Prosa aprisa
Pobreza del aparato legal oficial
Arturo Reyes Isidoro
El pasado miércoles 1 de octubre comenté en “Prosa aprisa” (“¿Palo
contra la Ley del IPE?”): La resolución de la Corte,
por lo demás, habrá de desvelarle al gobernador si está en buenas manos en
materia jurídica y si puede confiar plenamente en su oficina legal, pues ya
acabamos de ver la metida de pata que andaban dando con la iniciativa de nueva
Ley de Tránsito y Seguridad Vial que le dieron al diputado Adolfo Ramírez Arana
para que la presentara como suya. Con la del IPE, el golpe, si lo llega a
haber, no será para ellos, sin para la imagen del Ejecutivo.
Al día siguiente volví al tema (“Ayer la cosa estaba “que ardía”): Que
ayer en Xalapa, allá “adentro”, la cosa estaba “que ardía” por el asunto de la
nueva Ley del IPE. ¿Si fuera cierto, debido a qué?
Si es cierto “que ardía”, podría haber habido razón para ello: hasta el
alumno más chafa de cualquier Facultad de Derecho de la peor universidad patito
sabe que cualquier informe que requiera la Suprema Corte de Justicia de la
Nación en abono de un caso, los documentos deben ir certificados, ¡lo que
ignoraba la Dirección de Servicios Jurídicos del Congreso local!
El viernes pasado, el columnista Raymundo Jiménez hizo público que el
ministro José Ramón Cossío Díaz emitió un requerimiento el pasado 23 de
septiembre imponiendo una multa al Poder Legislativo de Veracruz por no haber
acompañado un informe que se le pidió sobre la nueva Ley del IPE con copia
certificada de los antecedentes legislativos de las normas impugnadas por la
Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que promovió una acción de
inconstitucionalidad contra cuatro artículos de la nueva Ley.
Ya se puede imaginar uno el impacto negativo que debió haber causado
tan elemental falla legal en el ánimo del ministro Cossío Díaz, quien lleva la
denuncia y habrá de resolver sobre el caso. Debió haber pensando para sus
adentros: si cosa tan sencilla no la saben hacer, cuantimás van a presentar una
iniciativa de Ley bien hecha. Desde ahí el jurista pudo haber quedado ya
predispuesto sobre el sentido que llevara su resolución.
Quien pagó el pato fue la diputada presidenta de la Mesa Directiva del
Congreso, Anilú Ingram Vallines, a quien multó la Suprema Corte de Justicia de
la Nación y a causa de ello dejó ya un manchón en su expediente personal,
sanción ante la cual con toda honestidad ella salió a dar la cara aunque no
titubeó en responsabilizar a la Dirección de Servicios Jurídicos de la
Legislatura.
La reacción de Anilú me gustó, no se anduvo por las ramas y no le dio
vueltas al asunto: “Este tipo de cosas no deben
suceder. Yo no voy a minimizar el tema, pero son procedimientos del área
jurídica y ya se llamó la atención para que no vuelva a suceder y así va a
ser”. Señaló directamente a titular del área jurídica, Vito Lozano.
Si hubo encabronamiento “adentro” había razón para ello. Toda la razón.
Porque los 2,691.60 pesos que importa la multa es lo de menos, es una cantidad
irrisoria para lo que ganan los diputados. Lo grave, muy grave, es que exhibió
ante al máximo tribunal de impartición de justicia del país la pobreza del
aparato legal de uno de los tres poderes del Gobierno de Veracruz: el
legislativo, ¡el responsable de hacer las leyes!
Pero, de paso, exhibió el pobre nivel de los egresados de la Facultad
de Derecho de la Universidad Veracruzana (me dicen que el señalado estudió ahí)
y, en general –y estoy seguro que no exagero–, al sistema legal-político del
estado.
Esta pobreza legal, descuido y ligereza con que se está actuando en la actual
Legislatura del estado lo corroboró la actuación del diputado local Adolfo
Ramírez Arana, quien presentó una iniciativa de Ley, supuestamente de su
autoría, de Tránsito y Seguridad Vial, que apenas conocerse su contenido casi
incendia al estado pues coartaba el derecho de manifestación pública, ante lo
cual dio marcha atrás diciendo primero que era sólo una palabra que había que
cambiar para luego terminar anunciando que le suprimiría cinco artículos, todos
relacionados con el derecho a manifestarse.
No hay certeza en lo que se hace, pues no se revisa, no se sopesa, no
se miden los alcances y consecuencias, no se sustenta debidamente, acaso no se
sabe ni lo que se está proponiendo, y entonces queda un retacerío y vienen los
parches, los remiendos, los borrones y manchas… y las justificaciones para lo
que no tiene justificación.
¿Qué pasa? ¿Es que acaso ya no hay buenos juristas en el estado,
capaces de hacer bien las cosas y de no exponer a la crítica al gobernador y a
los responsables de la conducción del Congreso? Ya se está viendo el costo de
poner a recomendados y no a verdaderos conocedores de la mecánica legal.
Lo más sorprendente es que tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo
los jefes de las áreas jurídicas siguen tan campantes, como si nada. Allá
“adentro”, por lo que se ve, tampoco pasa nada. En parte, ahí está la
explicación porque el estado está como está. Ahora sí, cobra vigencia aquel
viejo dicho de que en Xalapa todos son licenciados mientras no demuestren un
modo honesto de vivir, porque son un fraude y, lo peor, nos cuestan a nosotros.
Ya se ve. El gobernador no necesita de enemigos. Con los que tiene
adentro son suficientes. Y una vez más queda demostrado: la prensa no tiene
ninguna culpa, sólo informa y comenta.
Alentadora cantera
Terminó ayer el Hay Festival Xalapa 2014. Sin duda fue todo un éxito.
No puedo dejar de destacar la excelente organización del área de prensa y lo
bien que estuvieron las conferencias de prensa. Susana Herrera, Sofía Villegas,
Magaly Gamboa y Arissa Huerta merecen una felicitación. A propósito, ¡qué
generación de nuevos periodistas vienen atrás de nosotros! Es un semillero
prometedor que ojalá y no se pierda en el camino, le decía en corto a Noemí
Valdez de Notiver. En su gran mayoría
quienes cubrieron las conferencias fueron jovencitas reporteras y fotógrafas bien
preparadas, informadas, que llevaban bien precisas las preguntas que iban a
hacer, al igual que los pocos reporteros y fotógrafos jóvenes varones. Es alentadora la cantera y me
da mucho gusto como viejo reportero que sigo siendo.
Como también veo bastante bien el trabajo que hace Uriel Rodríguez
Velázquez en Prensa del PRI estatal. Este joven se quedó interinamente al
frente del changarro ahora que se fue Emilio Cárdenas a Prensa del Gobierno del
Estado. Uriel estuvo con Vicky Hernández en Prensa del Ayuntamiento de Xalapa y
terminó también como jefe interino del área con Elizabeth Morales García. Qué
bueno que Elí le dio la nueva oportunidad y que alienta también el crecimiento
de nuevos valores; qué bueno que apuesta por los jóvenes.
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