Prosa aprisa
Desinterés de alcaldes
Arturo Reyes Isidoro
¿El señor delegado de la Secretaría de Gobernación, Alberto Amador
Leal, convocó por su cuenta a reunión a los
presidentes municipales de la región de Orizaba? ¿Estaban considerados unos
cuantos o de todo el distrito? ¿Estaba pensado que asistieran los del corredor
Orizaba-Córdoba?
La corresponsal en Pluviosilla del portal alcalorpolitico.com, Miryam Rodríguez Hernández, reportó ayer acerca
de una reunión casi fallida de acercamiento de los delegados federales en el
estado con alcaldes de la región de Orizaba. Tratarían, se dijo, sobre el
desarrollo integral sustentable del Pico de Orizaba, que implica a cinco
municipios, así como sobre el desarrollo de la zona conurbada del corredor
Córdoba Orizaba.
Asistieron sólo el anfitrión, Juan Manuel Díez Francos, y el de
Atzacan, un municipio pequeño, Roberto Romero. ¿Qué pasó?
Amador Leal, vecino del estado de Puebla, ingeniero y maestro en
Gobierno y Gestión Pública por la UNAM, es el virrey que tiene la Secretaría de
Gobernación (SEGOB) en el estado. Callado, discreto, ex secretario general del
Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y director de Inteligencia
de la Policía Federal en el primer mes del gobierno de Enrique Peña Nieto, no
es un delegado cualquiera.
Todavía se recuerda su inesperada llegada al estado el 26 de abril de
2013, que agarró prácticamente por sorpresa a los gobernantes y políticos
locales, y que causó rostros desencajados. Le vino a dar posesión el titular de
la Unidad de Enlace Federal y Coordinación con Entidades Federativas de la
Segob, Alejandro Osuna Rivero.
Su nombramiento no fue, pues, como el de los demás delegados federales,
esto es, él no tuvo que ir a las oficinas centrales en la ciudad de México a
alzar la mano y rendir protesta sino que el mismísimo secretario que maneja la
política interior del país, Miguel Ángel Osorio Chong, envió a que lo
instalaran ¡en la Sala de Banderas del Palacio de Gobierno!, espacio reservado
sólo para determinados actos oficiales del Gobierno de Veracruz, con lo que se
quiso remarcar la jerarquía que traía.
Por aquel entonces el estado todavía sufría la secuela de hechos
violentos causados por la delincuencia organizada y una crisis por el crimen de
periodistas, más otros problemas que habían encendido los focos rojos en el
mando central del país, por lo que su llegada se llegó a tomar como la de un
comisionado con más poder con el que se había enviado, también en forma
inesperada, primero a Enrique Ampudia Mello, a quien el entonces secretario de
Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, tuvo
que instalar como subsecretario de Gobierno en ausencia del gobernador Duarte,
quien viajaba por España.
Yo siempre he pensado que a Amador Leal lo enviaron por el perfil que
tiene: es experto en inteligencia, es decir, vino a ser todo ojos y oídos del
Gobierno Federal para reportar directamente al centro lo que pasa en el estado,
papel que, hasta donde tengo entendido, cumple puntualmente, lo que al parecer
no es muy del agrado local, lo que, por otra parte, no inquieta al súper
delegado sabiendo el respaldo que tiene en Bucareli y en Los Pinos.
Se mascan pero no se tragan. Así podría definirse la relación del
poderoso delegado con los gobernantes locales; es una relación sólo
institucional, pero nada más. Pero se sabe que acá sí hay preocupación por
llevar las mejores relaciones con él sabiendo el relevante papel que juega y lo
determinante que puede ser una opinión suya en el centro, lo que ha provocado, por
ejemplo, según va trascendiendo luego información interna, que el procurador
Luis Ángel Bravo Contreras haya sufrido fuertes jalones de oreja porque en
casos especiales no le ha enviado toda la información y en forma oportuna para
que él mejor que nadie más sepa el verdadero fondo de las cosas e informe bien
a México.
Pero no obstante todo el poder del que está investido, Amador Leal, a
estas alturas, conoce bien ya el tamaño y la complejidad del estado y una de
sus últimas preocupaciones, que se sepa, es contar con buenos y efectivos
operadores locales que lo ayuden a tejer las relaciones con los actores
políticos de la aldea, incluidos los presidentes municipales. Ayer quedó
demostrado que le urgen.
Yo no me atrevería ni siquiera a pensar que alguien de Palacio de
Gobierno le jugó las contras y ordenó a los alcaldes que no fueran a la
reunión; no, sabiendo la preocupación que hay del titular por armonizar con él.
Lo que puede caber es pensar que los alcaldes no lo conocen, no saben quién es,
la gran representación que tiene y lo que podría ayudarles con los demás
delegados, a quienes coordina y de alguna forma dependen de él, pues todos los
que funcionan en el estado tuvieron que pasar por la aceptación del titular de
la Segob, Osorio Chong.
¿O acaso Amador pidió apoyo a la Secretaría de Gobierno y le fallaron?
¿O al diputado local del distrito y tampoco hubo respuesta? ¿O le solicitó al
alcalde anfitrión que invitara a sus colegas y ya vio la fuerza y el poder de
convocatoria que tiene? ¿Es que a quien puso a convocar y a operar desde Xalapa
para la reunión no supo cómo hacerlo? Al final prácticamente se quedaron solos
los delegados, fue una reunión que se pudo haber realizado en Xalapa sin
necesidad de ir a gastar, claro, a menos que hubieran querido ir a conocer
Orizaba y el bello e histórico edificio que fue palacio municipal, conocido
como el Palacio de Hierro (ese edificio fue diseñado nada y nada menos que por
el famoso ingeniero francés Gustavo Eiffel –¿dirá algo el apellido?–,
construido en Europa a finales del siglo XIX, traído en partes y armado en
Orizaba, y está catalogado como el único palacio metálico Art Nouveau en el
mundo y el máximo exponente de esa corriente en México).
Algo y alguien falló. ¿Tomarán cartas en el asunto en Palacio de
Gobierno y harán una reprimenda a los presidentes municipales que no asistieron
o que ni siquiera enviaron a un representante aunque uno que otro sí? ¿Es que
los propios alcaldes, primera autoridad en su municipio, ya no creen en nada ni
en nadie del estado, pensaron que se trataba de un rollo más y por eso no
asistieron? Por lo pronto, don Alberto conoció una realidad más de Veracruz: el
desinterés de los presidentes municipales por las reuniones de trabajo
oficiales. ¿También lo reportará a México?
P.D. Me dicen que sí, que Sabás Huesca Rebolledo, excoordinador general
de Comunicación Social del Gobierno del Estado, está operando asuntos de prensa
para el súper delegado de la Segob, aunque al parecer se maneja con bajo
perfil. He topado con él en alguna ocasión en un restaurante, o sea, sí está en
Xalapa. Seguramente le será de mucha ayuda al funcionario federal, es un buen
elemento.
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