Prosa aprisa
Las lecciones de viernes y domingo
Arturo Reyes Isidoro
Sucedió el viernes pasado. Dentro
de las actividades del Hay Festival Xalapa se presentaron en la sala chica
“Dagoberto Guillaumin” del Teatro del Estado los escritores Paco Ignacio Taibo
II y Elmer Mendoza, quienes conversaron con Martín Solares. Pero fue tanto el
interés por su presencia que la sala resultó insuficiente y se armó el lío
porque ante el lleno total los organizadores tampoco dejaban ingresar a la
prensa. Los jóvenes estudiantes alegaban que habían pagado su entrada y que
tenían derecho a participar. Sus maestros estaban con ellos, acompañándolos,
apoyándolos. Ante los alegatos de los organizadores por el tamaño de la sala,
reclamaban por qué entonces habían vendido boletos de más. Hubo empujones. La
prensa también protestaba. Los jóvenes gritaron entonces a Taibo para llamar la
atención y quejarse. El escritor paró la charla, que ya se había iniciado,
salió a hablar con los protestantes y con los organizadores del Festival. El
asunto se resolvió cambiando de sala, pasando la charla a la grande, a la
“Emilio Carballido”. Para esto ya habían llegado policías pero alguien
recomendó sensatamente que no se acercaran porque entonces aquello crearía un
verdadero problema que repercutiría en la imagen del Festival. También llegó
personal de gobierno para atender a la prensa y para resolver cualquier
problema de espacio. La sala grande estuvo hasta el tope. La charla estaba
programada para demorar una hora. Tardó dos. Ya en el transcurso de la plática,
en interacción con los jóvenes saltó el tema electoral pasado. Para nadie es un
secreto que Taibo II ha sido y es ferviente partidario de Andrés Manuel López
Obrador y de su corriente política. Hubo críticas al sistema y se habló de
estrategias sobre cómo enfrentar a los hombres en el poder. Se habló que hay
que organizarse. En fin, el interés nunca decayó. Taibo II se quedó a
autografiar libros y más libros, mucho tiempo, hasta que no quedó nadie
pendiente.
Pero el domingo por la noche, durante
la clausura del festival con Café Tacuba a la cabeza, en el parque Colón, miles
de jóvenes corearon consignas antipeña y brincaron para demostrar que ellos no
son Peña Nieto y están en línea con el movimiento #YoSoy132.
Lo sucedido deja varias lecturas.
Ahí quedó de manifiesto, una vez
más, el activismo político de muchos jóvenes xalapeños o que han venido a
Xalapa a estudiar. Su plena identificación con la corriente de izquierda, en
especial de López Obrador. El grado de conciencia que tienen de los problemas
del país. La demostración de que están bien informados. Su inconformidad,
incredulidad y desconfianza con los gobernantes que no provienen de su
corriente política. Su rebeldía, connatural a su condición de jóvenes. Que
jóvenes preparados, pensantes, con un buen nivel de enseñanza, optan por la
izquierda. Ahí se explica, una vez más, por qué en la pasada elección en la
capital del estado perdió el candidato a diputado federal del PRI por más de 30
mil votos y ganó el abandero de las izquierdas, y por qué perdió también el
candidato presidencial tricolor. Taibo II puso de manifiesto cómo a los jóvenes
hay que escucharlos y atenderlos, cómo dialogando con ellos se pueden
solucionar los problemas. La clase gobernante que se va y la que llega tiene que
cambiar muchas cosas y ofrecer resultados, recobrar la confianza y la
credibilidad si no quiere transitar entre protestas, desconfianza e
incredulidad y continuar perdiendo espacios y posiciones.
