este caso la electoral, no estuvieran en la situación en que se encuentran. Y
pensar que son quienes “legislan” a favor de los veracruzanos.
Ampudia salió por la puerta principal
Entre tanto alboroto que se armó
el lunes en Palacio de Gobierno, pequeños pero significativos detalles pasaron
inadvertidos para casi todos. Por ejemplo, el agradecimiento público que hizo
el gobernador Javier Duarte de Ochoa al saliente Subsecretario de Gobierno,
Enrique Ampudia Mello, a quien le deseó suerte en su nuevo encargo en el
Gobierno federal. Ampudia, una vez concluido su encargo, se retiró de Palacio
por la puerta principal, la puerta grande, lo que no deja de tener su
simbolismo. Ya afuera, en el parque Juárez recibió el saludo de todos a quienes
se encontró a su paso. Otro detalle del gober, que habla bien de él, es que en
la ceremonia protocolaria de los nuevos nombramientos, ubicó a su derecha al
Secretario de Gobierno saliente, Gerardo Buganza Salmerón, cuando ya el lugar
le correspondía a Erick Lagos Hernández.
No hay comentarios:
Publicar un comentario