Prosa
aprisa
El servicio
médico en la UV
Arturo
Reyes Isidoro
Buen detalle el de Javier Duarte
de Ochoa. Ayer, poco después de las 3 de la tarde, con una vigilancia muy
discreta, aparentemente solo, compraba en Chedraui de Plaza Ánimas. El
gobernador andaba con su carrito de compras como cualquier persona. Claro,
todos lo reconocían y lo saludaban y él respondía. Eso, sin duda, lo acerca a
la gente.
En este espacio comenté hoy hace
una semana (“Enfermarse en fin de semana”) los problemas que pasamos los trabajadores
de la Universidad Veracruzana si enfermamos un fin de semana en la noche porque
no tenemos servicio médico disponible y las instituciones del sector salud
contratadas para atendernos no cumplen o no cumplen bien.
Ante el próximo cambio de rector,
el año que viene, en el interior de la comunidad universitaria bulle ya
inquietud y una de las cosas que se cuestionan es el servicio médico que se
presta.
Esta situación la refleja muy
bien un documento que vía correo electrónico circula entre el personal
académico. Lo firma el maestro Manuel Martínez Morales y lo titula “Autonomía y
nuevo rumbo para la Universidad Veracruzana”.
Luego de hacer una serie de
reflexiones sobre la forma en que se elije al rector y de la necesidad de
modificar muchas cosas para dar plena vigencia a la autonomía universitaria,
que comentaré en otra entrega, me centro en lo que apunta sobre el servicio
médico.
“Finalmente, quisiera mencionar otro tema que, a primera vista, parece
secundario pero que no lo es: el deterioro creciente en el servicio médico
proporcionado al personal académico.
“Este servicio médico es una excelente prestación con la que contamos
todos los académicos pero que –según entiendo- debido a las carencias
presupuestarias de la UV se ha decidido hacer ahorros en este rubro que a
muchos puede parecerles algo secundario.
“La verdad es que (y esto afecta más a quienes dependemos en forma
permanente del servicio médico para mantener nuestra salud y bienestar,
condiciones indispensables para llevar a cabo apropiadamente nuestro trabajo)
un buen número de médicos especialistas de primer nivel ha dejado de prestar
sus servicios por falta de pago oportuno.
“También puede mencionarse que en 95 por ciento de los casos los
medicamentos no son surtidos adecuadamente por la farmacia debido a que: 1. Hay
medicamentos que la universidad ya no costea (aún cuando sean esenciales en un
tratamiento); 2. No hay en existencia, para lo cual se expide un vale para que
quién sabe cuándo sea surtido (soy testigo que esto no me ocurre solamente a
mí, sino a casi todos los otros compañeros que están en fila); 3. El
medicamento recetado por el médico es sustituido por otro de laboratorios que
no tienen asegurada la calidad de la fórmula pero que son más baratos. Según me
comentó un prestigiado investigador en farmacología estos laboratorios
(¿patito?) no garantizan la bioabsorción
ni la biodisponibilidad del fármaco.
“Los empleados de la farmacia nos indican que esta es la política
marcada por la propia UV, supongo que para hacer ahorros, ¿a costa de nuestra
salud? Lo cual me lleva al escandaloso asunto del equipo de baloncesto
Halcones, pues ¿cómo es posible que se escatimen unos pesos para atender
nuestra salud y se derrochen recursos para mantener un equipo deportivo de
aparador, de espectáculo solamente, que no reditúa en absolutamente nada a las
funciones sustantivas de la UV?
“Según datos conocidos, el servicio médico tiene un costo anual (que
incluye todas las regiones) de 120 millones de pesos, en tanto que el
mantenimiento de los Halcones para la temporada 2012-2013 tendrá un costo de 56
millones de pesos que sirven para cubrir salarios a los jugadores que van de
220 mil a 260 mil pesos mensuales. El servicio médico excluye de su ‘cuadro
básico’ un medicamento para el control del glaucoma que tiene un costo de 500
pesos y otro para el control de la hipertensión que tiene un costo similar.