Esos jóvenes que estaban en el
Teatro del Estado ya son ciudadanos y con ellos se las tendrán que seguir
viendo en el futuro los gobernantes, pero, además, atrás de ellos están sus
maestros y sus padres que comparten sus inquietudes y su inconformidad. En el
PRI debieran tomar nota: para la elección electoral local y municipal para
2013, sus candidatos no la tendrán fácil en Xalapa. Tendrá que postular muy
buenos candidatos, que tengan limpia trayectoria y con ello aceptación
ciudadana. Toda esa corriente representada en el Teatro del Estado el viernes
pasado irá a votar en contra. Las autoridades municipales tienen que redoblar,
que triplicar, que multiplicar su trabajo y sus resultados, tapar baches,
arreglar el pavimento de calles y banquetas, incrementar la limpieza de la
ciudad, exigir todo el apoyo de las autoridades estatales para resolver los
problemas que originan las inundaciones, cuidar el alumbrado público, continuar
buscando solución al problema vial. Si no hay resultados, hechos, acciones
concretas, nada, creo yo, hará que se cambie esa intención del voto negativa.
Lo sucedido el viernes y el domingo ha sido ya un aviso a tiempo.
Hay quienes afirman que la
competencia real para el PRI en Xalapa es y será el PAN. Si el PRD postula a un
hombre o a una mujer, a ciudadanos como la señora Dulce María Dauzón de Méndez,
miembro de una vieja familia muy conocida en la capital, de una familia con
mucho arraigo y trabajadora, con limpia trayectoria y muchas amistades y
relaciones, el tricolor no la tendrá fácil. Ella puede capitalizar la inercia
electoral de 2012 y el empuje y la inconformidad anti sistema de los
jóvenes.
Pero, en general, la clase
política gobernante, del partido que sea, tiene que cambiar. La sociedad ya no
es la misma. Viene empujando duro, cada vez más, un nuevo tipo de ciudadano al
que ya no se engaña y al que se no se le puede seguir tratando con las mismas
prácticas políticas que sirvieron y dieron resultados para otra época, ya
superadas totalmente.
Dígalo si no lo que sucedió el
pasado 1 de octubre en Saltillo, Coahuila cuando al llegar a un acto que se
realizaría en la Secundaria Técnica Número 83, de pronto un adolescente de 14
años, identificado solo como Miguel Ángel, le gritó al gobernador Rubén
Moreira, quien se había acercado a saludarlos porque la mayoría le aplaudía:
“¡ratero, devuelvan el dinero!”, en clara alusión a la megadeuda que dejó su
hermano y antecesor Humberto Moreira. El gobernador se retiró ante la negativa
del chamaco a identificarse pero, lo de siempre, un guarura tomó por el cuello
al menor mientras que otro lo sujetaba del brazo y entonces sus demás
compañeros de tercero de secundaria empezaron a gritar que lo soltaran y una
mujer, no se supo si maestra o madre de familia o trabajadora, se interpuso
también y a los jaloneos logró que lo liberaran.
Los Miguel Ángel se multiplican
en el país. La sociedad, imparable, cada día es más exigente de sus derechos.
Ya hay una nueva generación de ciudadanos, la de los jóvenes, pero atrás de
ellos ya están formados para tomar su turno los adolescentes. El acceso a las
redes sociales los tiene al día. Saben si el funcionario cumple o no, si
engaña, si actúa con deshonestidad, si practica o permite la corrupción, la
impunidad. Los gobiernos tienen que cambiar, tienen que ser mejores,
transparentes, tienen que cumplir, ofrecer resultados, rendir cuentas. Si no lo
hacen así, en el pecado llevarán la penitencia.
Elizabeth Morales
En el lapso de unos cuantos días,
la presidenta municipal de Xalapa, Elizabeth Morales García, fue objeto de dos
reconocimientos fuera del estado. Primero en San Luis Potosí recibió el Premio
Nacional “Agenda desde lo local” otorgado por el Instituto Nacional para el
Federalismo y Desarrollo Municipal (Inafed) de la Secretaría de Gobernación. El
mérito: por los máximos estándares en calidad, eficacia, eficiencia, orden
administrativo, responsabilidad y buen gobierno, según se dijo. Luego, por la
construcción y rehabilitación del Corredor Cultural Carlos Fuentes el
Ayuntamiento ganó el primer lugar en la categoría “Calles como espacios
públicos” durante el
concurso Movilidad Amable "Caminando hacia el futuro", organizado por
el Centro de Transporte Sustentable Embarq México (CTS). Le quedan 14 meses
para ganarse el mejor reconocimiento: el de todos los xalapeños. Tiene todo
para lograrlo. Por el bien de la ciudad, ojalá y lo logre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario