Prosa aprisa
El anuncio más importante en dos años
Arturo Reyes Isidoro
Por la relevancia que cobró el
caso a nivel internacional, porque se convirtió en el máximo referente negativo
sobre el ejercicio de la libertad de prensa en el estado, el de anoche, a
juicio mío, el informe de que se esclareció el crimen de la periodista nuestra
compañera Regina Martínez y que se detuvo a uno de los dos responsables es el
anuncio más importante que ha hecho la administración de Javier Duarte de Ochoa
en lo que va de su gobierno, dos años.
La revelación hecha por el
procurador de Justicia, Felipe Amadeo Flores Espinosa, ocurre cuando el caso
resonaba nuevamente al cumplirse el pasado 27 de octubre seis meses de la
trágica muerte de quien fue una periodista distinguida y ejemplar por su
profesionalismo apuntalado en la ética.
En diversas ocasiones, en este
espacio, fui uno de los que condenó el proditorio asesinato y demandó que se
esclareciera el caso y se castigara al culpable o a los culpables. En
correspondencia con esa exigencia, hoy debo reconocer la eficacia de las
autoridades del estado para resolver el crimen.
La información dada a conocer
revela que se trató de un asesinato para robar, ajeno al ejercicio
periodístico, lo que termina por darle la razón a las autoridades ministeriales
de Veracruz, que desde un principio apuntaron a un crimen doméstico, frente a
la sospecha generalizada de que la colega había perdido la vida a causa de su
ejercicio profesional.
No hay que restar méritos. La
novedad noticiosa descarga al gobierno de Javier Duarte de Ochoa de todos los
comentarios negativos y de duda y sospecha respecto del caso y confirma en el
procurador Flores Espinosa a un funcionario eficaz, profesional y con
experiencia, lo que, sin duda, contribuyó al éxito para resolver el caso.
Por extensión, porque supe al
escucharla no hace mucho, de su relación amistosa y hasta de su simpatía con
algunos, de su respeto y de sus facilidades a compañeros reporteros de la
fuente policiaca cuando fue agente del Ministerio Público, también merece el
reconocimiento la directora de
Investigaciones Ministeriales de la Procuraduría, Consuelo Lagunas Jiménez.
El 20 de agosto pasado publiqué
en “Prosa aprisa” (“La credibilidad oficial, en duda”) que solo las buenas
acciones oficiales ayudarían a superar el reto de la credibilidad perdida así
como la confianza ciudadana y periodística, pues comenté cómo ante el anuncio
por parte del Procurador de la solución de otro caso, el de cuatro periodistas
y de una trabajadora de un medio todos del puerto de Veracruz, había sido
tomado con recelo por diarios como EL
PAIS de España o de organismos como Artículo 19, una ONG que defiende la
libertad de prensa.
Basado en ello fue que apunté: “Siendo
una buena noticia, en especial para el gremio periodístico, porque hasta ahora
no se había informado de que se hubiera resuelto un solo caso de compañeros
victimados –asesinados o secuestrados y desaparecidos– dando nombres y
detalles, sustentados en la declaración de los propios delincuentes, no acabó
de convencer plenamente”.
“Pero hubo reacciones en general.
Unos opinamos comentando que qué bueno que se hubieran esclarecidos los casos,
según las declaraciones del Procurador, y otros dudando o de plano rechazando
lo dado a conocer por el fiscal”.
Opiné: “A nadie más en especial
que a quienes ocupamos el espacio público periodístico nos importa y nos
preocupa que, en efecto, se aclaren plena y debidamente los crímenes de los
compañeros muertos, así como los casos de quienes están desaparecidos, y en ese
sentido yo apoyo cualquier intento oficial que tenga esa preocupación y cómo
desearía que tanto Javier Duarte de Ochoa como
Felipe Amadeo Flores Espinosa pudieran darnos más seguido buenas
noticias, o al menos esperanzadoras noticias, no solo de esclarecimientos sino
de que la geografía veracruzana, el espacio público, recuperan sus niveles de
seguridad para el ejercicio periodístico”.
(Esa columna suscitó una carta
recriminatoria –mal argumentada, mal redactada– por parte del secretario
general de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, a lo que siguió un acto
intimidatorio).
Sigo pensando que solo las buenas
noticias –dentro de la pena por la muerte de una compañera– como la que se dio
a conocer anoche fortalecerán la buena imagen, la credibilidad y la confianza ciudadanas
y periodísticas en el gobierno del estado y qué bueno que tanto Javier Duarte
de Ochoa como Felipe Amadeo Flores Espinoza nos las dan ahora de nuevo.
No puede dejar de considerarse la
oportunidad del anuncio, porque ocurre casi exactamente seis meses después del
crimen, porque los señalamientos continuaban incluso por parte de la prensa
internacional como quedó patente en el pasado Hay Festival Xalapa y porque se
da a escasos 15 días de que el Gobernador rinda su Segundo Informe de Gobierno.
No puede tampoco desestimarse que
el esclarecimiento del caso habrá de bajar el tono de las críticas y satisfará
–eso creo– a un poderoso e influyente medio periodístico como es la revista Proceso, de la cual era corresponsal
Regina, que exigió que su muerte no quedara impune y para cuya investigación
decidió involucrarse incluso en una comisión especial que se formó a instancias
del Ejecutivo del estado.
Considero alentador y
tranquilizante, propicio para el buen clima que debe prevalecer en el estado
para el ejercicio pleno de la libertad de expresión, que haya quedado
esclarecido que lo de Regina no fue a consecuencia de su ejercicio profesional.
Quedan algunos asuntos pendientes
por resolver que tienen que ver con periodistas. Nuevamente hago votos porque tengamos
noticias que ayuden a disipar dudas, sospechas, en aras de un Veracruz en donde
prevalezca la convivencia armónica, de unidad dentro de la diversidad, animada
por el respeto a un derecho, al derecho de derechos, al más sagrado, al de la
libertad de expresión.
Javier Duarte ofreció que el caso
se resolvería. Creó una misión especial. Ha cumplido.
Yo no le regateo méritos. Si las
cosas se hacen bien, hay que reconocerlo. Si se hacen mal, hay que señalarlo.
Lo único que nos debe animar es
forjar un Veracruz de vida plena, de libertades, de respeto, de justicia, de no
impunidad. Es posible lograrlo. Anoche quedó demostrado.
Me voy de puente. Nos encontramos
de nuevo el próximo lunes.
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