Prosa aprisa
¡Hoy!
¡Hoy es el gran día!
Arturo Reyes Isidoro
¡Hoy!, ¡hoy!,
¡hoy! ¡Hoy es el gran día! (de fondo se escucha el ruido de bombo y platillos y
aparecen en escena jóvenes y bellas bastoneras y toda la troupe del espectáculo: trapecistas, malabaristas, equilibristas, payasos,
domadores, caballos de alto registro amaestrados, y cierran el desfile Rafa
Arias, Porfirio Carrillo, Víctor Arredondo, Manlio Casarín, Sara Ladrón de
Guevara, Paco Montfort, Clara Celina, Sergio Natan, Homero Vladimir y Lety
Rodríguez, todos contoneándose al ritmo de la banda para llamar la atención a
ver quién se lleva el mayor número de aplausos del respetable universitario que
desde luneta y las gradas no pierde detalles.
Este viernes la
Junta de Gobierno de la Universidad Autónoma Veracruzana (UV) dará a conocer
los nombres de quienes llegan a la gran final para suceder a Raúl Arias Lovillo
como rector. Puede ser una terna de tres o una terna de dos o de cuatro, al
mejor estilo tricolor.
Los guamazos
–para usar una expresión de Javier Duarte de Ochoa– han estado a la orden del
día, sobre todo entre los grupos que apoyan a Víctor Arredondo Álvarez y a Porfirio
Carrillo Castilla, que es decir al delfín de Arias Lovillo, los más poderosos
porque tienen recursos económicos suficientes pero también porque uno como ex
rector y el otro como secretario académico mantienen la adhesión de grupos
considerables al interior de la Casa de Estudios.
A mí, egresado
de la UV y trabajador también de la UV, me llama poderosamente la atención que
los simpatizantes de unos y de otros, los que han hablado conmigo sobre el tema
evidentemente tratando de que escriba a favor de Pedro o de Juan, o de que me
sume a algún grupo (“¿No te interesa que te eleven de nivel?”, ha sido uno de los
argumentos), jamás me han hablado de los méritos académicos de sus héroes sino
que me han dicho que apoyan a equis o a eme para ver qué pueden obtener o que
esperan obtener de ellos a cambio de su adhesión.
Menuda tarea es
la que tienen los miembros de la Junta de Gobierno, que deberán decidir si se
regresa al pasado, si se mantiene la continuidad, si optan por el género o por
la juventud.
¿Quiénes forman
parte del gran jurado? Los doctores Adalberto Tejeda Martínez, presidente y
vocero único en turno, Ricardo Corzo Ramírez, Alberto Javier Olvera Rivera,
Elena Rustrián Portilla, José Sarukhán Kermez, Rolando Cordera Campos, Adolfo
Martínez Palomo y Carlos Octavio Rivera Blanco.
En lo personal
conozco a Adalberto desde hace muchos años. Fuimos compañeros, yo como reportero
y coordinador de información y él como colaborador del semanario Punto y Aparte. Se de su honestidad, de
su integridad, de su independencia y de su alto nivel académico conformado
tanto en universidades del país como del extranjero. No tengo duda de que actuará
pensando en lo mejor para la UV, en su futuro, por encima de presiones o
intereses personales o de grupo. Que él esté ahí me da confianza como
universitario y como ciudadano de que se escogerá a los que verdaderamente
tienen los méritos para ser rector o rectora.
Pero también
conozco a Ricardo Corzo Ramírez, desde mi época de estudiante en la entonces
Unidad Interdisciplinaria de Humanidades, y tengo la seguridad que actuará con
toda la honestidad que se requiere en este caso.
No conozco más
que por sus trabajos o por sus actividades a los demás, pero por su trayectoria
estoy seguro que no serán o no son fácilmente manipulables, o de plano no lo
son (no me imagino al doctor Sarukhán recibiendo sumisamente línea o cediendo a
las presiones de alguno), por lo que quienes hoy pasen a la final ante el grito
y la algarabía de sus fans –y el llanto de algunos o algunas– serán los
mejores.
¿Qué sigue
después? Las entrevistas de los finalistas con los miembros de la Junta, que
concluirán dentro de diez días, el 26, y dos días después saldrá el humo blanco
y el clásico Rector habemus, tiempo suficiente para que Víctor y Porfirio, sus
tribus, se continúen dando de guamazos y alimentando las páginas de periódicos
y portales informativos y sacándose a la luz cuantos trapos sucios puedan, o
bien, en el caso de Porfirio, de su padrino Arias Lovillo.
Algo que la
lógica indica es que no obstante versiones de que uno ya está amarrado por
dedazo político, o de que otro ya
presionó a todos por el cargo que actualmente ocupa, nadie se siente seguro,
pues de otro modo no se estuvieran promoviendo como locos, mediáticamente, o,
en efecto como lo están haciendo, presionando buscando la adhesión de
académicos, investigadores y estudiantes. Alguien que ya se sintiera seguro o estuviera
totalmente seguro, no haría los desesperados esfuerzos que en especial dos
realizan para tratar de influir en los miembros de la Junta.
Sería
interesante saber si los miembros de la Junta leen todo el lodo que se tiran o
si han preferido blindarse para no distraerse ni contaminarse para la decisión
que habrán de tomar. Por lo pronto, nos espera este fin de semana un buen tema
para comentar, la nota de ocho columnas está asegurada. Y que siga el ruido del
bombo y platillos.
¿Se puede hacer algo?
En Xalapa, en
pleno corazón de la ciudad, en la salida del Pasaje Enríquez que da sobre la
calle del mismo nombre, al inicio de la semana abrió un negocio más de conocida
cafetería. No se ve nada mal, es más, refleja la tradición de la capital de
Veracruz como un centro de alto consumo de café y de gran número de cafeterías,
que proliferan por doquier como, toda proporción guardada y también por sus
librerías, Barcelona, por poner un ejemplo. Se ve que es todo un éxito.
El único pero es
que, si bien al parecer un pasillo techado está dentro de la propiedad
particular del local, se ha obstruido con mesas y sillas lo que se ha
convertido ya en un paso obligado de peatones, obligando a caminar por la parte
descubierta con las consecuencias ahora que es temporada de lluvias en la
ciudad. ¿Es que no habrá forma de que las autoridades municipales intervengan y
concilien con los dueños para proteger los intereses ciudadanos?
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