Prosa aprisa
La Cumbre que pudo haber sido en
Veracruz
Arturo Reyes Isidoro
¿Se imagina a Felipe Calderón
Hinojosa y a Enrique Peña Nieto, presidentes saliente y entrante de la
República, el primero para escuchar una evaluación de los resultados de su administración
y el segundo para plantear las principales líneas de acción de su próximo
gobierno, ambos en una reunión de empresarios del país y del extranjero en el
World Trade Center de Boca del Río entre el 11 y el 13 de noviembre próximos?
¿Se imagina todo el ruido
mediático, los micrófonos, las cámaras, los reflectores, la atención y el
interés centrados en Veracruz en una época tan convulsa donde la entidad está
necesitada de una buena imagen como la que daría la presencia en el estado de mandatarios
y ex mandatarios y de hombres de negocios de los que verdad navegan en aguas
profundas?
Pudo haber ocurrido si no hubiera
sido porque al asumir el gobierno del estado en 2004, el entonces gobernador
Fidel Herrera Beltrán decidió no apoyar más la celebración del cónclave
empresarial de alcance internacional Cumbre de Negocios (la primera se llamó “Alianzas
para el Crecimiento”; ahora se llama México Cumbre de Negocios) que con tanto
entusiasmo había creado dos años antes y decidido que se celebrara en la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río el entonces ejecutivo estatal Miguel Alemán Velasco (la
primera reunión, en 2002, la inauguró el entonces presidente Vicente Fox).
En ese entonces, Alemán Velasco
expuso que el tema “Alianzas para el Crecimiento” había sido seleccionado con
la idea de que en Veracruz surgiera una alianza permanente que permitiera
ampliar los vínculos comerciales de México, abrir nuevas fuentes de negocios y
proponer nuevas metas para alcanzar un progreso que beneficiará a todos los
mexicanos. Dijo una frase que mantiene plenamente su vigencia: “El único líder contemporáneo que marca y
define las acciones de los gobiernos es el ciudadano”. Pero Fidel le
quitó la escalera.
Seguramente para desencanto del
ahora presidente del consejo de administración de Interjet, el cuenqueño
decidió sustituirla por una cumbre de empresarios del estado, algo que al final
resultó muy doméstico, que no arrojó beneficios salvo para que unos cuantos se continuaran
haciendo ricos y que todavía andan peleando las ganancias y que no trascendió
hasta que desapareció sin pena ni gloria.
(Algunos nombres que recuerdo de
aquella época: Carlos Slim Helú; el
presidente de Kissinger McLarty Associates, Thomas F. McLarty; el
vicepresidente de Nissan Motor Company, Takeshi Isayama y el presidente de UPS
International, David Abney, así como el presentador principal de la cadena de
televisión BBC World, de Gran Bretaña, Nik Gowing. A la del año pasado asistió
el entonces aspirante presidencial Enrique Peña Nieto).
El comentario surge a raíz de que
Alemán Velasco publicó el miércoles pasado en El Universal un artículo donde recuerda la celebración de la Cumbre
el mes próximo en la ciudad de Querétaro (por segundo año consecutivo ahí). La
atención estará centrada allá. Ni modos.
Este año asistirán Carlos Slim Domit, de Telmex; Pier Beodoin,
presidente de Bombardier; Marcelo Odebrecht, mandamás de Odebrecht Brasil;
Alejandro Valenzuela, director de Banorte y Valentín Diez Morodo, presidente
del Comce, pero también la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla Miranda;
el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina; los ex presidentes de República
Dominicana, Panamá y Bolivia, Leonel Fernández Reyna, Martín Torrijos y Carlos
Mesa Gisbert, entre otros.
Pero parte de esto es historia y
refleja en buena medida la falta de continuidad de acciones al cambio de
gobierno, muchas veces por celo, por envidia o por mezquindad, solo pensando en
el ego o en el interés personal pero no en la colectividad o en una entidad.
Pero en ese mismo artículo, el ex
gobernador de Veracruz publicó una anécdota que, creo, vale la pena registrar.
“El estilo personal de gobernar.
Dicen que don Adolfo Ruiz Cortines (presidente de la república en el sexenio
que comprendió de 1952 a 1958) tenía dos charolas de documentos en su
escritorio.; en una estaban apilados muchos asuntos que llegaban a su oficina
en calidad de ‘urgentes’ y en la otra había unos cuantos clasificados como
‘importantes’. Cuando un subordinado llegaba con algún asunto urgente, don
Adolfo le decía: ‘Vamos a esperar a mañana a ver si este asunto es
verdaderamente urgente y, de ser así, lo ponemos en el otro grupo de documentos
y actuaremos con total decisión’”. Dele su propia lectura. A veces, entiendo,
lo urgente no es lo más importante. A don Adolfo se le sigue considerando un
sabio de la política.
Caiga quien caiga
Ése “caiga
quien caiga” y “ningún interés particular o persona está por encima de
las instituciones y del cumplimiento de la ley o del interés supremo de las
mayorías” dicho por el gobernador Javier Duarte de Ochoa el
miércoles pasado en Córdoba a propósito del operativo “Veracruz Seguro” puede
tener más cola de lo que nos imaginamos. Habrá que estar pendientes.
Padilla Becerra
Licenciado en
derecho egresado de la Universidad Veracruzana y ex alcalde de Xalapa aunque
chilango de origen y cantante de un grupo juvenil en su época, Carlos Padilla Becerra se convirtió la noche
del martes en el nuevo presidente del Comité Olímpico Mexicano (COM) a la
salida del cargo de Felipe “El Tibio” Muñoz quien se va como diputado federal. Padilla Becerra venía ocupando el cargo de
presidente de la Comisión de Operación y Administración del COM. La primera
vicepresidenta será Ximena Saldaña, secretaria general de la Organización
Deportiva Panamericana (Odepa) y también con raíces veracruzanas pues es hija
del conductor de radio y televisión Jorge Saldaña, nativo de Banderilla. El
ascenso de ambos se formalizará el próximo 26 de octubre. Carlos es miembro
permanente del COM. Un dato que poco se sabe es que él fue quien fundó el
Pentathlón Deportivo Militar Universitario de Veracruz. A Carlos lo recuerdo
una madrugada de 1981 cuando ya cerca de las 2 de la mañana, vía telefónica, me
confirmó en exclusiva que acababa de solicitar licencia para separarse de la
alcaldía de la capital del estado, lo que se publicó entonces al día siguiente
en la edición impresa que tenía El
Universal en el puerto de Veracruz ganándole la primicia a todos (no había
tantos adelantos técnicos ni existían los informáticos como ahora, ni siquiera
se inventaba el fax, por lo que la nota la dicté por teléfono ya cerca de las
tres de la mañana). Padilla Becerra se fue por diferencias y enfrentamientos
con el gobernador de entonces Agustín Acosta Lagunes, con quien se enfrentó
también, pese a su juventud, Miguel Ángel Yunes Linares, pero ésa, ésa es otra
historia, como diría la Mama Goya, que en paz descanse.
De entrada se
pensaría que la llegada de Padilla Becerra y de Ximena Saldaña, por su vínculo
con el estado, redundarán en beneficio de Veracruz, cuando se apresta a
realizar, dentro de dos años, los Juegos Centroamericanos y del Caribe que
logró Fidel Herrera Beltrán para la entidad y que, aquí sí, decidió continuar
adelante el gobernador Javier Duarte de Ochoa.
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