Prosa aprisa
Entregó Peña medalla a Lalo Andrade
Arturo Reyes Isidoro
En efecto, anoche debió haber regresado al estado el gobernador Javier
Duarte de Ochoa. Por la tarde ya volaba de regreso luego de “desahogar una
agenda de trabajo común previa al inicio de los XXII Juegos Centroamericanos y
del Caribe (JCC) 2014” con el viceministro de Asuntos Multilaterales de aquel
país, Carlos Arturo Morales, según un boletín de prensa oficial.
No se difundió acá, pero el director de Asuntos Jurídicos de la oficina
del gobernador Javier Duarte de Ochoa, Eduardo Andrade Sánchez, recibió el
viernes pasado de manos del presidente Enrique Peña Nieto la Medalla al Mérito
Legislativo “José María Morenos y Pavón”.
El reconocimiento lo obtuvo en el acto de clausura de la 5ª Asamblea
Plenaria de la Conferencia Permanente de Congresos Locales (COPECOL), que se
celebró en el Palacio Nacional, por haber sido promotor y artífice de la
creación de dicha Conferencia como un espacio de diálogo y de acercamiento
entre los legisladores locales de todo el país. Testigos fueron más de 500
diputados de todas las entidades y de todos los partidos políticos.
A Eduardo lo recuerdo adolescente ya orador en la Escuela Secundaria y
de Bachilleres “Gral. Miguel Alemán” de Coatzacoalcos, luego jovencito locutor
en la XEZS donde inició una fructífera trayectoria que lo ha llevado a ser
diputado local, federal y senador, exitoso cronista deportivo en Televisa,
presidente de la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME), director de
Comunicación Social de la PGR, vocero del CEN del PRI, abogado general de la
UNAM, Procurador General de Justicia del Estado, presidente de la CONECOL y autor
de más de una docena de libros especializados sobre derecho electoral, derecho
constitucional, ciencia política e incluso sobre instrumentos jurídicos contra
el crimen organizado.
Aquí publiqué alguna vez que cuando el PRI perdió la Presidencia de la
República en el año 2000 fue el único que salió a dar la cara públicamente para
defender a su partido y es histórico el hecho de que prácticamente se metió por
la fuerza al estudio de Televisa donde Joaquín López Dóriga presidía un panel
resaltando el triunfo del PAN sin haber invitado a ningún priista para que
diera su opinión, pidiendo derecho a participar, hecho que su partido nunca le
ha reconocido.
Pero al menos un colaborador del gobernador Javier Duarte de Ochoa da
buena nota y se le debe reconocer.
A propósito de la CONECOL, de
los recuerdos de mi niñez, al iniciar la segunda mitad del siglo XX, una
estampa que se me quedó grabada es la del provinciano que para presumirle a
todo el mundo que había ido a la ciudad de México, lo primero que hacía al
regresar al pueblo era reunir en torno suyo a los familiares, vecinos o amigos
y mostrarles una fotografía, en blanco y negro (entonces no se inventaba la
fotografía a color), en donde se le veía en el Cerro del Tepeyac, al lado de la
antigua Basílica de Guadalupe, posando junto o encima de un caballito de
cartón, con sarape de fondo. Y es que entonces, para todo provinciano casi era
obligación ir a conocer y a postrarse ante la tilma de Juan Diego, ahora San
Juan Diego, y ya ni se diga de la
Morenita del Tepeyac, la Virgen de Guadalupe.
Era un México pintoresco, al que le cantaban Jorge Negrete y Pedro
Infante, a quienes escuchábamos a través de la XEW en radio de bulbos, cuando
no imaginábamos que iban a existir la televisión y todo lo que hoy conocemos de
aparatos digitales; un México al que dejaba boquiabierto la Tongolele y Rosa
Carmina, rumberas antecedente de las encueratrices de después; al que hacía reír
Cantinflas, Tin Tan y Viruta y Capulina; al que deleitaba con sus falsetes
Miguel Aceves Mejía; al que entretenía en sus películas Luis Aguilar; al que
causaba admiración Miroslava, María Félix y Dolores del Río; cuando el sitio
turístico por excelencia era Xochimilco con sus chalupas o trajineras, y la
prenda de moda eran los rebosos, hermosos por cierto.
Apenas iniciaba el servicio de ADO en unos autobusitos “chatos” (hasta
que llegaron no los conocíamos en México, pues todos los camiones de pasajeros
tenían “trompa”) que eran la admiración de todos. Yo recuerdo que incluso quien
tenía la oportunidad de subirse a uno de ellos se sentía y en realidad era un
privilegiado. Hasta entonces era la primera vez que se conocía el servicio de
autobuses de primera y era una verdadera novedad que el autobús no hiciera
parada sino hasta que llegaba a la terminal (a diferencia de los de “segunda”
que lo hacían donde quiera), e incluso estaba prohibido que se abrieran las
ventanillas.
Decía yo, los provincianos de entonces, cuando regresaban de la capital
del país, para que “todo mundo” los viera en su pueblo, se exponían a que les
llamara la atención el conductor pero abrían la ventanilla y sacaban la cabeza
con la intención de que alguien los reconociera y fuera a platicar.
Pero todo esto me lo hizo recordar, como aquel pedazo de magdalena
mojado en té hace aflorar los recuerdos a Marcel Proust que le alcanzan para
escribir siete partes, siete libros, de su famosa obra En busca del tiempo perdido, un boletín de prensa que emitió la
Legislatura el pasado viernes 24, que dio cuenta que algunos diputados locales
fueron a la ciudad de México al congreso de la CONECOL y antes de regresar se
tomaron “la foto del recuerdo” teniendo como fondo el Palacio de Bellas Artes.
Como buenos provincianos, ahí se ven, con cara de asustados, los diputados Alfredo Gándara Andrade, Antonino Bazxi
Mata, María del Carmen Pontón Villa, Carlos Ernesto Hernández Hernández, Víctor
Román Jiménez Rodríguez, Jorge Vera Hernández, Octavio Pérez Garay, Leandro
Rafael García Bringas, Ignacio Enrique Valencia Morales y Gabriela Arango Gibb.
En el boletín se dice que es la “foto oficial” con todos sus homólogos del
país, pero no, no es un foto de grupo, se les ve sólo a ellos.
Mejor se hubieran hecho fotografiar en
el Cerro del Tepeyac, o en Xochimilco arriba de una chalupa, o ya de perdida
ante la fachada de lo que queda del Teatro Blanquita, para demostrarnos que
fueron a la capirucha, se hubieran puesto un sombrero de charro, ellos con un
sarape al hombro, ellas con su rebozo, y si hubiera sido posible con unos
nopales sobre la cabeza como adorno. Qué provincianos nuestros diputados. Quizá
eso refleja porqué el nivel de la actual Legislatura. A ellos los lleva, en
camioneta especial, un chofer que conoce la ciudad de México, pero creo que son
de los que si van solos, se pierden. ¡Ay México de mis recuerdos! Si supieras
que te honran todavía unos diputados locales veracruzanos pintorescos.
Detalle
El domingo, dos alcaldes, expresamente
invitados, acompañaron al senador José Francisco Yunes Zorrilla a su encuentro
con los periodistas en su conferencia de prensa en el World Trade Center: el de
Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, y el de Banderilla, Esteban Acosta Lagunes.
¿Américo posible próximo Secretario de Gobierno? A Pepe nunca se le despegaron
sus fieles y eficaces colaboradores, Pablo González Madrazo, su secretario particular,
y José “Pepe” Benítez Bretón, su hombre de confianza y logística, actualmente
subdirector Operativo del DIF Municipal de Xalapa.
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