Prosa aprisa
Paso político bien calculado
Arturo Reyes Isidoro
Dijo el gobernador Javier Duarte
de Ochoa sobre los cambios en su equipo de gobierno que anunciará el lunes, que
a los que nombra lo hace porque son sus amigos, pero más que nada porque los
une una afinidad política, ideológica y un proyecto político profesional. ¿A
qué proyecto se refería o se quiso referir?
En la comida del miércoles,
subrayó que ahora es otro Javier Duarte, distinto, muy distinto, totalmente
distinto al que inició el Gobierno hace tres años. En efecto, se advierte un
cambio en él. Se ve que ya aprendió y se esperarían pasos seguros de él en lo
que resta de la administración. Se podría afirmar que tiene planeado y ya muy
definido lo que pretende políticamente a futuro.
Por eso mismo cabe preguntarse si
el equipo del que se rodea –con los nuevos y los que se quedan– es sólo para
concluir el Gobierno (aunque adelantó que algunos serán candidatos a diputados
federales en 2015) o además también para buscar trascender al actual Gobierno.
El paso que da ahora, no cabe duda, está bien calculado.
En política, nada es casual. ¿Se
le ocurrieron de repente al joven gobernante los nombres de quienes asumirán
funciones en cuestión de horas? ¿Tuvo que andar buscándolos aquí y allá?
Narré ayer cómo cinco de ellos
(Javier Duarte de Ochoa, Jorge Carvallo Delfín, Erick Lagos Hernández, Alberto
Silva Ramos y Salvador Manzur Díaz) tienen un origen y un tronco común: Fidel
Herrera Beltrán, a quien reconocen como su formador y como su tutor en un momento
dado. Pero siendo mal pensados, hasta se podría decir ahora que, ya mayorcitos
de edad y con el poder en la mano, echan al viejo y lo mandan de embajador; que
van a jugar su propio juego y nada ni nadie los debe estorbar.
Se trata de un grupo compacto, que
viene junto de tiempo atrás, de cuando pasaban una etapa de vacas flacas y a
veces comían a expensas de Rafael Cruz Tronco, el “Negro” Cruz, de la cuenca
del Papaloapan, que les llevaba de su restaurante comida al Senado o iban a
comer a su negocio que tenía frente a Tepito (se hizo memoria de ello en la
comida del miércoles).
El 6 de noviembre de 2012 comenté
en “Prosa aprisa” (“La foto, la otra lectura”) sobre la llegada de Salvador
Manzur Díaz, entonces presidente municipal de Boca del Río, a la Secretaría de
Finanzas y la de Erick Lagos Hernández, ya presidente del PRI estatal, a la
Secretaría de Gobierno en lugar de Gerardo Buganza Salmerón a quien enviarían a
la Secretaría de Comunicaciones.
Lo comenté porque una fuente bien
enterada cercana al grupo que gobierna me lo dijo. Para esa fecha, días
después, el 20 de noviembre de 2012 vencería el periodo estatutario de Erick al
frente del tricolor, pero entonces decidieron prorrogarle la dirigencia por
otro tiempo más, que por entonces habían determinado que no pasara de marzo de
2013, cuando se iría a la Secretaría de Gobierno.
Lo recuerdo –y ahí está la
hemeroteca para consulta– para significar que lo de ahora no es casual, que ya
tenían previstos y calculados los pasos políticos que iban a dar, que están
dando, como seguramente tienen ya lista su bitácora con los apuntes sobre el
rumbo que habrán de tomar para no extraviarse en el camino.
¿Y a dónde se puede pensar que se
dirigen? ¿Sólo al puerto de llegada? ¿No pretenderán continuar el viaje hacia
rumbos –por ahora– desconocidos al mando del barco que en este momento se llama
“Prosperidad”? Un barco en el que,
ciertamente, no viajan solos, pero desde el que, en el camino, pretenderán
echar por la borda, al agua, a todo aquel que no les convenga porque se les
oponga o signifique un riesgo para su viaje venturoso.
La política es acuerdo,
negociación, interés, pero también simulación. Jugar a que se hace como que se
hace y a que se hace como que se cree. Conforme pasan los días, a quienes
tenemos acceso a los sótanos del poder –por lo menos en mi caso– nos queda
claro que, en efecto, como lo dice en corto el Gobernador, su relación con el
Presidente y con sus más cercanos colaboradores es buena, incluso a lo mejor
más que buena.
A lo mejor hubo algo de cierto en
la pretendida crisis electoral, pero, eso creo, en el fondo los priistas
gobernantes del centro y los de Veracruz se sabían hermanos de sangre y tenían
que hacer como que uno apretaba al otro por una falta cometida, pero no era más
que una gran actuación para contentar a los adversarios que pedían sangre y
amenazaban con dinamitar el juego preferido del jefe de todos ellos, juego
llamado Pacto por México.
(En la comida, quedó en claro que
si a Ranulfo Márquez Hernández lo echaron de la delegación federal de la
Sedesol fue porque, de por sí, para su nombramiento hubo oposición, reticencia,
pues al grupo del poder del Estado de México no se le olvidaba y no le
perdonaban que les hubiera dejado botada la delegación del PRI en el estado de
Puebla en pleno proceso electoral, de tal forma que cuando se les presentó la
primera oportunidad de deshacerse de él, como la que se presentó en Boca del
Río, lo hicieron con gusto. Pero, de otro modo, tal vez lo hubieran
reinstalado.)
Es un grupo, sin duda, muy cerrado.
Se han adueñado de la cancha y el balón no se lo prestan a nadie, se lo pasan
sólo entre ellos. Ellos mismos cambian posiciones, pero no dejan entrar a jugar
a nadie que no sea del equipo. Hacen sus cuentas: tienen el control del
Ejecutivo, el del Legislativo, el del Poder Judicial, por lo menos 140
alcaldías (las del PRI y las de sus satélites disfrazados de oposición), el del
PRI y sólo les faltaría el de la Universidad Veracruzana y el de la Iglesia. Tienen
poder, pues, mucho poder, para qué ignorarlo.
Son un grupo de poder, en el
poder y, quién lo duda, lo tratarán de hacer valer ante el gran Tlatoani allá
por 2016.
El lunes 12 de agosto, cuando se
formalice el nuevo equipo de gobierno, acaso se estará marcando un derrotero
que lleva a la continuidad del poder. Y entre los presentes, podría estar, casi
seguro estará el que puede llegar a ser la estrella que refulgirá para
entonces. La del lunes, pues, no se tratará de una ceremonia más.
El Contralor, “concluyó su ciclo”
El gobernador fue tajante: el Contralor
Iván López Fernández, “concluyó su ciclo”. De quien tiene la mejor opinión, y está firme, es del
Secretario de Desarrollo Agropecuario, Manuel Emilio Martínez de Leo; lo mismo
de la Secretaria de Protección Civil, Noemí Guzmán Lagunes.
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