Prosa
aprisa
PRI, para
rato
Arturo Reyes Isidoro
El pasado 24 de septiembre, Juan Ignacio Zavala anunció su renuncia al
PAN. Ex vocero del Comité Ejecutivo Nacional de su partido y ex estratega de
las campañas presidenciales de 2000 y 2006, en entrevista con Ciro Gómez Leyva
en Radio Fórmula reconoció que el PAN pasa por un periodo de decadencia y que
le tomará unos 18 años regresar a la Presidencia de la República.
El optimismo del cuñado del ex presidente Felipe Calderón acorta la
fecha para ver cumplido ese deseo a sólo dentro de tres sexenios, concluido el
de Enrique Peña Nieto. Estaríamos hablando para el año 2030. Es muy poco tiempo
si se recuerda que en el siglo pasado el PRI tardó en perder la presidencia de
la república 71 años. Ahora, le da un sexenio más al tiempo en el que su ahora
ya ex partido, el PAN, tardó, a su vez, en perder el poder presidencial que
ganó en el año 2000: sólo 12 años.
Muy por el contrario, el cineasta mexicano Luis Estrada no comparte ese
optimismo: para él el PRI volvió para quedarse, según dijo en una entrevista
para el diario español El País, según se publicó el jueves 25, un día después
de la declaración de Zavala.
El director de La ley de Herodes
y de El Infierno dio la entrevista
con motivo del estreno de su nueva película La
dictadura perfecta, que va en la línea crítica satírica del sistema
político priista mexicano. “¿Por qué hizo esta película en 2014?”, se le
preguntó. Su respuesta fue: “Sabía que me iba a tocar el momento en el que el
PRI regresara, pero estoy dolorosamente seguro de que no me tocará ver cuándo
se vuelvan a ir. Han vuelto para quedarse. Todo lo que han hecho desde su
retorno es para consolidar la promesa que hizo Juan Vargas al final de la Ley de Herodes: ‘el reto del partido por
el bien del país es estar en el poder por siempre y para siempre y un día más”.
He ahí dos puntos de vista de dos actores de la vida pública del país,
la de un ex militante político que se dedicará a la consultoría en comunicación
y política y la de un cineasta que ha retratado con una amarga sátira al México
político contemporáneo.
Se antoja la pregunta: ¿usted, con cuál de los dos coincide?
Doy mi punto de vista personal con base en mi experiencia de haber
trabajado adentro del sistema político mexicano priista, tanto en el partido
como en el gobierno: coincido con Estrada.
Yo también soy de los que puede decir ya, con toda seguridad, que no
voy a ver de nuevo cuando el PRI pierda la presidencia, con lo que quiero decir
que se equivoca Zavala pues el tricolor
en un sistema partidista hecho para cambiar como camaleón y para adaptarse a
las cambiantes circunstancias del país, y por lo tanto para mantener su
vigencia por tiempo indefinido si sus dirigentes y sus militantes en el
gobierno hacen las cosas bien, con lo que no me refiero a hacer el bien, sino
hacer bien lo que el priismo sabe hacer bien, esto es, mantener y mantenerse en
el poder por medio de los mecanismos legales e ilegales, democráticos y no,
siempre y cuando tenga contentos a los ciudadanos y no abuse del excesivo poder
que sabe concentrar.
Los priistas ya aprendieron la lección en el año 2000 cuando perdieron
por primera vez la presidencia aunque no el poder en forma total –ahora, a la
distancia se puede afirmar ya–, pues el que les quedó lo supieron conservar bien
en tanto se rehicieron, se reagruparon y rearmaron su estrategia para recuperar
lo que perdieron y regresar en plan grande, como lo están ahora, sin visos de
que los mexicanos les piensen dar la espalda de nuevo, no por ahora ni en el
corto plazo.
Pero, hay que ser justos también, se están consolidando con la forma de
gobernar de Enrique Peña Nieto, con resultados y reformas que estuvieron al
alcance de la mano de los panistas durante doce años, que no hicieron ni
aprovecharon y que ahora sirven para que los mexicanos contrasten y afirmen en
la calle: prefiero a los rateros que saben hacer las cosas y reparten a los
rateros e ineficientes que además no dan nada.
Los últimos acontecimientos en el país y la actuación del gobierno
priista del mexiquense abonarían a la percepción de Estrada: la detención y
consignación de soldados que fusilaron a un grupo de jóvenes presuntamente
aspirantes a sicarios y el diálogo con jóvenes estudiantes en lugar del garrote
contra ellos además del ofrecimiento de solución a sus demandas que se ofreció
dar este viernes, sobre todo esto último, han hecho coincidir por primera vez
en muchos años, en forma aprobatoria, las voces más disímbolas que hacen
opinión pública a través de los medios, y a los políticos de izquierda, centro
y derecha.
En el trasfondo del caso de los militares, fue un triunfo del
periodismo joven de investigación, pero que el gobierno de Peña no acalló ni
trato de desmentir, sino que, por el contrario, aceptó las evidencias y ordenó
castigar, si bien no puede ignorarse el peso de la presión pública y de
organismos internacionales; y en el de los estudiantes, dejó buen sabor de boca
la respuesta a su protesta, máxime que se dio en vísperas del 2 de octubre, lo
que sirvió para contrastar con la cerrazón y represión del gobierno priista del
presidente Díaz Ordaz, quien en lugar de diálogo lanzó las tanquetas y los
soldados a la calle para protagonizar una de las más tristes páginas de la
historia del país, pues se saldó con sangre de cientos de jóvenes que sólo querían
un país mejor.
Coincido con Estrada: el PRI regresó para quedarse, ¿cuánto tiempo?,
todo el que quiera, que siempre querrá todo el tiempo y un día más, como dice
Juan Vargas en La Ley de Herodes. Hay
que ir a ver ahora La dictadura perfecta.
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