Prosa aprisa
Peña le bajó volumen a Osorio Chong
Arturo Reyes Isidoro
Comparto los calificativos con los que Fidel Herrera
Beltrán calificó a su hermano Moisés, quien falleció ayer. En su cuenta de
Twitter el exgobernador escribió: “A las 11:40 am falleció un gran ser humano;
leal, generoso, honrado y brillante, Moisés mi hermano”. Era, además, discreto,
tranquilo, respetuoso y amistoso. Descanse en paz. A toda la familia Herrera
Beltrán, mis condolencias.
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Apenas el 21 de marzo pasado había abierto sus puertas El Heraldo de Córdoba. Ayer, otro diario
de esa ciudad, El Buen Tono, dio
cuenta de que bajó sus cortinas, que el viernes se dejó de imprimir y que la
versión que se da sobre el motivo que propició el cierre es que se separaron
los socios. Quedaron en la calle varios trabajadores. La crisis económica
también golpea fuerte a los medios.
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La fotografía que publicó ayer el diario español El País muestra a Salman Rushdie
saliendo de un elevador del hotel en el que se le hospedó en Xalapa, en donde
lo entrevistó Pablo de Llano sobre el fenómeno islámico. Se menciona que fue el
“invitado estrella” del Hay Festival y se repite el nombre de Xalapa. Ya se ve
los efectos positivos que para la imagen de la capital del estado tiene una
festividad cultural como la que se acaba de celebrar, no obstante que poco o
casi nada se le promocionó como se hace con La Candelaria, Cumbre Tajín, el
Carnaval de Veracruz e incluso, ahora, los Juegos Centroamericanos. Claro, eso
sí, todos quisieron salir en la foto con Rushdie.
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Se publicó ayer en
la columna “Se dice en La grilla”, de Milenio Tamaulipas: “Que los descifradores de
mensajes políticos del norte de Veracruz, aseguran que el gobernador del estado Javier Duarte de Ochoa,
literalmente sacó de la competencia por la diputación federal al alcalde de
Pánuco Ricardo García Escalante durante su discurso del pasado viernes
en donde estuvo el gobernador de San Luis Potosí Fernando Toranzo y el secretario de agricultura
federal, Enrique Martínez.
Y es que Duarte, luego de saludarlo de manera muy amistosa y agradecerle su
hospitalidad de presidente municipal dijo a su ‘amigo y aliado, a quien desde
aquí le refrendo todo mi apoyo’, para enseguida continuar diciéndole que tiene
todo su respaldo, pero ‘para que continúe desarrollando esta gran gestión al frente
del Ayuntamiento de Pánuco’, lo que fue tomado como un puntual descarte”. Suena
lógico. A ese distrito irá una mujer como candidata.
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El estilo de gobernar de Enrique Peña Nieto. No permite
que nadie de su gabinete le robe cámara, que se cree la percepción de que alguno
de sus colaboradores comienza a repuntar o que toma delantera rumbo a la grande
en 2018 y equilibra que todos vayan parejo.
La nota política de la semana pasada, posiblemente del mes y tal vez de
los dos primeros años del actual gobierno federal la protagonizó el miércoles pasado
el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
A propios y extraños sorprendió que, en mangas de camisa, haya salido a
escuchar y a atender el reclamo de los estudiantes del Instituto Politécnico
Nacional que rechazaban, entre otras cosas, un nuevo plan de estudios y la
permanencia de la directora de la institución.
La inconformidad había ido creciendo y el miércoles 1 de octubre eran
ya 50 mil los jóvenes que habían tomado las calles de la ciudad de México y
llegado a la Secretaría de Gobernación pidiendo ser escuchados y atendidos en
su reclamo.
Aunque en un principio salió a atenderlos el subsecretario de
Gobernación, Luis Enrique Miranda Nava, acaso el amigo personal más cercano al
presidente, los estudiantes exigieron a gritos que fuera Osorio Chong quien
saliera. Y que sale.
No se sabe si el ex gobernador de Hidalgo lo hizo por su cuenta
dispuesto a afrontar cualquier riesgo y costo, o si consultó primero a Peña
Nieto; si pensó que era su obligación y su deber desactivarle un conflicto al
presidente sin avisarle.
Para su fortuna, los jóvenes se portaron a la altura y ese miércoles,
como un torero en el mejor día de su vida, salió en hombros con el
reconocimiento general, y al día siguiente fue la figura del día en los medios
del país pero también acaparó los reflectores de la prensa internacional.
Hubo quienes se atrevieron a afirmar que ese día se decidió ya el
relevo presidencial para 2018, lo que tal vez sería muy temprano para
afirmarlo, pero es indudable que en la competencia que se ha iniciado ya le
sacó un buen tanto al secretario de Hacienda, Luis Videgaray.
Lo novedoso fue que se comprometió a dar respuesta al pliego petitorio
de los jóvenes para el día 3, o sea el viernes, en el mismo lugar y con hora
determinada, lo que nunca había ocurrido en la historia del país.
La acción del hidalguense resaltó más porque se dio en la víspera de la
conmemoración del 2 de octubre de 1968, cuando el gobierno de Gustavo Díaz
Ordaz reprimió y mató a cientos de jóvenes estudiantes que demandaban diálogo
con el gobierno.
Así, de paso, la actitud de Osorio Chong sirvió no sólo para desactivar
la que hubiera sido una gran protesta el jueves 2, sino para establecer un
parangón con aquélla fatídica fecha del siglo pasado y para fortalecer la
imagen del gobierno de Peña Nieto ante la opinión pública.
Pero a todos nos había quedado claro que el secretario de Gobernación
tendría que consultar con el presidente la solución que daría a los
manifestantes y que sólo había que esperar su reaparición el viernes; era el
hombre del momento y había que dejarlo que diera la estocada final cuando ya
había cortado orejas y el rabo.
¿Y qué pasó? Que al día siguiente, el 2 de octubre, la presidencia
difundió imágenes –fotos y vídeo– mostrando a Peña Nieto en reunión con los
secretarios de Gobernación, de la SEP, de Hacienda y con el jefe de la Oficina
de la Presidencia, y se informó que analizaban la solución a las demandas
estudiantiles.
Creo que teníamos claro que no se decidiría nada sin su aprobación,
pero es indudable que el mexiquense quiso remarcar que sólo sus chicharrones
truenan, esto es, que el mérito era de él y que en su gobierno no se hace nada
si él no lo decide; que en cualquier partida de pastel él reparte a su gusto y
hasta donde quiera.
De paso, a mi juicio, quiso equilibrar la percepción de que nadie puede
ir adelante o tomar ventaja en la carrera presidencial porque él es quien
suelta el hilo, por lo que creo que la reunión tuvo el efecto de poner en el
mismo plano y en el mismo nivel tanto a Osorio Chong como a Videgaray; como que Peña quiso decir ellos son mis
empleados, que no se les olvide.
El viernes salió el hidalguense a anunciar la respuesta pero creo que
ya no tuvo el mismo impacto, además porque había pasado la novedad. Peña Nieto
le había bajado ya volumen a Osorio Chong.
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