Prosa aprisa
Gina,
del té de tila al de manzanilla con anis
Arturo Reyes Isidoro
La escuché tranquila aunque acaso emocionada, quizá
incluso contenta como una niña que sabe que va a recibir juguete nuevo. Gina
Domínguez Colío estaba llegando ayer temprano a la ciudad de México, me dijo
cuando me llamó. La felicité por su inminente nuevo nombramiento como
presidenta de la Fundación Colosio Veracruz.
De entrada, con ello queda totalmente descartado que
podría regresar a la Coordinación General de Comunicación Social, como se llegó
a especular. Deja el primer círculo del gobernador Javier Duarte Ochoa en el
que se mantuvo como coordinadora de Comunicación Social y luego, hasta ahora,
como secretaria Técnica del ejecutivo.
Me dio la impresión de que tiene más idea de lo que
hay que hacer en ese organismo que la actual titular, que quedó como interina a
la salida de Fernando García Sánchez. Incluso me platicó que ya comenzó a
reactivar contactos personales. Para esta tarea le va a servir la experiencia
que le dejó su paso por aquella organización de la que formó parte, Transición
a la Democracia, que encabezaba Alberto Domingo Martínez Reséndiz, hoy en la
Subsecretaría de Gobierno.
Gina sale del primer círculo del gobernador, pero no
se aleja de él; al contrario –pienso yo–, su misión es instrumentar la plataforma
política-electoral que sustentará la oferta de los candidatos a diputados
federales veracruzanos del PRI para 2015, si bien con lineamientos precisos de
la dirigencia nacional por tratarse de una elección federal, pero seguramente
con un toque duartista por la responsabilidad que recae en la conducción local.
Su llegada va de acuerdo con la moda de dar más
oportunidad de participación y conducción a las mujeres, aunque no será la
primer fémina que llegue al cargo, pues anteriormente presidieron la Fundación
Mireya Toto Gutiérrez, hoy presidenta de la Comisión Especial de Atención a
Víctimas del Delito, y Alicia González
Cerecedo, exdiputada y actual activista a favor de la causa de Héctor Yunes
Landa (la actual, Denisse Uribe Obregón en realidad es secretaria general
encargada de la presidencia).
Cuándo será la asunción de Gina, hasta ayer no había
fecha precisa, pero será en el transcurso de la quincena que corre cuando se
celebre la asamblea a que obligan los estatutos y de inmediato se tendrá que
poner a trabajar, de ya, porque el proceso electoral ya comenzó formalmente y
la plataforma electoral tiene que construirse y registrarse ante el órgano
electoral, pues es un paso previo legal para el registro de candidatos, con lo
que se cumple con aquel postulado de don Jesús Reyes Heroles de primero el
programa y luego el hombre.
Si bien Gina nunca estuvo en la banca ni en la
congeladora, indudablemente su nivel y su poder bajaron a su salida de
Comunicación Social y, qué curioso, en vísperas del Día de Muertos revive –o la
reviven– para saltar de nuevo al primer plano, ganándole por ahora la partida a
su sucesor Alberto Silva Ramos, quien ni siquiera pudo desaparecer la cosa esa
que se llama Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas,
menos desaparecer las huellas de su antecesora.
Por lo demás, en su nueva tarea, la exvocera ya no
tendrá que tomar té de tila, si acaso de manzanilla con anis para la buena
digestión después de la comida, pues su nuevo trabajo será totalmente de
escritorio y sin la presión de los medios.
Ahora sí,
iniciaron los Centroamericanos
El encendido, ayer, del llamado Fuego Nuevo (el Fuego
Amigo, ése desde hace mucho inició), de hecho dio inicio, ahora sí, a los Juegos
Centroamericanos y del Caribe que se desarrollarán en el estado el próximo mes.
La ceremonia se celebró en zona arqueológica de
Teotihuacan, en donde a Javier Duarte lo acompañó su homólogo del Estado de
México, Eruviel Ávila. No hubiera estado mal que para tener contentos a los
dioses y que todo salga bien, hubieran sacrificado también, pero en serio, a
dos que tres de los secretarios de despacho que no la hacen (piense usted en
quiénes tendrían mayor merecimiento para que los eliminaran).
Nuevamente, se desea que todo salga bien, por la imagen de Veracruz. La ceremonia
de ayer equivale al disparo con el que se inicia una carrera. Arrancó la fiesta
deportiva. Hoy pocos recuerdan que en 1968 la antorcha olímpica, que había sido
encendida en Grecia, entró por el puerto
de Veracruz.
En ese entonces la antorcha llegó en buque frente a
las costas y desde una buena distancia nadadores la trajeron a tierra firme. El
puerto se volcó a presenciar aquel hecho histórico. Ahora, el fuego llegará por
tierra y ojalá y los porteños, que se pintan solos para el jelengue, repitan
aquél entusiasmo, aunque mucho contará la organización y las facilidades que
den las autoridades.
En grandes
ligas
Al inicio de la administración hice crítica al
secretario de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado, Erik Juan Antonio
Porres Blesa. Dije que, a mi juicio, se entretenía demasiado en empresas
menores cuando que debía andar en las grandes ligas de las inversiones dado el
gran potencial de Veracruz.
A medida que ha ido pasando el tiempo he estado
siguiendo cómo, ahora sí, se mueve ya en la gran carpa de los inversionistas, y
ahora mismo debe estar desempacando de su regreso de China, donde encabezó una
misión veracruzana de pequeñas y mediadas empresas y de promoción de productos
veracruzanos.
El cordobés raya a veces en la discreción o en el bajo
perfil mediático, pero, sin duda, está haciendo buen papel, según los
testimonios que observa o conoce uno cuando visita su oficina. Acaso por eso es
de los secretarios de despacho que se mantiene en su cargo y acaso será de los
contados que concluirá el sexenio al lado de Javier Duarte de Ochoa.
Abren obras a
la inversión privada
Ayer en el Congreso local, a mi juicio, se perdieron
los señores diputados en la discusión sobre el formato de las comparencias de
los secretarios de despacho para glosar el Informe de Gobierno. A mi parecer,
lo grueso estuvo en la aprobación de la inversión privada en las obras y
servicios públicos.
La medida, en lo inmediato, puede tener el efecto de
calmar a los empresarios constructores que se quejan de que no les pagan un
adeudo millonario que les deben desde el sexenio pasado; me extraña que ningún
diputado alegó que se privatiza el Gobierno. Si la concesión que se haga, esto
es, si la sustitución de la inversión pública por la privada nos va a costar,
está cañón. ¿Cómo ocurriría? Que el gobierno deje que hagan carreteras o
puentes y cobren por pasar para recuperar su inversión. El tema da para más, ya
lo comentaremos.
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