Creo que 50 millones de pesos contribuirían a mejorar sustancialmente el
servicio médico.
“Lo señalado nos hace ver la necesidad de someter también a discusión
la forma en que se decide el ejercicio del presupuesto universitario, que
requiere no sólo de transparencia sino de mecanismos (normados en una nueva
legislación universitaria) que permitan la asignación eficiente de recursos
teniendo como prioridad las funciones sustantivas de la universidad (la salud
de los académicos es una condición necesaria para ello)”.
En este contexto, el gobernador Javier Duarte de Ochoa anunció el
sábado que en breve firmará con el rector de la Universidad Veracruzana,
Raúl Arias Lovillo, un convenio para construir el Hospital Universitario para
la institución.
El gobernante señaló que la
principal institución que forma profesionistas para el sector salud es la UV y
que por eso dará todo su apoyo al proyecto.
En tratándose de asuntos de
salud, el anuncio es plausible a todas luces, aunque creo que a la comunidad
universitaria le hubiera gustado que se precisara si aparte de la función
formadora de profesionales de la salud, el nosocomio servirá también para que
ahí se brinde atención a todo el personal de la máxima Casa de Estudios.
Habrá que esperar la firma del
convenio y a que se especifique a quiénes estará dirigido, pues nada más
celebrarían los trabajadores universitarios que se les atendiera en un hospital
propio, adecuado y en forma oportuna, que se les devolviera la atención con
especialistas y que se contara con una farmacia bien surtida.
La comunidad académica seguramente estará pendiente y no tengo ninguna
duda que cuando se materialice, si en efecto fuera para atender a los
derechohabientes universitarios, éstos se lo reconocerían ampliamente. No hay nada más
valioso para nadie que la salud. El cordobés dejaría ahí, para la comunidad
universitaria, su impronta, su huella para siempre, algo que lo enaltecería
ante una comunidad exigente.
Algo que considero pertinente reconocer es que el servicio médico en
el módulo, el externo, el de cita previa y con horario determinado, es bueno.
Lamentablemente no es suficiente. Que la atención en las farmacias es buena, pero
cada vez se nos eliminan más medicamentos.
Por eso, algo que sí tenemos muy claro los trabajadores
universitarios, porque lo escucho a diario entre mis compañeros, es que entre
los Halcones y un buen y digno servicio médico para los trabajadores de la UV,
esto último.
De sociales… pero también de
política
Relajado, muy relajado,
compartiendo mesa con la mayoría de los diputados locales priistas observé la
noche del sábado al senador José Yunes Zorrilla en el Salón Texín en Coatepec.
Él fue testigo de Amalia Grisel, la hija del diputado Raymundo Saldaña Ramírez,
quien casó con el joven abogado Avilio Aguilar Huerta, hijo de la conocida
doctora xalapeña María Inés Huerta Argudín. Otros testigos fueron, de la
desposada el también diputado Américo Zúñiga Martínez, y del novio el ex
subsecretario de Gobierno Tomás Carrillo Sánchez. Entre el grupo estaba el
secretario de Desarrollo Social, Marcelo Montiel Montiel. Fueron muchas las
personas que se acercaron a saludar al peroteño y de no haber sido porque se trataba
de un evento social, cualquiera hubiera podido pensar que acababa de concluir
un mitin político y que la militancia hacía cola para acercársele a saludarlo.
De pie, Pepe atendió a todos, respetuoso y atento como es… Discretamente, con
un desayuno en un restaurante de la capital, un pequeño grupo de amigos y colaboradores
cercano festejó ayer al rector Raúl Arias Lovillo con motivo de su cumpleaños.
Casualmente me tocó pastel… Habla muy bien de él que trabajadores de la
institución le organizaron el pasado fin de semana una comida sorpresa al
director del DIF Estatal Juan Antonio Nemi Dib con motivo de su cumpleaños este
lunes. Eso se gana, porque hay otros jefes a los que sus trabajadores les
quisieran poner como regalo una bomba bajo su sillón.
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